Maresca: Necesitamos encontrar al nuevo Rodri
El verano ha cambiado de tono en el Etihad. La marcha de Rodri a Barcelona ha dejado algo más que un hueco en el centro del campo de Manchester City: ha abierto una cuenta atrás pública. Y Enzo Maresca no la esconde.
“El objetivo ahora es intentar encontrar al nuevo Rodri”, lanzó el técnico italiano, directo, sin rodeos, en pleno tramo final del mercado. La frase resume el momento del club: urgencia, presión y la necesidad de acertar en una posición clave.
El vacío que deja un pilar
Rodri no solo se va como capitán de España. Se marcha como referencia absoluta en el modelo de juego de City. Un futbolista que, bajo el mando de Pep Guardiola, lo ganó prácticamente todo: Champions League, Mundial de Clubes, títulos domésticos.
Maresca, sin embargo, quiso recordar de dónde venía el mediocentro antes de convertirse en ese gigante competitivo:
“Antes de llegar, no había ganado el Balón de Oro, no había ganado la Champions, no había ganado el Mundial de Clubes. Se unió al club y después logró muchas cosas importantes”.
El mensaje es claro: City no busca fichar a un Rodri ya consagrado, sino al próximo. Un jugador al que el club pueda elevar hasta ese nivel. El reto es repetir una fórmula que ha funcionado durante una década.
La herencia de Guardiola: nadie se queda a disgusto
Maresca mantiene intacto uno de los principios de Guardiola: aquí no se retiene a nadie a la fuerza. Rodri pidió un nuevo desafío en LaLiga y el club abrió la puerta.
El italiano no quiere estrellas descontentas en el vestuario. Forma parte de una cultura muy definida en el Etihad: si un jugador quiere irse, se negocia su salida y se pasa página. Sin dramas. Con exigencia.
Y esa cultura se apoya en un historial que el propio técnico se encargó de recordar.
City, especialista en regenerarse
Cuando una leyenda se va, City no se paraliza. Reacciona. Maresca tiró de ejemplos que pesan:
“Cuando Sergio [Agüero] estaba aquí, todos estaban preocupados y llegó Erling [Haaland]. ¿Fernandinho? Llegó Rodri. Es solo esto”.
Una línea sucesoria que el club ha sabido construir con frialdad y precisión. El entrenador lo amplió con una lista de nombres que han marcado época en el Etihad:
“Cuando se van, tienes que ser bueno reclutando al siguiente. Son todos similares, David [Silva], Kevin [De Bruyne], Fernandinho, Rodri, Erling. Es normal, es cambio, no es un problema, vuelves a intentarlo y tratas de hacer las cosas bien”.
Cambio como norma, no como excepción. Ese es el marco en el que City afronta el reemplazo de su mediocentro titular.
Una plantilla corta, pero afilada
La búsqueda del “nuevo Rodri” no es el único frente. Maresca también está ajustando el tamaño de la plantilla. Su idea es clara: alrededor de 20 jugadores de campo en el primer equipo. Un grupo reducido, manejable, con todos conectados a la competición.
Esa planificación choca con una realidad incómoda: hay futbolistas que quieren salir. Y eso altera el día a día.
“No ayuda que haya jugadores que, por diferentes razones, quieran irse, eso seguro”, admitió el italiano. “Pero tenemos que adaptarnos. Quedan 10 días, esperemos poder hacer las cosas que necesitamos hacer”.
Diez días que suenan a poco cuando aún faltan decisiones importantes por tomar. Y un mediocentro titular por fichar.
El juego del mercado y el último suspiro
En Manchester ya asumen que el final del mes será intenso. Las oficinas del club se preparan para ese tramo final del mercado en el que todo se acelera, las llamadas se multiplican y los precios se inflan.
Maresca conoce bien el guion: los clubes aguantan, estiran el tiempo, exprimen cada negociación.
“Lo normal en el mercado es que tengas que esperar hasta la última semana, porque todos los clubes intentan mantener a los jugadores hasta la última semana y luego vender por más dinero”, explicó.
El italiano sabe que el City que tendrá el 1 de septiembre no será exactamente el que tiene hoy. Y lo asume con naturalidad, casi con determinación.
“Al final, tendremos a toda la plantilla aquí, seguro que será diferente”, sentenció.
La pregunta es sencilla y brutal: ¿será suficiente ese “nuevo Rodri” que aún no tiene nombre para sostener otro año de ambición desmedida en el Etihad?




