Iraola analiza el mediocampo tras el 0-0 entre Liverpool y Fulham
El silencio al final en Anfield lo dijo todo. No fue un empate cualquiera. Fue un 0-0 áspero, frustrante, ante un Fulham que llegaba sin un solo punto en las tres primeras jornadas de la Premier League… y que salió con la sensación de haber descifrado a un Liverpool plano y sin filo.
Andoni Iraola no escondió el diagnóstico: el problema estuvo en la presión, y especialmente en el corazón del equipo.
“Sobre todo en la primera parte, llegábamos tarde a las presiones, eso está claro”, admitió el técnico. Y el partido lo retrató con crudeza.
Un Liverpool blando sin balón
Liverpool arrancó con Dominik Szoboszlai y Ryan Gravenberch como pareja de mediocentros. Sobre el papel, talento y piernas. Sobre el césped, demasiados espacios, poca sincronía y un murmullo creciente en la grada cada vez que Fulham superaba la primera línea de presión.
El equipo local se atascó con la pelota y sufrió sin ella. Fulham, sin alardes, se sintió cómodo. Ordenado. Con tiempo para pensar.
Victor Munoz tuvo la ocasión más clara para los de Iraola, pero ni siquiera esa acción rompió la sensación de espesura ofensiva. Al otro lado, Gonzalo Garcia obligó a Jeremy Jacquet a una salvada sobre la línea que heló a Anfield y confirmó lo que se veía: Fulham mandaba en la primera mitad.
Liverpool no encontraba el ritmo. Ni el robo alto ni las transiciones rápidas que tantas veces han convertido Anfield en un torbellino. Esta vez, nada de eso.
Ajuste tras el descanso, pero sin premio
La charla al descanso surtió efecto. El propio Iraola lo reconoció: “Creo que mejoramos mucho esta parte en la segunda mitad. Hemos estado mejor estructurados y controlamos mejor el juego”.
El equipo acortó líneas, presionó con más coordinación y cerró los pasillos interiores que Fulham había explotado antes del descanso. El técnico, pese al marcador inmóvil, se sintió más tranquilo: “Incluso sin marcar el gol, me sentía más cómodo. Aunque no hemos estado increíbles, y ha sido una lucha a veces, no hemos concedido ocasiones claras”.
La única gran concesión, según Iraola, llegó en una acción muy concreta: “La que concedemos es en la que liamos el saque de puerta y esa es la única ocasión clara que hemos concedido”.
En ataque, el peligro llegó a cuentagotas. Balones parados, un larguero, y una ocasión de Alex en la segunda parte —así se refirió Iraola a una de las llegadas más prometedoras—, pero nada lo bastante limpio como para romper un partido que pedía un detalle, un golpe de calidad, un error rival. No llegó.
“Probablemente nuestras mejores ocasiones han venido a balón parado, dando al larguero, y una ocasión de Alex en la segunda parte, pero no lo bastante clara como para marcar el gol que necesitas en este tipo de partidos cuando no estás jugando bien”, resumió el técnico.
Mac Allister entra, Endo espera
Con el reloj corriendo en contra, Iraola movió el mediocampo. Alexis Mac Allister reemplazó a Gravenberch mediada la segunda parte para dar algo más de control y claridad en la circulación. El argentino se ofreció, dio continuidad, pero tampoco encontró el pase definitivo.
En el banquillo, dos nombres se quedaron sin minutos: Wataru Endo y Trey Nyoni. Especialmente llamativa fue la situación del japonés, todavía inédito esta temporada.
Endo podría tener su oportunidad el martes en la visita de Tottenham Hotspur en la League Cup, un escenario donde Iraola planea una rotación profunda de su plantilla. De momento, el mediocentro espera su turno en una zona del campo abarrotada de competencia.
“Wata perdió bastante de la pretemporada. Todavía no está en su mejor nivel, pero se está entrenando muy bien”, explicó Iraola. El problema no es la confianza, sino el embudo en su posición: “El problema es que delante de él, en su posición, tengo muchos jugadores. Está compitiendo contra muchos jugadores”.
El técnico lo dejó claro: ahora mismo las rotaciones en el centro del campo favorecen a otros. “Estamos dando minutos a Trey, Ryan, Alexis y Dom, jugadores que estoy eligiendo ahora mismo. Pero Wata es definitivamente un jugador que me gusta y seguro que tendrá sus momentos”.
Un aviso temprano para la temporada
El empate deja una sensación incómoda. No por el resultado aislado, sino por la forma. Un Liverpool sin colmillo, con un mediocampo desajustado durante demasiados minutos y un Anfield que pasó de la impaciencia a la resignación.
Iraola se agarra a la mejoría defensiva tras el descanso y a la portería a cero como pequeño ancla en medio de un día decepcionante. Pero el calendario no espera. Llega la League Cup, se asoma Tottenham, y con ella la necesidad de respuestas rápidas.
La pregunta es clara: ¿cuánto tardará este Liverpool en encontrar un mediocampo que presione como quiere su entrenador y que, de paso, vuelva a encender Anfield?




