Mohamed Salah acepta irse a Arabia Saudí: condiciones y polémica en Liverpool
Mohamed Salah ya ha tomado una decisión íntima y contundente: acepta marcharse a Arabia Saudí. El ídolo de Anfield ha dado luz verde a un traslado al Golfo, pero no a cualquier precio. Su adiós a Liverpool, envuelto en dolor deportivo, duelo personal y tensiones internas, ahora se mezcla con un nuevo frente: las duras críticas de Dejan Lovren a Jamie Carragher por la forma en que se ha gestionado la salida del egipcio.
Un final amargo tras una temporada desastrosa
La marcha de Salah se conoció hace semanas. El egipcio, leyenda absoluta del club, dejará Anfield este verano, un año antes de que expirara su contrato de 400.000 libras semanales. No se va por la puerta pequeña, pero tampoco entre aplausos unánimes.
Liverpool firmó una campaña nefasta. Apenas le alcanzó para terminar quinto y el precio fue altísimo: resultados pobres, actuaciones grises y, al final, la destitución de Arne Slot. Todo ello en un contexto marcado por el impacto emocional de la trágica muerte de su compañero Diogo Jota, un golpe devastador para el vestuario.
En medio de ese caos, la relación entre Salah y Slot se deterioró de forma evidente. Según ha revelado Lovren, si el técnico neerlandés hubiera sido despedido antes, el delantero de 33 años no habría decidido abandonar Anfield este verano. El daño, sin embargo, ya está hecho. Club y jugador han dado por cerrada una etapa de nueve años en Merseyside. Ahora la pregunta es: ¿dónde seguirá escribiendo su historia?
Arabia aprieta… y Salah responde
El interés de Arabia Saudí por Salah no es nuevo. Desde hace meses, varios clubes de la Saudi Pro League le han convertido en objetivo prioritario. El nombre del egipcio encaja a la perfección en el plan del país de atraer grandes estrellas y utilizarlas como escaparate global.
Según informaciones firmes del medio saudí Marebpress, Salah ha “concedido su aprobación” para mudarse a Oriente Medio. Pero ha puesto tres condiciones claras sobre la mesa.
- La primera, económica. El informe detalla que ya ha recibido una oferta formal de un club saudí, pero la propuesta era inferior a la que tuvo antes de renovar con Liverpool. No basta. Salah quiere un paquete salarial y de beneficios acorde a su estatus y a su valor de mercado. No solo un gran contrato, sino uno de los más grandes del deporte mundial, alineado con lo que ya se había adelantado: un salario descomunal y un rol de embajador para impulsar el fútbol en el país.
- La segunda condición es la duración del acuerdo. El egipcio exige un contrato de dos o tres temporadas, que le garantice estabilidad en la fase final de su carrera. Nada de aventuras cortas ni proyectos improvisados.
- La tercera es puramente deportiva. Salah no quiere ser solo un reclamo comercial. Reclama un club con un proyecto competitivo real, capaz de pelear por grandes títulos y no limitarse a “participar”. Quiere ganar, incluso en un nuevo continente.
La herida en Anfield sigue abierta
Mientras Salah diseña su futuro, Liverpool se mueve para encontrar sustituto. El nombre de Yan Diomande figura como objetivo número uno en la planificación deportiva. Pero el debate en torno a la salida del egipcio está lejos de apagarse.
Muchos aficionados habrían preferido que el delantero cumpliera su contrato hasta 2027. Nueve años de goles, noches europeas y títulos no se olvidan tan rápido. Sin embargo, la ruptura con Slot, el clima interno y la temporada desastrosa han precipitado un desenlace que pocos habrían imaginado hace apenas un año.
Y ahí entra en escena Dejan Lovren.
Lovren dispara contra Carragher
El croata, gran amigo de Salah y excentral de los Reds, ha encendido la polémica al cargar con dureza contra Jamie Carragher y contra la forma en que se ha tratado al egipcio en los últimos meses.
En declaraciones a Winwin, Lovren no se anduvo con rodeos: “La forma en que lo trataron esta temporada no es dura. Es repugnante. ¿Por qué no hablaron de él así durante los últimos ocho o nueve años? Dímelo… Vale, una temporada, y entonces vuelve a ser el objetivo. Hay muchos otros problemas”.
Para Lovren, algunas voces en los medios han utilizado a Salah como diana fácil: “Está siendo muy criticado. Algunos comentaristas lo hacen solo para atraer atención, quizá porque no han tenido éxito en otras áreas de sus vidas, así que ahora necesitan rendir bien… especialmente Carragher, dice lo que quiere. Siempre dije que debería decírselo a la cara, decir todas estas cosas a Mo a la cara”.
El exdefensa fue más allá: “Nunca lo dirá. Porque sé que nunca lo hará, porque nunca me lo dijo a mí. También habló mal de mí, pero nunca me lo dijo en persona. Sabes, solo está actuando en la televisión y le pagan por eso, así que necesita actuar de esta manera”.
Las palabras de Lovren apuntan directamente a la figura del exjugador y ahora analista, al que acusa de construir un personaje televisivo a costa de futbolistas que, como Salah, han sostenido al club en la élite durante casi una década.
El pulso con Slot y la falta de apoyo interno
Lovren no se quedó solo en los medios. Señaló también al banquillo. “No creo que haya sido la directiva (quien empujó a Salah a irse). Creo que fue solo una persona, y creo que es solo el entrenador. No tenían una buena relación. Pongámoslo sencillo”, explicó.
El contraste con Jürgen Klopp, según el croata, es total: “Con Klopp tenía una muy buena relación. No siempre fue perfecta, pero se conocían muy bien, confiaban el uno en el otro, se gustaban, y Mo lo dio todo en el campo por Klopp, y Klopp le dio esa confianza. Pero (con Slot) fue lo contrario. Es así de simple, y todos lo saben porque cuando miras las ocho o nueve temporadas anteriores, lo hizo realmente bien”.
Lovren también apuntó al vestuario. A su juicio, Salah se quedó demasiado solo en la diana: “Hay otros jugadores que también deberían asumir responsabilidad y decir: ‘sí, esto es culpa mía’, pero ya sabes, algunos jugadores nunca dieron un paso al frente”.
Su diagnóstico es demoledor: “Hubo mala gestión; internamente, no lo manejaron bien. No lo manejaron bien. Incluso si tienes algunos problemas, tienes que hablar de ello en el vestuario, y como dije, Mo nunca sintió ese apoyo. Siempre era el titular de portada: ‘Ah, es Mohamed Salah, no te sorprendas’. Es un problema profundamente arraigado”.
El egipcio se marcha, el club se recompone y Arabia espera con un contrato gigantesco y un proyecto que pretende seducirle. La cuestión ya no es si Salah se irá, sino qué versión de sí mismo encontrará el mundo cuando vuelva a arrancar, esta vez, bajo el sol del desierto.




