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Mohamed Salah: El Fichaje Más Grande en la Historia de Trabzonspor

El rugido que recibió Mohamed Salah en Estambul no fue una simple bienvenida. Sonó a declaración de intenciones. A giro de guion en la recta final de una carrera legendaria.

Centenares de aficionados de Trabzonspor se agolparon el miércoles a las puertas del aeropuerto Ataturk. Banderas, bufandas, móviles en alto. Cuando Salah apareció con los colores granate y celeste, el hall se convirtió en una grada. El capitán de Egipto, a sus 34 años, aterrizaba en Turquía como agente libre… y como el fichaje más grande en la historia del club del Mar Negro.

De icono en Anfield a tormenta en el Mar Negro

Salah cerró al final de la pasada temporada un ciclo de nueve años en Liverpool, adornado con 257 goles y un palmarés que lo coloca entre los grandes de la era moderna: dos Premier League, una Champions League, un Mundial de Clubes, una Supercopa de Europa, una FA Cup y dos EFL Cups. En Inglaterra, además, coleccionó premios individuales: cuatro Bota de Oro de la Premier League y tres veces elegido mejor jugador del año por la asociación de futbolistas profesionales, en 2018, 2022 y 2025.

Su impacto fue tal que, en abril de 2025, firmó el contrato más alto en la historia del club, cifrado en unas 400.000 libras semanales. Parecía intocable. Pero el fútbol no respeta biografías. Pese a una campaña 2024-25 descomunal, con 29 goles y 18 asistencias en una temporada que terminó con el título liguero para los ‘Reds’, su protagonismo se fue apagando en el curso siguiente tras un desencuentro con el entonces técnico Arne Slot. A partir del momento en que anunció que no cumpliría hasta el final su ampliación de dos años, la gran incógnita dejó de ser su rendimiento y pasó a ser su destino.

El verano del misterio… y el giro hacia Trabzon

El Mundial terminó de reactivar el mito. Egipto alcanzó por primera vez los octavos de final y solo cayó por la mínima ante Argentina. Salah, otra vez, en el escaparate global. Las informaciones lo situaron muy cerca de Besiktas, pero la operación se rompió por cuestiones económicas. El delantero, libre de traspaso, suponía un esfuerzo brutal en salarios para cualquier club turco.

Ahí apareció Trabzonspor. Sin pagar ficha de traspaso, el conjunto del Mar Negro podía volcar buena parte de su presupuesto en el sueldo de la superestrella. La negociación avanzó en silencio. El golpe mediático llegó en cuestión de horas.

La noche del martes, las redes del club lanzaron una primera pista: una imagen de las Pirámides junto a Papara Park. Un guiño, un enigma y, en realidad, un aviso. Poco después, otro mensaje ya hablaba abiertamente de que las “negociaciones habían comenzado” con Salah, acompañado de detalles sobre el vuelo que lo llevaría a Estambul. El club invitaba a sus hinchas a seguir en directo el trayecto del avión. El fichaje se convirtió en evento.

Desde el propio jet privado, Salah se sumó al juego: “Trabzon, are you ready? See you very soon”, lanzó en un vídeo que disparó la euforia. La respuesta se vio en el aeropuerto: bengalas, cánticos y una recepción más propia de una estrella de cine que de un fichaje de verano.

Un gigante global para un club que quiere volver a mandar

Para Trabzonspor, el impacto va mucho más allá de lo deportivo. Salah es una de las figuras más reconocibles del deporte mundial. Su llegada coloca al club en un mapa diferente, lejos de su tradicional pelea doméstica, y lo proyecta hacia una dimensión internacional que hasta ahora solo rozaba.

El equipo, tercero la pasada temporada, terminó a ocho puntos del campeón Galatasaray y se ha ganado el derecho a disputar competición europea. Arrancará en los ‘play-offs’ de la Europa League; si cae, descenderá a la Conference League. En cualquiera de los dos escenarios, Salah volverá a Europa, donde ya suma 50 goles en Champions League, ahora con una camiseta inesperada.

En el vestuario al que se incorpora no estará solo en cuanto a nombres conocidos. Trabzonspor cuenta con el guardameta cedido por Manchester United, Andre Onana, y con dos de las revelaciones de Cabo Verde en el último Mundial, Wagner Pina y Sidny Lopes Cabral. A esa base se suma ahora una leyenda que comparte pasado ‘red’ con Daniel Sturridge y que coincidirá en los colores con otro viejo conocido de la Premier League, Nicolas Pépé.

El peso de la historia… y la ambición del presente

Trabzonspor no es un recién llegado al poder en Turquía. Apodado la “Tormenta del Mar Negro”, el club ha levantado siete títulos de liga, seis de ellos entre 1976 y 1984, cuando se atrevió a desafiar el dominio de Estambul. En 2022 rompió una espera de 38 años para volver a coronarse campeón. Es, junto a los gigantes de la capital y de la metrópoli del Bósforo, uno de los seis únicos clubes que han conquistado la Super Lig.

Pero nunca había tenido algo así. Ni un fichaje de esta magnitud, ni una figura con este alcance global. La llegada de Salah se inscribe en la historia del club como el movimiento más ruidoso que haya realizado jamás. Un mensaje claro: Trabzonspor no quiere ser solo un invitado incómodo en la pelea por los títulos. Quiere ser protagonista.

Un nuevo capítulo para una leyenda

Queda por conocerse la cifra exacta de su salario, pero el contexto es evidente: sin coste de traspaso, el club ha podido destinar una parte mucho mayor de su presupuesto a convencer al egipcio. A cambio, recibe goles, experiencia, magnetismo comercial y la capacidad de arrastrar miradas hacia el noreste de Turquía.

Salah llega después de haber tocado la cima en Inglaterra y en Europa. Llega tras una ruptura amarga con su último entrenador en Liverpool y tras un verano de especulaciones. Llega, sobre todo, con la oportunidad de convertirse en el rostro de un proyecto que sueña con desafiar el orden establecido en el fútbol turco y con dejar huella en las noches europeas.

La Tormenta del Mar Negro ya tiene su nuevo trueno. La pregunta, a partir de ahora, no es qué fue Salah en Liverpool, sino hasta dónde puede llevar a Trabzonspor en esta última gran aventura de su carrera.