Messi y otros destacados del Mundial 2023
Lionel Messi, Argentina
Messi estaba destinado a ser el número uno. En el que probablemente fue su último Mundial, armó un torneo descomunal: ocho goles, cuatro asistencias y el mayor número de pases progresivos de cualquier jugador, según Futi. Sin casi responsabilidades defensivas, jugó liberado, como en el patio de su casa. A los 39 años, se movió por todo el campo con una calma insultante y rescató a Argentina del abismo una y otra vez. Fue Messi quien lideró el 3-2 contra Cabo Verde, Messi quien asistió y luego empató ante Egipto, y Messi quien fabricó las dos dianas agónicas frente a Inglaterra. En la final, sin embargo, se apagó. En 139 minutos, contando el descuento, completó solo 28 de 39 pases, apenas remató una vez y casi no dejó huella en el juego. Se fue sin premios individuales ni colectivos, algo inusual en él, pero alargó una obra mundialista que muy pocos han siquiera rozado.
Rodrigo De Paul, Argentina
De Paul fue casi inamovible en el camino de Argentina hasta la final: solo se perdió dos partidos y disputó 70 minutos ante España. El mediocampista de Inter Miami fue agresivo, firme con el balón y cumplidor. Nunca iba a ser la gran figura, pero sí el engranaje fiable que sostiene al resto. Y lo fue, ayudando a llevar a su selección a una segunda final mundialista consecutiva.
Stephen Eustáquio, Canadá
Eustáquio se convirtió en uno de los grandes generadores de juego de Canadá y en pieza clave de su Mundial. Centro tras centro, acumuló 2,76 ocasiones creadas y 0,36 asistencias esperadas (xA) por 90 minutos. Sus 46 pases progresivos lo dejaron sexto entre todos los futbolistas del torneo. Y cuando el reloj se moría en el cruce de octavos ante Sudáfrica, el mediocampista de 29 años interceptó un despeje, la bajó con el pecho y clavó una media volea al rincón para sellar el primer triunfo de Canadá en una fase eliminatoria mundialista. Llegó tras una cesión de cuatro meses en Los Angeles FC y volvió a Porto con otro peso en el nombre.
Mbekezeli Mbokazi, Sudáfrica
Llegó como el más joven de Sudáfrica, apenas 20 años, pero el central de Chicago Fire, ex capitán de Orlando Pirates, jugó como si llevara una década en la élite. Sereno, mandón, sólido. Sus actuaciones llamaron la atención fuera de su país: su valor de mercado, según Transfermarkt, saltó de 4 millones de dólares antes del torneo a más de 9 millones al final. Un Mundial que le cambió la carrera.
Matías Galarza, Paraguay
Galarza fue titular en todos los partidos de Paraguay salvo en el debut y respondió. Marcó el único gol ante Turquía y asistió a Julio Enciso frente a Alemania en los cruces. Su selección vivió sin pelota: un 29% de posesión media, la cifra más baja de todo el torneo. Ese contexto limitó su impacto ofensivo, pero el mediocampista demostró que podía funcionar dentro de un plan tan reactivo. Tras su cesión en Atlanta United, regresó a River Plate con más oficio y más jerarquía.
Andrés Cubas, Paraguay
Cubas fue el perro de presa de Paraguay. Jugó todos los minutos posibles en los cinco partidos y se erigió en ancla del sistema. El hombre de Vancouver Whitecaps sostuvo la estructura defensiva que llevó a Alemania a los penales y dejó a Francia en un solo gol. En el cruce de cuartos firmó un partido de mediocentro clásico: ganó siete de 12 duelos, sumó siete entradas, tres intercepciones y hasta tuvo un encontronazo con Kylian Mbappé. Sin ruido, pero con un peso enorme.
Finn Surman, Nueva Zelanda
Surman explotó en los dos primeros partidos de Nueva Zelanda. El central de 22 años de Portland Timbers se multiplicó en el área propia, con entradas al límite y despejes salvadores. También apareció en el área rival: marcó el único gol de los All Whites en la derrota 3-1 frente a Egipto. Un defensor que se hizo notar en ambos extremos del campo.
Sebastian Berhalter, Estados Unidos
Berhalter se ganó la confianza de Mauricio Pochettino como uno de sus recambios preferidos y jugó en todos los partidos de Estados Unidos. En su única titularidad, lo colocaron como mediocentro puro, el puesto de 6, y el equipo sufrió atrás. El problema tenía más que ver con la falta de especialistas defensivos en la lista que con él mismo. Aun así, el jugador de Vancouver Whitecaps, con futuro en Middlesbrough según los informes, dejó números: un gol y una asistencia que maquillan un rol incómodo.
Steven Moreira, Cabo Verde
Mientras el foco apuntaba más seguido a Sidny Lopes Cabral, el otro lateral, Steven Moreira sostuvo en silencio la zaga de Cabo Verde. El defensa de Columbus fue pieza central de una línea de atrás que llevó a su selección a rozar la épica ante España, Uruguay y Argentina. No acaparó portadas, pero sin él el cuento habría sido distinto.
Aiden O’Neill, Australia
O’Neill repitió el libreto que interpreta en New York City FC: mediocentro silencioso, preciso, obsesionado con la posesión. No necesitó estridencias para mandar. Se llevó el premio a Superior Player of the Match ante Paraguay y luego encadenó otra actuación sólida frente a Egipto. Un torneo que confirmó su peso específico en la sala de máquinas australiana.
Matt Freese, Estados Unidos
Su Mundial quedó marcado por un mal partido. Y, dentro de ese partido, por un mal momento. El guardameta de 27 años de NYC FC, sin embargo, dejó buenas sensaciones en el resto del torneo: mostró seguridad con los pies y firmó nueve paradas en cuatro encuentros. El error pesa, pero no borra todo lo demás.
James Rodríguez, Colombia
Doce años después de su explosión en Brasil, James aterrizó en Estados Unidos con otra cara. Más lento, más castigado. Llegaba de una cesión a Minnesota United y con el recuerdo fresco de su última gran obra, la Copa América de hace dos años: un gol, seis asistencias en seis partidos y una final perdida con el corazón roto ante Argentina. Esa magia se le escapó esta vez. Hubo destellos, sí, pero sin remate final y con una eliminación en octavos ante Suiza que dolió más por la forma que por el rival. Su Mundial, como su carrera de clubes, se fue apagando despacio, sin el cierre que merecía su talento.
Juan Manuel Sanabria, Uruguay
Sanabria fue titular en dos de los tres partidos de la fase de grupos, incluido el duelo decisivo ante España. Allí, el jugador de Real Salt Lake recibió una misión concreta: contener a Lamine Yamal. Y lo logró en gran medida. El español apenas generó 0,03 xG y 0,10 xA, y solo completó cinco de 12 regates intentados. Trabajo sucio, poco vistoso, pero decisivo.
Richie Laryea, Canadá
Laryea aportó 0,26 xA por 90 minutos y ayudó a Canadá a avanzar por la banda izquierda. Con balón, sumó. Sin él, sufrió. Ante Bosnia y Herzegovina, fue su marca la que se le escapó para abrir el marcador tras un córner cerrado. Contra Suiza, se le vio fuera de sitio demasiadas veces y con poca voluntad para el repliegue. El lateral de Toronto FC es un fijo en su selección, pero este Mundial dejó actuaciones sin chispa, lejos de su mejor versión.
Tim Ream, Estados Unidos
Por un instante, pareció que el veterano con V mayúscula seguía siendo el mismo de Qatar. La ilusión se derrumbó en 90 minutos, los mismos en los que Estados Unidos fue arrollado 4-1 por Bélgica. Ream fue el gran damnificado. En el primer gol, el central de 38 años de Charlotte se perdió en el área y permitió que un Charles De Ketelaere en racha marcara de oportunista, con Ream desaparecido de la escena. Dos minutos después del empate estadounidense, el belga volvió a ganarle, esta vez por arriba, para rematar un centro al segundo palo. Dos golpes que retrataron el paso del tiempo.
Lucas Herrington, Australia
Con 18 años, Herrington era el más joven de la lista australiana. Eso no le impidió ganarse un sitio en el once en los dos últimos partidos de su selección. El central de Colorado Rapids se plantó sin complejos, aprendiendo a toda velocidad en el mayor escaparate posible.
Maxime Crépeau, Canadá
El torneo de Crépeau, guardameta de Orlando City, se reduce a una cifra que habla por sí sola: seis goles encajados y solo seis paradas en cinco partidos. No fue un Mundial para el recuerdo bajo su larguero.
Son Heung-min, Corea del Sur
Para Son, el Mundial fue un golpe. A los 34 años, el atacante de LAFC no pudo marcar en ninguna de sus dos titularidades y acabó en el banquillo en el último partido de la fase de grupos, el decisivo. Demasiado poco para una estrella de su calibre.
Petar Musa, Croacia
El delantero de FC Dallas dejó un registro tan breve como contundente: dos titularidades, 110 minutos, un solo disparo. Entró. Un gol que maquilla una participación mínima en el juego.
Danley Jean Jacques, Haití
Jean Jacques compartió el doble pivote de Haití con Jean-Ricner Bellegarde. Les tocó remar contra la corriente en cada partido. La selección más débil del torneo jugó siempre en inferioridad de recursos y el mediocampo vivió en emergencia constante. El jugador de Philadelphia hizo lo que pudo en un contexto límite.
Carlos Harvey, Panamá
Harvey fue titular en los tres partidos de la fase de grupos de Panamá. El mediocampista de Minnesota, de 1,85 m, solo se dejó ver en ataque con un par de remates de cabeza peligrosos en córners y saques de banda. Fuera de eso, un torneo discreto, sin grandes errores ni grandes luces.
Marco Pasalic, Croacia
El extremo de 25 años de Orlando City aprovechó su oportunidad en el tercer partido de Croacia en la fase de grupos. Estuvo activo, encaró, se ofreció. Cuando le cayó la ocasión clara para marcar, la desperdició. Un Mundial que pudo cambiar con un solo toque y se quedó en promesa.
Miguel Almirón, Paraguay
Almirón se marchó del Mundial con apenas cuatro disparos y 0,11 xG en cuatro titularidades. Pero no será por eso por lo que se le recuerde. Su nombre quedará ligado a la primera expulsión por la nueva norma de la International Football Association Board sobre cubrirse la boca. El atacante de Atlanta vio la roja ante Turquía tras taparse la boca en medio de una “discusión” entre jugadores. Una imagen tan insólita como histórica.
Michael Boxall, Nueva Zelanda
El zaguero de Minnesota llegó como uno de los más veteranos del torneo. En el campo, se notó. En casi todos los goles encajados por los All Whites pareció llegar medio segundo tarde. En un Mundial de ritmos altos, ese medio segundo es una eternidad.
Jacob Shaffelburg, Canadá
Shaffelburg, extremo de LAFC, entró desde el banquillo en los cinco partidos de Canadá. Nunca encontró la forma de romper los partidos. Minutos de energía, sí, pero sin impacto real en el marcador ni en el juego.
Ahmed Qasem, Irak
Qasem participó en todos los encuentros de Irak y completó los 90 minutos frente a Francia. Volvió a salir de inicio en el último duelo de grupos, pero el plan saltó por los aires con la expulsión de Rebin Sulaka en el minuto 13. En medio del reajuste táctico, el delantero de Nashville fue el sacrificado temprano. Un Mundial de esfuerzo y sacrificio más que de lucimiento.
Louicius Deedson, Haití
El extremo de FC Dallas disputó los tres partidos de la fase de grupos de Haití, 112 minutos en total y 13 pases completados. Cifras que hablan de un equipo que casi nunca tuvo la pelota y de un jugador obligado a vivir de chispazos aislados.
Mathieu Choinière, Canadá
El mediocampista de LAFC solo tuvo una aparición: titular en la derrota 2-1 ante Suiza. Un partido correcto, sin grandes errores, pero insuficiente para cambiar el destino de Canadá en el torneo.
Matt Turner, Estados Unidos
Turner, antiguo dueño del arco estadounidense y actual número uno de New England Revolution, recibió la titularidad ante Turquía. Encajó tres goles y no registró ni una sola parada. Un dato demoledor para un portero que conocía bien el escenario mundialista.
Miles Robinson, Estados Unidos
El Mundial dejó claro que Pochettino confiaba poco en sus centrales suplentes. El zaguero de FC Cincinnati solo pisó el césped en el último partido de la fase de grupos, ya sin nada en juego. Difícil dejar huella así.
Kai Trewin, Australia
El defensor de NYC FC entró al descanso del cruce ante Egipto por la lesión de Jordan Bos. Se encontró con un partido tenso, cerrado, y ayudó a llevar la eliminatoria hasta los penales. Cumplió en un contexto de máxima presión.
Braian Ojeda, Paraguay
Derrick Etienne Jr, Haití
Derrick Etienne Jr, el extremo de Toronto, jugó nueve minutos contra Brasil en el segundo partido de Haití. Cuatro pases completados y poco más. Demasiado poco tiempo ante un gigante para aspirar a cambiar la historia.
Jayden Nelson, Canadá
El jugador de Austin FC ingresó en el minuto 87 del duelo de octavos frente a Marruecos, que terminó 3-0. Con el partido decidido, su presencia fue casi testimonial. Un Mundial que se le pasó de largo.
Aníbal Godoy, Panamá
Godoy vivió un Mundial comprimido en poco más de un minuto. Entró en el descuento ante Ghana, completó ocho de ocho pases y no pudo impedir el gol de la victoria rival en la última jugada. El mediocampista de San Diego se quedó sin tiempo para nada más.
Jonathan Osorio, Canadá
El capitán de Toronto tuvo dos apariciones, ambas a partir del minuto 87. Sin espacio para entrar en ritmo ni para influir en los partidos, su rol quedó reducido a cerrar trámites.
Max Arfsten, Estados Unidos
El extremo de Columbus saltó al campo en el minuto 90 de la derrota 4-1 ante Bélgica en octavos. No llegó a tocar el balón antes del pitido final. Un Mundial que, para él, fue apenas un suspiro.
En un torneo que agranda leyendas y destapa carreras, muchos de estos nombres quedarán en los márgenes de la memoria colectiva. Pero ahí, en esos márgenes, también se escribe el futuro del fútbol.



