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Jordan Pickford y su parada legendaria en la Premier League

Jordan Pickford volvió a convertir un instante en patrimonio de la Premier League. El guardameta de Everton ha sido elegido ganador del premio Coca-Cola Save of the Season 2025/26 gracias a una intervención que ya forma parte del imaginario del club y del campeonato: su mano milagrosa en el tiempo añadido en la victoria por 3-2 ante Newcastle United en St James’ Park.

Un vuelo en St James’ Park

El reloj ya se había adentrado en el descuento de la segunda parte. Everton defendía con uñas y dientes un 3-2 agónico ante un Newcastle volcado. Una jugada más, quizá la última. El balón cae a Sandro Tonali en la frontal. El italiano arma la pierna y conecta una volea feroz, limpia, de manual. Gol cantado.

Entonces aparece Pickford.

Reflejos felinos, un paso explosivo y una mano que parece llegar donde no hay espacio. El portero toca lo justo para desviar el misil de Tonali, lo estrella contra el larguero y lo manda a zona segura. El rugido del estadio se corta en seco. La parada vale el triunfo. Y ahora, también, un premio de temporada.

Un gesto que rompe récords

Aquella estirada ya había sido reconocida en febrero con el premio Coca-Cola Save of the Month. Era el segundo galardón mensual para Pickford en la campaña 2025/26 y el cuarto de su carrera, cifra que establece un nuevo récord en la Premier League.

Ningún otro guardameta logró levantar dos premios Save of the Month en la misma temporada. Solo él. Su constancia en la élite se traduce en números, pero sobre todo en imágenes: manos imposibles, vuelos al ángulo, paradas que cambian partidos.

Esta vez, la intervención ante Newcastle se impuso en una lista de 10 finalistas que recogía lo mejor del curso bajo palos. Nueve de esas acciones procedían de ganadores mensuales del Save of the Month, a las que se sumaba la estirada a mano cambiada de Antonin Kinsky, portero de Tottenham Hotspur, frente a Leeds United en mayo.

El sistema de elección no dejó lugar a dudas: Pickford se llevó el premio tras acumular la mayor cantidad de votos combinados entre el público y un panel de expertos.

Elogios de peso

La parada no solo enamoró a los aficionados. También dejó sin palabras a quienes han visto miles de goles… y de paradas.

David Moyes, técnico de Everton, no escatimó elogios. Para él, la volea de Tonali fue “técnicamente brillante”, un golpeo que el italiano “no podría haber conectado mejor ni más limpio” aunque lo intentara de nuevo. Pero el escocés elevó todavía más el listón al hablar de su portero: la intervención de Pickford, dijo, estuvo “fuera de este mundo”. Un gesto “digno de un gol”.

Alan Shearer, máximo goleador histórico de la Premier League con 260 tantos, se rindió también ante la acción del internacional inglés. Definió el disparo de Tonali como “brillante”, pero la parada de Pickford le pareció de otro nivel: “world class”, de clase mundial, subrayó, impresionado por la capacidad del guardameta para reaccionar y mandar el balón al larguero en una fracción de segundo.

Dentro del propio vestuario de Everton, la jugada ya tiene un lugar especial. Jarrad Branthwaite, compañero de Pickford en la zaga, fue contundente: para él, se trata de “la mejor parada” que ha visto en su vida.

Un dominio bajo palos

La lista de rivales a los que superó ilustra el peso del logro. Entre las paradas nominadas figuraban intervenciones de James Trafford, Gianluigi Donnarumma, Martin Dubravka, David Raya, Alphonse Areola, Aaron Ramsdale, Karl Darlow y el propio Antonin Kinsky. Un escaparate de especialistas de primer nivel, todos eclipsados por un solo instante en St James’ Park.

Pickford ya conocía el camino hacia este trofeo. Con este reconocimiento, el inglés conquista su segundo Coca-Cola Save of the Season, después del obtenido en la temporada 2021/22, la primera edición del premio. Nadie ha repetido como él.

En una era en la que las estadísticas avanzadas diseccionan cada gesto, hay acciones que escapan a los números y se instalan directamente en la memoria. La mano de Pickford a la volea de Tonali es una de ellas. Y plantea una pregunta inevitable: ¿hasta dónde puede llegar un portero que, cuando el partido arde, parece hacerse más grande que la propia portería?