Neymar se despide de Brasil entre lágrimas tras el Mundial 2026
Neymar se despide de Brasil entre lágrimas: “Ahora se acabó”
En el MetLife Stadium de New Jersey, donde todo empezó para él con la camiseta de Brasil, Neymar cerró el círculo. No con una ovación apoteósica ni levantando una copa, sino con la voz quebrada y una frase que retumbó más que cualquier gol: “Yo lo intenté, lo intenté. Ahora se acabó. Empecé aquí, terminé aquí”.
Brasil caía 2-0 ante Noruega en los octavos de final del Mundial 2026 cuando, en el minuto 67, apareció el dorsal más icónico de la última década en la selección. Neymar, 34 años, ingresó como revulsivo, como último recurso de una historia que se negaba a aceptar su epílogo. El guion, sin embargo, no se reescribió.
El delantero asumió el balón parado, buscó asociarse, pidió cada pelota como si el tiempo pudiera estirarse. La Seleção, sin embargo, ya estaba atrapada en la telaraña noruega. El reloj corrió más rápido que sus piernas.
El premio llegó demasiado tarde. Ya en el añadido, Neymar convirtió de penalti y recortó distancias. Gol, celebración contenida, mirada perdida. No hubo remontada. Solo un consuelo estadístico en la que, salvo giro inesperado, será su última noche con Brasil.
La derrota por 2-1 selló la eliminación en octavos y abrió la puerta a una despedida que, por más que se intuyera, golpea con la fuerza de lo definitivo. En declaraciones a TV Globo, el 10 dejó claro que su etapa con la selección ha terminado. Sin matices, sin promesas de regreso.
El escenario de la despedida no es uno cualquiera. En ese mismo MetLife Stadium, en agosto de 2010, un Neymar adolescente se presentó al mundo con la camiseta amarilla: debut y gol en un 2-0 amistoso ante Estados Unidos. Casi 16 años después, el mismo césped fue testigo del último acto.
Entre un partido y otro, una carrera monumental con Brasil. Neymar se marcha como máximo goleador histórico de la selección, con 80 tantos, por delante de leyendas de todos los tiempos. Sus 130 apariciones lo sitúan, además, como el segundo jugador con más partidos en la historia de la Canarinha, solo superado por Cafu y sus 142 encuentros. Números de era.
Su camino hacia este Mundial ya había estado marcado por la duda. No jugaba con Brasil desde 2023, castigado por las lesiones, por recaídas que ponían en cuestión su capacidad para volver a competir al máximo nivel. Pese a todo, entró en la lista para 2026, casi como una apuesta final.
Su papel en el torneo fue limitado. Entró en los minutos finales del 3-0 ante Escocia en la fase de grupos, una aparición breve, más simbólica que decisiva. Luego llegó Noruega, su segunda y última participación en este verano mundialista. Dos partidos, un gol, y una sensación de despedida que flotaba en el ambiente incluso antes del pitido final.
Neymar cierra así su cuarto Mundial, tras haber defendido a Brasil en 2014, 2018, 2022 y 2026. Cuatro intentos, cuatro generaciones de compañeros, varias ilusiones truncadas y un legado que se medirá tanto por sus registros como por la eterna pregunta: qué habría pasado sin tantas lesiones, sin tantos parones.
Lo único seguro es que, en New Jersey, el jugador que marcó a toda una generación de aficionados brasileños decidió bajar el telón de su historia con la selección. Y ahora, sin el 10 en el horizonte, la gran incógnita es quién se atreverá a recoger ese peso y convertirlo, otra vez, en sueño.




