O'Neill asume culpa tras naufragio de Celtic en Europa
O'Neill admite un golpe “masivo” y asume toda la culpa tras el naufragio europeo de Celtic
Celtic no solo se quedó fuera de la fase de liga por segundo año consecutivo. Perdió también parte de su poder de seducción en el mercado. Así lo reconoció sin rodeos su técnico, O'Neill, tras la durísima eliminación ante LASK.
El entrenador no maquilló nada. “Sabemos que estamos a un millón de millas de ser un equipo acabado; eso es absolutamente cierto. Ya lo pensábamos antes, pasara lo que pasara”, admitió. La gran diferencia estaba en lo que habría significado el billete para la Champions League: “Sentíamos que, si nos clasificábamos para la Champions League, habría jugadores que querrían venir precisamente por eso. Eso no va a ser así. Pero ya veremos”.
La noche, sin embargo, dejó mucho más que una simple decepción deportiva. Fue una exhibición de LASK y un derrumbe de Celtic, sobre todo tras el descanso.
Un baño estadístico y una sensación de inferioridad
LASK no solo ganó el duelo. Lo aplastó a base de ocasiones. El conjunto austríaco firmó 40 remates, 4,8 goles esperados (xG) y generó 10 ocasiones clarísimas. Un asedio. Celtic, en cambio, apenas respondió: solo ocho tiros en 120 minutos y un pobre 0,5 xG. Una diferencia abismal para un equipo que aspiraba a la Champions League.
O'Neill, lejos de refugiarse en excusas, se colocó en el centro del foco. “Soy responsable de esto. Sin ninguna duda”, subrayó. El técnico recordó uno de los grandes golpes de su carrera para dimensionar lo vivido: “Naturalmente, tardé mucho tiempo en superar la final de la UEFA Cup de 2003, pero esto fue tremendamente decepcionante. En el contexto de las cosas, una era una final que habría sido fantástico ganar; esto era un partido de clasificación que deberíamos haber sido capaces de superar”.
La autocrítica no se quedó ahí. Cuando habló de la distancia que separa a Celtic del nivel deseado, tiró de honestidad brutal: “Cuando digo que nos quedamos cortos –y quizá hablo de estar a un millón de millas–, jugamos brillantemente la otra noche, brillantemente en el partido; ellos, LASK, también fueron un gran equipo, marcaron goles brillantes. Y nosotros nos quedamos muy, muy cortos, particularmente en la segunda parte”.
Esa segunda mitad, en la que el equipo se desmoronó, marcó la frontera entre la ilusión de la Champions League y una realidad mucho más cruda. Sin ese escaparate europeo, sin ese reclamo para los fichajes, el verano de Celtic se ha vuelto de golpe mucho más complicado. Y ahora la gran incógnita es clara: ¿cómo se reconstruye un proyecto que su propio entrenador sitúa “a un millón de millas” de su objetivo?




