La diferencia entre control y marcador fue coherente: Juventus impuso un 60 por ciento de posesión frente al 40 por ciento de Pisa y tradujo esa superioridad territorial en un 4–0 en casa, apoyado por un volumen ofensivo muy alto y una defensa casi sin concesiones. El 3–4–2–1 local se impuso claramente al 3–5–2 visitante, tanto en altura media del bloque como en capacidad para fijar por dentro y soltar a los carrileros.
En la circulación, los 550 pases de Juventus con un 87 por ciento de precisión contra los 364 pases y 80 por ciento de Pisa reflejan un partido jugado mayoritariamente en campo rival. Locatelli como base y Khéphren Thuram como interior de avance permitieron que Weston McKennie y Andrea Cambiaso ocuparan alturas muy agresivas en banda, empujando hacia atrás a los carrileros de Pisa y dejando a Moreo y Durosinmi aislados. El 0,45 de amenaza de gol visitante frente a los 0,45 de xG y solo 7 tiros totales indica un plan de contraataque que casi nunca llegó a activarse.
En ataque, Juventus generó 25 tiros, 19 desde dentro del área, para una amenaza de gol de 2,89, transformada en 4 tantos: alta eficiencia, pero no desproporcionada respecto al volumen creado. Pisa tuvo 9 disparos de Juventus bloqueados, señal de mucha defensa de emergencia en su propia área, mientras que Juventus solo vio 4 remates de Pisa bloqueados, muestra de que casi siempre defendió lejos de Perin. Los 7 tiros a puerta locales frente a solo 2 visitantes, sumados a las 3 paradas de Nícolas y las 2 de Perin, dibujan un partido de un solo sentido.
Bajo presión, Pisa recurrió al contacto: 7 faltas, igual que Juventus, pero con 3 tarjetas amarillas todas por entradas (Marin 39, Léris 48, Caracciolo 70). Juventus solo vio amonestado a Bremer en el 72 también por falta, lo que sugiere un control emocional superior y menos acciones a destiempo pese a defender muchos menos metros atrás.
Gestión del Plan
Las ventanas de cambios explican bien la gestión del plan. En el 46, la doble sustitución de Juventus (L. Kelly por Gatti y J. Boga por Jonathan David) ajustó la línea de tres y añadió desequilibrio entre líneas justo antes del primer gol de Cambiaso en el 54. Pisa respondió en el 60 con triple cambio (Cuadrado, Loyola y Piccinini), intentando ganar salida y experiencia en banda derecha, pero el 2–0 de Thuram en el 65 rompió ese intento de reacción. En el 77, Allegri refrescó el eje creativo con Koopmeiners por Thuram y Miretti por Conceição, manteniendo la agresividad con balón, y en el 82 dio entrada a Kostić por Yıldız para seguir castigando los costados cansados. El 4–0 de Boga en el 90, asistido por Locatelli, certifica que Juventus no bajó el ritmo.
En síntesis, Juventus combinó estructura de tres centrales, carrileros profundos y doble mediocentro dominante para someter a Pisa en posesión, volumen de remate y control emocional. El marcador 4–0 en casa se ajusta plenamente al guion estadístico.





