Jeff Bezos y un consorcio negocian la compra del 30% del Liverpool
El dinero más poderoso del mundo llama a la puerta de Anfield. Un consorcio de inversores que incluye a Jeff Bezos, fundador de Amazon, está a un paso de cerrar la adquisición de aproximadamente un 30% del Liverpool a Fenway Sports Group (FSG), tras meses de conversaciones discretas pero intensas.
La operación, valorada en torno a 1.350 millones de libras por casi un tercio del club, está “prácticamente acordada”, según se entiende, aunque podría demorarse hasta un mes en completarse. No es un simple movimiento financiero: es la entrada de uno de los gigantes de la era tecnológica en uno de los templos del fútbol europeo.
Un consorcio de gigantes
Al frente del grupo inversor aparece Amit Bhatia, y no es un recién llegado al negocio del balón. Yerno del magnate indio Lakshmi Mittal, Bhatia ya fue accionista de Queens Park Rangers y conoce de cerca las tensiones, exigencias y tentaciones del fútbol inglés.
Junto a él figura Eduardo Saverin, cofundador de Facebook, con una fortuna estimada de 32.000 millones de dólares. El perfil del consorcio es claro: capital inmenso, experiencia en tecnología y una visión global del entretenimiento.
En el centro del foco, Jeff Bezos. Forbes sitúa su patrimonio en torno a los 257.000 millones de dólares, lo que le convierte en la cuarta persona más rica del planeta. Será su primera inversión directa en fútbol, aunque ya había explorado la posibilidad de entrar en franquicias de la NFL. En este acuerdo recibirá parte del paquete accionario del Liverpool, en una operación asesorada por Deloitte.
Bezos, Amazon y el fútbol como espectáculo total
Bezos dejó el día a día de Amazon hace cinco años para convertirse en presidente ejecutivo, pero su sello sigue marcando el rumbo de la compañía. Bajo su liderazgo, el gigante del comercio electrónico se transformó en un actor de peso en el mercado de los derechos deportivos, entendiendo el deporte como contenido premium para su plataforma de ‘streaming’.
Amazon ya tuvo derechos en el Reino Unido para retransmitir en directo 20 partidos de la Premier League por temporada durante seis campañas, hasta finales del año pasado. Emite la Champions League en varios países europeos y la NFL en Estados Unidos. La entrada de Bezos en el accionariado del Liverpool encaja con ese mapa: fútbol de élite, audiencia global y una marca histórica con una base de aficionados planetaria.
No hay, de momento, detalles sobre cómo podría influir esta inversión en la estrategia comercial o audiovisual del club. Pero la combinación de una de las instituciones más carismáticas del fútbol europeo con el músculo tecnológico y mediático de estos inversores apunta a un cambio de escala en la explotación de la marca Liverpool.
FSG, una nueva fase tras más de una década
Fenway Sports Group compró el club de Merseyside en 2010 y desde entonces ha pilotado una etapa de reconstrucción que llevó al Liverpool a lo más alto. Bajo su propiedad, el equipo ha levantado, entre otros títulos, dos Premier League, devolviendo al club a la conversación de los gigantes europeos.
No es la primera vez que FSG abre la puerta a capital externo. En 2023 ya vendió un 3% del club a la firma estadounidense de capital privado Dynasty Equity. El posible desembarco de Bezos, Bhatia y Saverin, sin embargo, juega en otra liga por volumen, perfil y repercusión.
FSG ha sido contactado para comentar la operación, pero por ahora guarda silencio público mientras las partes rematan los detalles.
Verano de terremotos en Anfield
Todo esto llega en un verano agitado en Anfield, donde casi nada ha permanecido quieto. En el banquillo, Andoni Iraola ha tomado el relevo de Arne Slot como entrenador, un cambio que ya de por sí marca un nuevo ciclo deportivo.
En el césped, la sacudida ha tenido nombre propio: Mohamed Salah. El egipcio, icono reciente del club, se marchó libre y ya se ha incorporado a Trabzonspor, una salida que deja un vacío deportivo y emocional evidente.
En los despachos, otro movimiento de calado: Michael Edwards dejó su cargo como director ejecutivo de FSG, añadiendo más incertidumbre a la estructura de gobierno del grupo propietario.
En este contexto de transición, la entrada de un consorcio liderado por Bezos no es solo una inyección de capital. Es una declaración de intenciones. El Liverpool se asoma a una era en la que la frontera entre club de fútbol y superplataforma global de entretenimiento puede volverse aún más difusa.
La pregunta ya no es si el dinero del ‘big tech’ llegará al corazón del fútbol europeo. La cuestión, tras este movimiento, es cómo cambiará la identidad de un club como el Liverpool cuando ese dinero ya esté dentro.




