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Liverpool dice adiós a la Champions tras caer ante PSG

En Anfield, un adiós frío y sin consuelo a Europa

El gesto de Virgil van Dijk al final lo decía todo. Brazos en jarra, mirada perdida hacia el Kop, un estadio que esta vez no tuvo milagro que ofrecer. Liverpool se despidió de la Champions con un 0-2 ante un PSG implacable, que cerró la eliminatoria con un contundente 4-0 global y dejó al capitán red sin argumentos ni excusas.

“Ese es el mínimo, ¿no?”, soltó Van Dijk cuando le preguntaron por la actitud del equipo. Había corrido, había presionado, había habido orgullo. Pero no alcanzó. No ante un PSG de Luis Enrique que jugó con la seguridad de quien sabe que tiene la eliminatoria bajo control. “Es decepcionante quedar eliminados, pero PSG mereció pasar. Llamar a la puerta no es suficiente”, admitió el neerlandés, tan directo como el marcador.

Dembele castiga, Liverpool perdona

Si en París Liverpool se derrumbó tácticamente, en Anfield al menos mostró algo de alma. El problema es que al otro lado estaba Ousmane Dembele, un futbolista que cuando huele sangre no perdona. Dos zarpazos suyos bastaron para convertir la noche en sentencia.

Liverpool generó volumen, no precisión. Llegadas, centros, disparos desde la frontal, sensación de asedio por momentos. Pero sin filo. Faltó el último pase, la decisión correcta en el área, la calma en el remate. Cuando por fin pareció encontrar un respiro con un penalti señalado, la revisión lo borró del marcador y de la mente. El rugido de Anfield se convirtió en murmullo. La remontada dejó de ser sueño para convertirse en trámite.

Arne Slot había descrito el primer partido como “modo supervivencia”. En casa, su equipo fue otra cosa, más valiente, más agresivo. Aun así, la distancia de calidad entre ambos bloques quedó desnuda durante los 180 minutos. PSG supo cuándo acelerar, cuándo dormir el partido, cuándo golpear. Liverpool, no.

Golpe deportivo… y humano

Como si la eliminación no fuera suficiente, la noche dejó una herida mucho más profunda. Hugo Ekitike, uno de los grandes hallazgos de la temporada tras su llegada desde Eintracht Frankfurt, se desplomó sin contacto en la primera parte. El silencio en Anfield fue inmediato, casi antinatural para un estadio acostumbrado al ruido.

El delantero de 23 años abandonó el césped en camilla, rodeado de gestos de preocupación de compañeros y rivales. Las primeras informaciones apuntan a la rotura del tendón de Aquiles, una lesión que podría apartarlo de los terrenos de juego alrededor de nueve meses. Un mazazo enorme para un futbolista que había alcanzado ya los 17 goles en la temporada y que se había convertido en referencia ofensiva del equipo.

Slot no intentó disfrazar la gravedad de la escena tras el pitido final. “Creo que todos pudimos ver que no tenía buena pinta. Esperemos a ver qué es exactamente, pero todos vimos que no parecía nada bueno”, reconoció el técnico, visiblemente afectado. No era solo la derrota. Era la sensación de que el proyecto perdía, de golpe, a su hombre más en forma.

Sin Europa y sin margen de error

La eliminación cierra de golpe la pelea por títulos esta campaña. No habrá final europea, no habrá trofeo que maquille la sensación de oportunidad perdida. El vestuario, admite Van Dijk, está tocado. “Deberíamos estar muy decepcionados en este momento”, confesó. Y lo están.

Pero el calendario no espera a nadie. El domingo llega el derbi contra Everton, un partido que en Liverpool nunca es uno más. “Un partido enorme nos espera. Todos sabemos lo grande que es. Será duro, pero es algo a lo que mirar con ganas”, añadió el capitán, aunque reconoció que, por ahora, la eliminación pesa demasiado: “En este momento no estoy en un buen lugar porque nos han eliminado de la Champions”.

La realidad es clara: sin Europa y con Ekitike fuera de combate, toda la temporada se comprime en un solo objetivo: asegurar la clasificación para la próxima Champions. El margen de error en la Premier League es mínimo.

Ryan Gravenberch lo resumió sin rodeos ante Ziggo Sport: “¿Es aceptable quedar eliminados así? No, en realidad no. Es decepcionante. Tenemos que levantarnos porque el domingo nos espera”. No hay tiempo para lamentos prolongados. El top cuatro está en juego.

Slot deberá reconstruir un ataque sin su referencia, reordenar mentalmente a un grupo que ha sufrido un golpe doble en apenas 90 minutos y encontrar respuestas rápidas en una fase del curso en la que cada punto pesa como plomo. Anfield ya ha vivido noches de resurrección imposibles. La pregunta es si este Liverpool, herido y sin estrella, tiene aún otra reacción guardada para la recta final de la temporada.

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