La preocupación de Xavi por la situación de Frenkie de Jong
La situación física de Frenkie de Jong se ha convertido en uno de los focos más delicados del inicio de temporada para el Barcelona… y ahora también para la selección de Países Bajos.
El centrocampista regresó del último Mundial tocado. Durante el torneo, los servicios médicos le diagnosticaron una lesión que le presentaron como menor y el jugador decidió seguir compitiendo, apretando los dientes pese a las molestias. El cuerpo aguantó hasta que dejó de hacerlo.
Al volver a Cataluña, el estado de su rodilla derecha era claramente peor. La lesión de ligamentos se había agravado y el club terminó por descartarlo para los primeros meses del nuevo curso. No hay fecha de regreso. Y eso inquieta a todos.
Xavi, entre el banquillo y el despacho de la selección
Según informa SPORT, Xavi Hernández observa el caso con una preocupación doble. Ídolo del Barcelona y ahora nuevo seleccionador de Países Bajos, el técnico sabe que el tiempo corre en contra.
Xavi ha tomado el relevo de Ronald Koeman al frente de la Oranje y tiene muy claro el peso que De Jong debe tener en su proyecto. Quieren construir juntos el centro del campo de la selección, pero hoy el plan está en pausa.
El mediocampista sigue un tratamiento conservador para su lesión de rodilla. No hay operación, no hay bisturí, solo trabajo de recuperación y paciencia. El problema es que la evolución no está siendo la esperada. La mejoría no llega al ritmo que el jugador, el club y la federación neerlandesa desearían.
Si el bloqueo se mantiene, la opción de pasar por el quirófano dejará de ser un escenario lejano y se convertirá en una decisión real. Y esa puerta, una vez abierta, casi siempre trae consigo meses de baja.
Xavi tiene marcado en rojo su debut oficial como seleccionador a finales de septiembre. A estas alturas, resulta prácticamente imposible imaginar a De Jong disponible para esa ventana internacional.
Un puesto en juego en el Barça
Mientras tanto, el tiempo no se detiene en el vestuario azulgrana. De Jong ve cómo el equipo se mueve sin él y cómo su sitio en el once ya tiene un nuevo dueño.
El Barcelona ha incorporado a Rodri precisamente para ocupar ese espacio en el centro del campo. El mensaje deportivo es claro: el equipo no puede esperar eternamente. Cuando el neerlandés reciba el alta, si todo va bien, tendrá que pelear duro para recuperar un lugar que antes era indiscutible.
Desde el punto de vista personal, el golpe es duro. Ver los partidos desde la grada, con la sensación de que el tren no deja de avanzar, siempre pesa más en un jugador que se siente capital en el proyecto.
De Jong se aferra al tratamiento conservador
Frente a la preocupación general, De Jong mantiene una postura firme: está convencido de que no necesitará cirugía. Confía en que el tratamiento conservador, bien llevado y sin prisas, será suficiente para dejar atrás la lesión.
El club desea que tenga razón. Una operación a estas alturas podría apartarlo durante buena parte de la temporada y complicaría cualquier movimiento en el mercado de invierno, tanto a nivel deportivo como económico.
Entre la paciencia médica, la urgencia competitiva y la ambición del propio futbolista, el caso De Jong se mueve en una fina línea. El Barça reordena su centro del campo, Xavi diseña su nueva Oranje… y todo depende de una rodilla que, de momento, se resiste a responder.




