El partido en el Allianz Stadium se dividió claramente en dos fases: once contra once y, desde el 49’, un Juventus en inferioridad numérica tratando de gestionar la ventaja. Galatasaray tuvo más balón (53% de posesión y 576 pases con un 83% de acierto), pero no controló del todo los espacios hasta la expulsión de Lloyd Kelly. Hasta entonces, el 4-3-3 de Luciano Spalletti fue capaz de alternar tramos de presión y ataques rápidos, con 47% de posesión pero gran volumen ofensivo. Tras la roja, Juventus se replegó, cedió iniciativa y buscó transiciones largas, mientras el 4-2-3-1 de Okan Buruk adelantó líneas y cargó el área.
Eficiencia ofensiva
Juventus construyó su plan desde la agresividad en campo rival: 28 tiros totales, de los cuales 23 dentro del área, muestran una apuesta clara por atacar zonas de alto valor, respaldada por un xG de 5.06. Los 9 tiros a puerta y 9 saques de esquina indican un asedio sostenido, especialmente en el tramo de once contra once, donde el equipo turinés encontraba ventajas por bandas con los extremos y las llegadas de Weston McKennie y Teun Koopmeiners.
Galatasaray, con 16 disparos y 11 dentro del área, tuvo un enfoque más escalonado: circulación paciente desde la doble base Lemina–Torreira y activación de Victor Osimhen con apoyos de los mediapuntas. Su xG de 2.01 refleja que, aunque llegó menos que Juventus, sí generó ocasiones de calidad cuando el bloque local se hundió tras la expulsión. La igualdad en tiros a puerta (9 vs 8) pese a la diferencia de volumen total subraya que Galatasaray fue más selectivo, mientras Juventus pecó por momentos de acumulación más que de claridad, aunque mantuvo una presión ofensiva constante.
Disciplina defensiva e intensidad
El partido fue intenso y tácticamente áspero: 17 faltas de Juventus y 14 de Galatasaray, con 3 amarillas y 1 roja para los italianos y 4 amarillas para los turcos. La expulsión de Kelly, precedida por revisión VAR, condicionó por completo el plan local, obligando a un bloque más bajo y a priorizar la protección del área. Aun así, Juventus registró 6 tiros bloqueados, señal de un compromiso defensivo colectivo en la frontal.
Ambos porteros firmaron 6 paradas, lo que indica que ninguno de los dos sistemas defensivos fue totalmente capaz de neutralizar las llegadas rivales y que el partido se abrió mucho en fases finales, especialmente en la prórroga, con espacios amplios a la espalda de los laterales.
Conclusión
En conjunto, Juventus construyó su superioridad desde el volumen y la ocupación del área rival, mientras Galatasaray respondió con mayor control de balón y ataques más medidos. Finalmente, la eficacia del cuadro turco en la prórroga, apoyada en su dominio territorial con un jugador más, terminó castigando la resistencia de un Juventus que había sido dominante en producción ofensiva.





