Neymar, Messi y Suárez: el dilema de la MLS entre espectáculo y fútbol
Durante años, la Major League Soccer ha vivido de los grandes nombres. Una pasarela de estrellas que va de David Beckham a Heung-min Son, pasando por Steven Gerrard, Kaká, Andrea Pirlo, Zlatan Ibrahimovic o Wayne Rooney. El famoso “sueño americano” vestido de iconos globales.
En 2023, el argentino considerado por muchos como el mejor de la historia, Messi, siguió ese mismo camino, seducido por la figura de Beckham y por un proyecto que lo convirtió en atracción principal de una liga que sabe que donde vaya el ocho veces ganador del Balón de Oro, las entradas vuelan.
A su alrededor ya se han ido sumando viejos conocidos. Y ahora, desde Brasil, suena un nombre que lo cambia todo: Neymar. Tras un regreso complicado a Santos, el brasileño vuelve a estar en el escaparate y se le vincula con un posible salto definitivo a Miami, al sol de Florida y al reencuentro con Messi y Luis Suárez.
Tiene tirón, marketing, goles en la mochila y un nombre que vende por sí solo. Es el máximo goleador histórico de Brasil. Pero también tiene 34 años y arrastra un historial reciente de problemas de forma y de lesiones con club y selección. Ahí nace el debate.
“La MLS sigue cometiendo los mismos errores”
Para Pablo Rossi, exdelantero de Real Salt Lake y hoy Head of Soccer en New York Cosmos, la operación Neymar encaja más en la lógica del clic fácil que en la de construir una liga sólida. Lo dijo en declaraciones a GOAL, en colaboración con BetBrothers, sin rodeos:
“Ahí es donde la MLS está cometiendo errores, y sigue cometiendo esos errores. Es un gran marketing, es lo que es, pero ¿qué tipo de producto estás poniendo en el campo? Traer de vuelta a Neymar para reunirlo con Lionel Messi y Luis Suárez, ¿en qué te quieres convertir como liga?”.
Rossi apunta a la comparación inevitable: “Si es para llegar al nivel de los grandes de Europa como la Premier League, La Liga, Bundesliga y esas competiciones, te estás moviendo a paso de tortuga, pero la MLS tiene mucha sed de clics y vistas, y realmente no le importa el nivel del fútbol en sí”.
La crítica va más allá del fichaje puntual. Cuestiona el modelo. “Sí, han dado grandes pasos, y bien por ellos por eso. Las valoraciones de los clubes son altas y es un gran modelo de negocio, pero ¿y el fútbol? ¿Está creciendo y avanzando? Yo no lo creo, y eso es algo que tiene que cambiar”.
El tiro final va directo a la cúpula: “El problema es que a la gente que está a cargo realmente no le importa. Solo les importan las valoraciones. Ese es el problema cuando pones a estos multimillonarios a cargo de una liga. Les encantaría ver a Neymar venir a la MLS y jugar con Messi otra vez, pero no va a hacer crecer a la MLS como liga de fútbol. Eso es lo que pienso”.
El imán Neymar: entre la chispa perdida y el circo
El posible viaje de Neymar de Sudamérica a Norteamérica también se mira desde otro ángulo: el deportivo. En su etapa en el Camp Nou, al lado de Messi y Suárez, el brasileño vivió uno de los momentos más brillantes de su carrera. Volver a rodearse de ese contexto podría reactivar una chispa que en los últimos años se ha ido apagando entre lesiones, dudas y cambios de rumbo.
Rossi no niega ese atractivo. De hecho, se declara abiertamente admirador del brasileño: “Si Neymar pudiera hacer el movimiento a Miami, ¿por qué no? Sería genial para él, y sigue siendo un gran jugador. Me encanta Neymar. Es uno de los mejores jugadores de su generación y creo que todo el mundo querría verlo jugar, y eso es genial para los aficionados y todo lo demás”.
Pero en la misma frase en la que abre la puerta, marca el límite: “Yo solo lo miro de otra manera porque hay pros y contras en todo, y sí, todo el mundo quiere ver a Neymar, pero le quita integridad al producto en sí al convertir aún más a la MLS en un circo que en una verdadera liga de fútbol”.
La disyuntiva está clara: llenar estadios, pantallas y redes, o construir una competición que no dependa cada verano del siguiente golpe de efecto.
Un contrato que se acaba y una liga que cambia de piel
El reloj también juega su partido. El contrato de Neymar con Santos termina a final de año. A partir de ahí, el camino hacia Miami quedaría libre. Si el movimiento se concreta, el brasileño aterrizaría en plena transición histórica para la MLS.
A partir de la campaña 2027-28, el fútbol doméstico en Estados Unidos adoptará un calendario al estilo europeo. Otra señal de que la liga quiere dejar de ser solo un destino exótico y acercarse, al menos en estructura, a los grandes campeonatos del mundo.
Messi, pese a sus guiños a la retirada, debería seguir en escena para entonces: tiene contrato hasta 2028. Luis Suárez, en cambio, necesitaría otra extensión para que el tridente “MSN” vuelva a reunirse a tiempo completo bajo el sol de Miami.
La pregunta ya no es solo si Neymar llegará. Es si la MLS quiere seguir siendo el gran escenario de las últimas funciones de las estrellas… o si de verdad se atreverá a convertirse, por fin, en una liga que se mida por el fútbol que ofrece y no solo por los nombres que anuncia.




