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Liverpool se replantea la oferta por Bradley Barcola

Liverpool está dispuesto a levantarse de la mesa por Bradley Barcola. El interés sigue vivo, pero la negociación con Paris Saint-Germain se ha enquistado y el club de Anfield no piensa entrar en una subasta sin límite. Ese frenazo abre una rendija que en el norte de Londres observan con atención.

El problema es claro: el precio. PSG ha fijado el listón en torno a 145 millones de libras. Una cifra descomunal incluso para un talento del calibre de Barcola, y que en Liverpool consideran fuera de mercado. El club inglés necesita un relevo de peso tras la marcha de Mohamed Salah a Trabzonspor como agente libre la semana pasada, pero no a cualquier coste.

En París no ceden. El campeón francés mantiene su postura, sin intención de rebajar un solo euro pese a que el propio Barcola ve con buenos ojos el cambio de aires para ganar protagonismo y minutos. El deseo del jugador choca de frente con la estrategia del club.

Mientras tanto, el reloj aprieta. Faltan apenas tres semanas para el cierre del mercado y las conversaciones entre Liverpool y PSG se acercan al punto muerto. Ante ese escenario, en Anfield ya asumen un posible giro de guion: romper negociaciones y volcarse en otros objetivos para reforzar la corta plantilla de Andoni Iraola.

Uno de esos nombres alternativos está muy cerca de casa: Ibrahim Mbaye, joven de 18 años y compañero de Barcola en PSG, figura en la lista de opciones. Una apuesta más contenida, más acorde con la nueva línea de gasto que marca la directiva del Liverpool.

Ese amago de retirada, sin embargo, puede cambiar el tablero en la Premier. Si Liverpool se aparta, el camino se despeja para Arsenal. El club de Mikel Arteta sigue buscando un fichaje de impacto tras ver cómo se escapaba Vinicius Junior, que rechazó su interés para firmar un nuevo contrato de larga duración con Real Madrid.

Arsenal ya ha reforzado la banda izquierda con Christos Tzolis, pero no cierra la puerta a otro extremo de élite. El interés por Barcola se mantiene latente. En el Emirates observan la situación con calma, a la espera de que Liverpool dé el paso definitivo de abandonar la puja y deje el escenario libre para una ofensiva propia.

Arteta, por su parte, no ha escondido que quiere más artillería. Lo dejó claro al hablar del mercado veraniego: si aparece el jugador adecuado para elevar el nivel del equipo, irán a por él. Y los hechos acompañan las palabras: la semana pasada Arsenal desembolsó 75 millones de libras para incorporar a Bruno Guimarães, un golpe de autoridad en el centro del campo.

Ahora, el técnico apunta a la línea de ataque. Barcola encaja en ese perfil de fichaje ambicioso: joven, desequilibrante, con margen de crecimiento y acostumbrado a la presión de un gigante europeo. El tipo de apuesta que puede cambiar el techo competitivo de un equipo.

El pulso, de momento, sigue en París. PSG se aferra a su tasación, Liverpool mide hasta dónde está dispuesto a llegar y Arsenal espera agazapado. La pregunta ya no es solo quién se quedará con Bradley Barcola, sino qué club asumirá que este verano, para dar el siguiente salto, hay que pagar el precio más alto.