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Premier League: Arsenal, City y la incertidumbre de los aficionados

Puede que este sea el momento de arriesgar con Manchester City campeón… precisamente porque hoy parece lo contrario. El equipo que ha ganado seis de las últimas nueve ligas se llevó un 3-0 ante Arsenal en la Community Shield en Cardiff, y la noticia confirmada de que Rodri, estrella del Mundial 2026, se marcha al Barcelona apunta a un periodo de transición duro para el City de Enzo Maresca en la era post Pep Guardiola.

El golpe de los Gunners movió de inmediato las cuotas. Algunos operadores pasaron su victoria liguera de 6-4 a 5-4. City, que el curso pasado ganó EFL Cup y FA Cup y acabó segundo en liga, ha pasado de 11-2 a 7-2. Detrás, Liverpool se paga a 6-1; Chelsea y Manchester United, 8-1; Tottenham, 28-1; Aston Villa, 66-1. El mercado refleja lo que muchos sienten: el poder está más repartido, pero los sospechosos habituales siguen en la mesa.

Hace dos años, casi nadie se atrevía a ir contra City en la carrera por un histórico quinto título seguido. Doce meses atrás, el ambiente era parecido, aunque con Liverpool en el foco tras su título inesperado en el primer año de Arne Slot y una gran inversión posterior. Acabaron quintos y Slot salió de Anfield tras su segunda temporada. Esta vez no hay estampida hacia Arsenal, pero ninguno de los aficionados-consultores los descarta.

Entre ellos, Christine se apunta un pequeño tanto: pronosticó que su Liverpool no ganaría en 2026 (los colocó entre primero y cuarto). Curiosamente, ninguno de los cuatro hinchas de Manchester United los metió entre los cuatro primeros el año pasado; Niall pidió, sin que nadie se lo preguntara, un quinto puesto… y el sistema de predicciones se ha ampliado precisamente ahora al “Top 5”. El propio autor de la pieza original se puso a sí mismo Liverpool campeón, United segundo y Aston Villa tercero. Solo John también vio a Villa entre los cuatro primeros. Este año, con un aficionado de Villa de verdad, Dave, el debate se endurece.

La idea de ampliar a cinco puestos tiene lógica. Su cuarta elección, Nottingham Forest, fue un tiro algo loco, pero sirve para ilustrar un paisaje en el que se habla ya de un nuevo “Big Six” ampliado: Arsenal, City, Liverpool, Manchester United, Chelsea, Villa y Spurs. Las cuotas encajan con esa sensación.

Hace dos temporadas, Scott y otros dos clavaron los cuatro primeros, aunque no en orden. Nadie lo logró el curso pasado, lastrado por una fe casi unánime en un Chelsea que terminó décimo. Aun así, hay quien insiste. El propio columnista espera un salto de los Blues en 2026-27 y augura dominio londinense en la parte alta: 1. Chelsea, 2. Arsenal, 3. Liverpool, 4. Tottenham, 5. Brentford.

En paralelo, el ecosistema de aficionados deja historias más terrenales. Desde la permanencia sufrida hasta la ilusión en estadios nuevos, pasando por entrenadores que se van, proyectos que se rompen y otros que apenas empiezan a andar.

Leeds, Everton y el sabor “old school” del regreso

Paul Galligan, abogado laboralista y seguidor de Leeds United, lo resume sin adornos: sobrevivir en la Premier ya fue un logro. Con Coventry sumándose este año al grupo de ascendidos donde ya estaban Leeds y Sunderland, la liga recupera un aroma añejo. Galligan ve a los suyos asentándose en mitad de tabla, con alguna opción europea si llega un goleador más. Han incorporado a James Trafford, Tarik Muharemović y Harry Wilson, tres fichajes de nivel para el once, pero la plantilla se percibe corta.

Su quiniela, pese al romanticismo con Leeds, es ortodoxa: Chelsea, Arsenal, City, United y “Pool” en ese orden. El fútbol, reconoce, le dio un buen Mundial, con árbitros a buen nivel —especialmente el de la final—, pero su deseo íntimo es otro: que FIFA “salte por los aires”.

En Liverpool, pero con acento blue, James Rogers mira al horizonte desde la grada de los Evertonians de Nueva York. Everton afronta su segunda temporada en el flamante Hill Dickinson Stadium con David Moyes intentando reanimar a un equipo que se dejó Europa en las últimas siete jornadas, con solo tres puntos sumados. La frustración de una afición curtida fue enorme.

Hay caras nuevas y un poco de aire fresco: Christian Norgaard, Hayden Hackney y Brennan Johnson, llegado en el intercambio que envió a Dwight McNeil al Crystal Palace. Pero también dudas. La búsqueda de un lateral derecho se ha convertido en obsesión y el runrún sobre el futuro de Iliman Ndiaye y un posible regreso de Jack Grealish en azul real mantiene en vilo a la grada. Ndiaye deslumbró en el Mundial con un cameo brillante ante Irak; Grealish había sido clave en Everton hasta que una lesión le dejó sin torneo.

James Garner, que se quedó fuera del Mundial por muy poco, será otra pieza esencial, igual que Kiernan Dewsbury-Hall y el indiscutible número uno de Inglaterra, Jordan Pickford, reforzado por su actuación en Estados Unidos y México. Los aficionados lo tienen claro: con el nuevo estadio ya asumido como casa, ahora exigen progreso real sobre el césped. Su Top 5: 1. Man City, 2. Arsenal, 3. Man Utd, 4. Liverpool, 5. Chelsea.

Liverpool, entre la nostalgia por Klopp y el experimento Iraola

La voz de Christine Kinealy, historiadora y seguidora de Liverpool, llega marcada por la desconfianza hacia los despachos. Ella y su familia boicotearon el Mundial en directo como protesta contra la corrupción en la cúpula del fútbol, pero sí se permitieron un Liverpool–Wrexham en Yankee Stadium y muchas madrugadas frente a la televisión. Sus selecciones, Escocia y Cabo Verde, cayeron pronto. Se equivocó apostando por Francia campeona, se alegró de que no fuera Argentina pese a Messi y Alexis Mac Allister, y acabó rindiéndose al título de España, que contaba con Víctor Muñoz, ahora fichado por Liverpool. Nueve jugadores más del club estuvieron en el torneo, tres de ellos con Países Bajos.

El foco, sin embargo, vuelve rápido a Anfield. La era Arne Slot fue corta y áspera. Hubo gasto fuerte, pero poco encaje. Cuando el equipo se desmoronaba, Slot no encontraba respuestas. El nuevo técnico, Andoni Iraola, hereda un vestuario golpeado y la misión de devolver cohesión y confianza. Ya se ve un regreso a un fútbol más directo: presión alta, robos arriba, zonas de presión en bloque. El eco de Jürgen Klopp es evidente, con matices propios. Parte de ese estilo asomó en el primer año de Slot, pero el segundo se hundió en una prudencia improductiva. En la pretemporada, el plan de Iraola aún chirría a ratos.

Los refuerzos han llegado tarde otra vez: Jeremy Jacquet, Víctor Muñoz y Ronald Araújo, entre otros. Todo apunta a una temporada movida, aunque la experiencia del técnico en la liga puede acelerar la adaptación, sobre todo atrás. El núcleo del vestuario ya ha remontado situaciones complicadas antes. Y queda ese intangible que en Anfield se pronuncia casi en susurros: el “Kop-Factor”.

Hay despedidas dolorosas. Sin Mo Salah ni Andy Robertson, dos iconos recientes del club, el equipo pierde magia y carácter. La entrada de Jeff Bezos en la estructura de propiedad genera rechazo entre buena parte de la afición. Cambios en el banquillo, en el césped y en el palco amenazan con retrasar el regreso al máximo nivel, pero Kinealy se agarra a un estilo más positivo y reconocible como señal de esperanza. Su apuesta final: Liverpool acabará tercero.

Desde otra orilla red, Michael O’Sullivan, jesuita y también seguidor de Liverpool, dibuja un club en transición que no ha reforzado posiciones clave y arrastra lesiones largas de Ekiteke, Bradley y Leoni. Aplaude la salida del anterior técnico, cuyo estilo, a su juicio, lastraba al equipo, y pide paciencia con Iraola. Confía en Mac Allister tras su buen Mundial y espera que Isak responda a su talento. Ve a Spurs al alza, duda de la capacidad de United para aguantar Premier y Champions a la vez y lanza una pregunta que sobrevuela el fútbol inglés: ¿cuándo se sabrá algo definitivo de la investigación sobre las prácticas de Man City? Su quiniela: Man City, Arsenal, Aston Villa, Liverpool, Tottenham.

Stephen Boland, otro red de corazón, fue tajante con Slot: ganó con el equipo y el estilo de Klopp, y cuando quiso imponer su libreto, el invento se vino abajo. Lesiones como la de Isak, un Florian Wirtz desubicado y un Salah irreconocible completan un año gris. Aun así, ve margen de mejora si las lesiones respetan y el grupo gana cohesión tras un verano menos cargado de Mundial. Su Top 5: 1. Arsenal, 2. Liverpool, 3. Man City, 4. Man United, 5. Chelsea.

Tottenham: del terror al rescate De Zerbi

Dom Stingas Paczko, aficionado de Tottenham en Burton-on-Trent, describe la temporada pasada como una película de terror: una fuerza maligna que arrastra a todos hacia el abismo hasta que un héroe inesperado la destierra en el último acto. Thomas Frank, llamado para poner orden tras el “gung-ho” de Ange Postecoglou, no funcionó. Dom asegura que ya en octubre veía venir el peligro de descenso, mientras muchos, incluido el consejo, miraban hacia otro lado. Cuando llegó el despido, tarde para su gusto, el equipo ya estaba en problemas serios. El breve paso de Igor Tudor ni merece metraje, dice; la historia se centra en el salvador.

Ese papel recae en Roberto De Zerbi. Para Dom, uno de los pocos capaces de salvar al club: motivación, confianza y fútbol ofensivo. Sin él, cree, Spurs estaría preparando viajes a Preston North End y Lincoln City, no una nueva campaña en la Premier. El consejo, muy criticado tras el final de la era Daniel Levy, ha empezado a corregir el rumbo: ha reformado la famosa estructura salarial para competir por fichajes de nivel y ha afinado tanto las entradas como las salidas. Perder a jugadores como Romero o Spence habría provocado un colapso en redes en años anteriores; hoy, gracias a los refuerzos, la hinchada se muestra mucho más tranquila.

Aun así, Dom calcula que faltan dos o tres atacantes para pelear de verdad por la Champions. Lo importante, subraya, es que por primera vez en mucho tiempo se percibe un plan coherente fuera del campo y una fe genuina dentro de él. Su pronóstico: 1. Arsenal, 2. Chelsea, 3. Manchester City, 4. Aston Villa, 5. Tottenham… si llegan esos fichajes ofensivos. Si no, cede el quinto puesto a Manchester United.

Arsenal, campeón en el punto de mira

Scott Silver, diseñador freelance y seguidor de Arsenal, se permite algo que durante años fue tabú en el norte de Londres: repetir título. Cree que el equipo dio con la fórmula la temporada pasada y no ve motivos para pensar que no pueda hacerlo de nuevo. Varios jugadores brillaron en el Mundial, con la excepción irónica de Kai Havertz, y la sensación es que el bloque vuelve a casa con hambre.

Puede que Martinelli se marche por 38 millones de libras, pero la lista de posibles llegadas es larga y alguno caerá. Con Bukayo Saka recuperado, Declan Rice como uno de los mejores mediocentros de Europa, y talento de sobra alrededor —Eze, Havertz, Trossard—, el arsenal ofensivo roza la exageración. Scott apenas vio el Mundial más allá de Estados Unidos, las semifinales y la final, donde se rindió a España, pero su cabeza ya está en la Premier. Su Top 5: 1. Arsenal, 2. Man City, 3. Liverpool, 4. Man Utd, 5. Chelsea.

Manchester United: fe ciega en Carrick… y alguna duda

Si hay un club que vive instalado entre la nostalgia y la exigencia, es Manchester United. Joe Behan, desde Florida, ve un equipo capaz de pelear por el título siempre que Michael Carrick se mantenga en el cargo. La gran incógnita, para él, es precisamente esa continuidad. Recuerda la salida de Carrick del cuerpo técnico en 2021, agotado tras la destitución de Ole Gunnar Solskjaer, y su regreso cuatro años después como entrenador y, más tarde, como mánager.

El impacto fue inmediato: el equipo se recompuso, terminó tercero y volvió a la Champions. Jóvenes como Kobbie Mainoo y Benjamin Sesko se ganaron el sitio y jugaron “como posesos”, en palabras de Behan, contagiando al resto. Para muchos aficionados, United practicó el mejor fútbol de la Premier bajo Carrick y el mejor desde la marcha de Sir Alex Ferguson. Su Top 5: Arsenal, Manchester United, Manchester City, Aston Villa, Liverpool. El Mundial, para él, se resume en la España campeona con un fútbol de posesión hipnótico y un exceso de partidos antes de un tramo final magnífico. Lisandro Martínez fue el único diablo que llegó a la final; los otros doce tuvieron torneos discretos.

Ray O’Hanlon, del Irish Echo, habla de un viaje de la frustración a la expectativa. Del medio de la tabla al Top 4 en un año. En cualquier club sería un éxito; en United, solo un punto de partida. Carrick, dice, se ha ganado seguir tras una gestión calmada y controlada después de Ruben Amorim. El equipo ha dejado buenas sensaciones en pretemporada: tres victorias, un empate y una derrota, esta última ante el Milan de Amorim, 4-2, que seguro se celebra en San Siro. Para O’Hanlon, las derrotas veraniegas enseñan más que las victorias, y esa cinta ya se rebobina en Old Trafford.

United quiere más fichajes, quizá una gran estrella para acompañar a las cuatro llegadas ya cerradas, entre ellas el centrocampista Andrey Santos desde Chelsea. Y, como siempre, la cantera acecha con posibles irrupciones. El objetivo es claro: la Premier. El reto, enorme, con Arsenal defendiendo el título. Ray ve obligatorio el Top 4 y sueña con acabar por delante del “vecino ruidoso”, el City. La presión arranca desde el primer partido, ante el recién ascendido Hull City. Su quiniela: 1. Arsenal, 2. Manchester United, 3. Liverpool, 4. Aston Villa, 5. Everton.

Niall O’Leary, arquitecto, profesor de danza irlandesa y red confeso, va un paso más allá: proclama a United campeón. Argumenta que, con Carrick ya asentado desde enero y la mayoría de rivales directos estrenando entrenador, el club tiene ventaja. No cree que Arsenal repita y ve a los otros candidatos aún adaptándose a nuevos estilos y fichajes. Señala incluso el número de Rashford, el 14, como guiño a lo que espera: su jugador de la temporada. Su Top 5: Manchester United, Manchester City, Arsenal, Liverpool, Chelsea.

Anthony C. Murphy, otro aficionado de United, baja el tono. Ve a los suyos imprevisibles, “afortunados” de acabar terceros el curso pasado, beneficiados por el bajón de otros. Analiza el Mundial desde la lupa de sus jugadores: un Bruno Fernandes eclipsado por Cristiano Ronaldo, un Lisandro Martínez fiable en una Argentina que acabó desquiciada en la final, un Amad Diallo que se convirtió en el goleador más joven de la historia de Costa de Marfil con tantos ante Ecuador y Noruega. La plantilla suma a Santos, Orozco y Tielemans, y él sueña con una dupla estable Tielemans–Mainoo. Lemmens, en la portería, le parece brillante y errático a partes iguales. Su pronóstico: Top 5 en liga, eliminación temprana en Europa y quizás una FA Cup. Para el podio, apuesta por Arsenal, City y Liverpool… salvo que la salida de Rodri, ya confirmada rumbo a Barcelona, haga tropezar al campeón habitual.

Newcastle, Villa y un mapa que se redibuja

John Spinks, artista visual y seguidor de Newcastle United, vivió el Mundial como una sobredosis de fútbol a horario de oficina. Mientras tanto, veía cómo su equipo se deshacía pieza a pieza: Gordon, Tonali, Guimarães, todos fuera, rumbo a Barcelona, Spurs y Arsenal. Tres semanas antes del debut liguero ante Liverpool en St. James’ Park, Eddie Howe dimitió. El relevo, el alemán Jaissle, llega elegido directamente por los dueños saudíes y con su propio cuerpo técnico. El experimento está servido.

Newcastle mantiene un núcleo defensivo interesante: Livramento, Hall, Burn, Miley, Thiaw, todos más curtidos. La experiencia será clave para guiar a una oleada de fichajes jóvenes. El nuevo portero, Ivan Jaouen, llega de Reims con 20 años y 2,01 metros, “bueno con los pies”. En el medio se suman Bamba (Monaco) y Steur (Ajax), y el coreano Park Seung viene de explotar la temporada pasada. Ninguno supera los 20 años. Spinks habla de “escuadrón híbrido con ingredientes exóticos” y se pregunta si el chef alemán sabrá hacerlos cocinar juntos.

La muerte de Kevin Keegan golpeó a todo el club. Su legado en Tyneside se honró con un improvisado santuario de bufandas, camisetas y flores, y habrá otro homenaje en el primer partido de liga. Spinks siente que se cierra otra era. Su predicción: 1. Man City, 2. Man Utd, 3. Arsenal, 4. Villa y, por pura travesura, 5. Sunderland.

Dave Hannigan, escritor y columnista, vive el presente de Aston Villa entre la euforia y la cautela. Escribe justo después de la Super Cup, donde el joven Brian Madjo, delantero de 17 años, firmó una actuación tan llamativa ante PSG que ha disparado la histeria mediática. Él baja el volumen: fue, al fin y al cabo, un amistoso de lujo. La clave, insiste, es Unai Emery. Con él, Villa puede aspirar a cuartos de Champions y a otra pelea por el Top 4 en la Premier, pese a salidas importantes como Morgan Rogers, inflado por la prensa y ahora en Chelsea, y Youri Tielemans, rumbo a Manchester United. Ezri Konsa también podría irse antes de que cierre el mercado.

Hannigan repite un mantra: el entrenador es más importante que cualquier jugador. Emery ha demostrado que hace a sus equipos mejores que la suma de sus piezas. El ejemplo de Viktor Lindelof, recibido con escepticismo tras años discretos en United y convertido en pieza fiable, incluso en el medio campo, es su prueba favorita. La única duda que le genera el mercado es Alejandro Garnacho, al que define como “niño problema” y se pregunta si incluso Emery podrá reconducirlo.

Mientras Boubacar Kamara se mantenga sano, John McGinn siga usando su cuerpo como un escudo de cómic y Ollie Watkins se recupere del desprecio de sus 56 minutos en el Mundial, Hannigan ve a Villa repitiendo como mínimo la última temporada. Su Top 5: 1. Chelsea, 2. Manchester City, 3. Liverpool, 4. Aston Villa, 5. Manchester United.

Chelsea, otra vez al borde de algo grande… o no

Paul Finnegan, ex presidente del IBO y aficionado de Chelsea, se ríe de sí mismo. El año pasado colocó a los Blues campeones y acabaron décimos. Defiende, eso sí, que estuvieron “aunque fuera de lejos” en la pelea hasta que City guiñó el ojo a Enzo Maresca y su marcha descarriló la temporada. Le dolió especialmente por Cole Palmer, que se quedó fuera de la lista de Inglaterra para el Mundial y vivió un año irregular, con errores dolorosos como un fallo clamoroso en el descuento ante Leeds en Stamford Bridge.

Esta vez Finnegan baja un escalón: ve a Chelsea segundo. Cree que la plantilla tiene un talento enorme y, por fin, algo de experiencia con las llegadas de Henderson y Welbeck. Sin Europa, el equipo podrá centrarse en las competiciones domésticas. Y lanza un dardo interno: Xabi Alonso no es “coach”, es “manager”, y ya es hora de que quienes no entienden de fútbol en el club dejen de interferir.

Finnegan se alegra por el título de Arsenal, en parte para dejar de compadecerlos, y ve a Arteta con todo para repetir e incluso pelear la Champions. Confía en que Liverpool mejore con Iraola, duda de Maresca en su intento de salir de la sombra de Guardiola y da por hecho que Villa seguirá fuerte. Para él, United seguirá creciendo y se quedará cuarto. Spurs mejorará, pero no lo suficiente para colarse entre los gigantes. Su Top 5: 1. Arsenal, 2. Chelsea, 3. Liverpool, 4. Man Utd, 5. Aston Villa.

Entre cuotas, quinielas y confesiones, el mapa de la Premier se dibuja con una certeza y una incógnita. La certeza: el bloque dominante sigue siendo el mismo, con Arsenal, City, Liverpool, United, Chelsea, Villa y Spurs marcando el paso. La incógnita: en una liga en la que casi todos los grandes estrenan entrenador, ¿quién será el primero en convertir las promesas de agosto en puntos de verdad cuando el balón empiece a rodar?