Mallorca firmó una de las sorpresas de la jornada en La Liga al derrotar 2-1 a Real Madrid en el Estadi Mallorca Son Moix, en un duelo de la jornada 30 que cruzaba a un equipo en plena lucha por la permanencia con otro metido de lleno en la batalla por el título y las plazas de Champions League. El conjunto balear, que partía 17º con 31 puntos, dio un paso de gigante hacia la salvación, mientras que el equipo de Alvaro Arbeloa desperdició una ocasión de oro para meter presión en la parte alta.
El guion fue el esperado desde el inicio: Real Madrid monopolizó el balón (64% de posesión) y adelantó líneas, mientras Mallorca se replegó en un 4-3-1-2 muy solidario, buscando transiciones rápidas con Vedat Muriqi y Zito Luvumbo como referencias. El plan de Martin Demichelis pasaba por cerrar el área propia —solo 6 tiros concedidos en total, 6 de ellos a puerta— y ser extremadamente eficaz en las pocas llegadas.
El primer golpe lo asestó el conjunto local en el minuto 41. En una de esas salidas rápidas, Pablo Maffeo encontró espacio por la derecha y puso un centro tenso al corazón del área. M. Morlanes marcó, asistido por P. Maffeo, culminando la acción con un remate preciso que sorprendió a Andriy Lunin. El 1-0 hizo justicia al esfuerzo defensivo de Mallorca y castigó la falta de claridad blanca en los metros finales pese a sus 13 disparos desde dentro del área a lo largo del encuentro.
Tras el descanso, Real Madrid intentó acelerar, pero se topó con un partido cada vez más trabado. En el 47', D. Huijsen vio la primera tarjeta amarilla del segundo tiempo por una entrada por detrás, reflejo de la frustración visitante.
Arbeloa reaccionó en el 59' con un triple cambio para agitar el ataque y ganar profundidad. Eder Militao entró por D. Huijsen; Vinicius Junior salió al campo por M. A. Moran; y J. Bellingham saltó al césped por E. Camavinga. El técnico blanco renunciaba a control y apostaba por talento diferencial para asediar el área balear.
Mallorca, consciente de que tocaba sufrir, empezó también a mover el banquillo. Antes, en el 66', L. Roman fue amonestado por pérdida deliberada de tiempo, síntoma de que el partido se jugaba ya más a lo que querían los locales. En el 70', D. Lopez salió por Samu Costa, M. Joseph entró por M. Morlanes —autor del primer gol— y J. Virgili reemplazó a P. Torre, refrescando piernas en la medular y en la mediapunta para sostener el bloque bajo.
Real Madrid siguió empujando y en el 72' llegó otro movimiento ofensivo: T. Pitarch entró por A. Guler, buscando más verticalidad entre líneas. Cuatro minutos después, en el 76', F. Mastantuono sustituyó a B. Diaz para añadir desborde en el frente de ataque. Mallorca respondió en el 81' con un cambio claramente defensivo: A. Sanchez salió por Z. Luvumbo, renunciando a velocidad arriba a cambio de más trabajo sin balón.
La tensión aumentó en los minutos finales. En el 84', M. Valjent vio la amarilla en los locales en plena fase de acoso visitante. El premio para Real Madrid llegó en el 88': Eder Militao marcó, asistido por T. Alexander-Arnold, aprovechando un balón parado que el central brasileño cabeceó a la red, firmando el 1-1 que parecía condenar a Mallorca a dejar escapar una victoria vital.
Sin embargo, el desenlace aún guardaba un giro dramático. En el 90', F. Mastantuono fue amonestado, reflejando el nerviosismo blanco. Y ya en el 90+1', Mallorca encontró el gol que puede cambiar su temporada: V. Muriqi marcó, asistido por M. Joseph, resolviendo dentro del área tras una acción trabajada por el recién ingresado delantero. El 2-1 desató la euforia en Son Moix y dejó tocado a un Real Madrid que no tuvo respuesta en los últimos instantes.
En el 90+5', P. Maffeo vio la amarilla por pérdida de tiempo, la tercera de Mallorca en un partido en el que el oficio y la gestión de los detalles fueron tan importantes como el juego. Los baleares acabaron con 1,22 de expected_goals, 2 tiros a puerta y 1 disparo bloqueado, maximizando al extremo su producción ofensiva. Real Madrid, por su parte, generó 1,27 de expected_goals, 6 tiros a puerta y 3 bloqueados, pero se estrelló una y otra vez contra un bloque compacto y un Leo Román que firmó 5 paradas, correlacionadas con esos 6 disparos a puerta blancos.
Con este resultado, Mallorca suma ahora 34 puntos, eleva sus goles a favor a 38 y reduce sus goles en contra a 49 en el global del curso, reforzando su posición en plena batalla por la permanencia. Real Madrid, en cambio, se queda en 69 puntos, con 65 goles a favor y 30 en contra, y ve cómo se complica su margen de maniobra en la lucha por el título y las plazas de Champions League, castigado por una falta de pegada impropia de su arsenal ofensivo.





