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Juventus refuerza la portería con Kamil Grabara y Guglielmo Vicario

La portería de Juventus deja de ser un problema teórico para convertirse en un campo de batalla real. Kamil Grabara ya es oficialmente jugador bianconero, cedido por Wolfsburg, y se suma a la profunda remodelación que Luciano Spalletti exigió para este verano en una posición que llevaba demasiado tiempo en el punto de mira.

El club turinés incorpora así a su segundo guardameta en apenas unos días, ambos en calidad de cedidos, en una operación que busca tanto rendimiento inmediato como margen de maniobra a medio plazo.

De Di Gregorio a Vicario: el primer movimiento

Spalletti fue claro con la directiva: necesitaba un nuevo número uno. La salida de Michele Di Gregorio, que acordó su marcha a Bournemouth también en préstamo, obligaba a un relevo de peso. La respuesta llegó con Guglielmo Vicario, cedido por Tottenham, llamado a ocupar desde el inicio el rol de titular.

Con Vicario, Juventus creía haber resuelto el primer gran interrogante. Un portero de garantías, acostumbrado a la presión, para blindar una posición que había generado dudas en las últimas temporadas.

La marcha de Perin reabre el dossier

Cuando parecía que el rompecabezas estaba casi completo, apareció Palermo. El club siciliano se lanzó a por Mattia Perin y el guardameta aceptó el reto, dejando a la Vecchia Signora de nuevo corta de efectivos bajo palos.

Ese movimiento obligó a Juventus a regresar al mercado con urgencia. La solución llegó desde una Bundesliga que acaba de perder a uno de sus históricos esta temporada: Wolfsburg, recién descendido, aceptó ceder a Kamil Grabara. El polaco aterriza en Turín como teórico segundo portero, pero con margen para cambiar el guion.

Grabara, suplente… por ahora

Oficialmente, Grabara parte por detrás de Vicario en la jerarquía. El italiano está llamado a empezar la temporada como primer guardameta. Pero el plan no se detiene ahí.

El polaco tendrá la oportunidad de pelear por el puesto a lo largo del curso. Si su rendimiento en los entrenamientos y en los minutos que vaya acumulando supera al de Vicario, Spalletti no dudará en abrir la competencia. La puerta está entreabierta, y en una posición tan sensible, un par de actuaciones pueden cambiarlo todo.

Para Grabara, la ocasión es mayúscula: llega a uno de los grandes de Italia, con escaparate europeo y presión constante, el escenario ideal para consolidarse si responde al desafío.

Profundidad, competencia y flexibilidad

En el club celebran el giro dado a la portería. Era una zona que pedía cambios profundos y, esta vez, la reestructuración ha sido clara: sale Di Gregorio, se marcha Perin, entran Vicario y Grabara. Dos perfiles distintos, una misma exigencia.

Spalletti gana alternativas reales bajo palos y Juventus, algo que le había faltado: profundidad. La presencia de dos porteros con nivel para competir entre sí eleva el listón interno y reduce el riesgo de una temporada condicionada por un solo error de planificación.

Hay otro matiz clave: tanto Vicario como Grabara llegan cedidos. Juventus se asegura así flexibilidad total al final del curso. Si la apuesta funciona, tendrá margen para negociar. Si no, podrá volver a ajustar sin quedar atrapado en contratos largos en una posición tan delicada.

La temporada dirá si esta doble maniobra en la portería devuelve a Juventus la estabilidad que lleva tiempo buscando. Por ahora, lo único seguro es que el puesto de número uno ya no está blindado: se tendrá que ganar cada semana, en cada balón, en cada parada. Y en Turín, eso nunca fue un detalle menor.