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Iraola defiende a Isak tras su difícil regreso a St James’ Park

Andoni Iraola defendió con firmeza a Alexander Isak tras el áspero recibimiento que sufrió en su regreso a St James’ Park, pese a su discreta actuación en el 2-2 entre Newcastle y Liverpool.

El delantero sueco vivió una tarde hostil. Abucheos ensordecedores cada vez que tocaba el balón, cánticos que lo tildaban de “greedy” y un ambiente preparado para señalarlo desde el primer minuto en su primera visita a Tyneside desde su multimillonario traspaso a Anfield el año pasado.

La grada rugió como si fuera otro gol cuando Lewis Hall lo derribó con una entrada durísima que dejó a Isak retorciéndose en el césped. La escena resumió el clima: cada tropiezo del sueco era celebrado, cada fallo amplificado.

Su fichaje de 125 millones de libras, marcado por las lesiones y el bajo rendimiento en la temporada pasada, sigue bajo la lupa. Y el partido de este domingo no ayudó a cambiar el relato. Isak falló en la definición, apenas inquietó y ofreció una versión muy lejana a la de un atacante llamado a liderar la delantera del Liverpool.

Aun así, su nuevo entrenador no dudó en salir en su defensa.

Iraola protege a su ‘9’ en plena tormenta

“I think he expected a bit the atmosphere, it was not a big surprise for him”, explicó Iraola, convencido de que el sueco ya venía preparado para el juicio público en St James’ Park.

El técnico español destacó el esfuerzo del delantero pese a la falta de acierto: “He has tried everything, given us good positions on the ball, has had a couple of situations to finish in the box but not the clearest but I value that he has continued pushing, fighting”.

No hubo gol, ni redención, ni silencio a la grada. Pero sí un punto que, por momentos, pareció escapársele de las manos a Liverpool en el estreno oficial de Iraola en el banquillo.

Las viejas grietas defensivas del equipo volvieron a abrirse. Desajustes, espacios, dudas. El guion del curso pasado reapareció sin maquillaje y el conjunto red estuvo a segundos de arrancar la era Iraola con una derrota.

Anthony Elanga adelantó a Newcastle en la primera parte, castigando la fragilidad atrás de Liverpool. Tras el descanso, Cody Gakpo igualó pronto y pareció calmar el pulso visitante.

Un final salvaje en St James’ Park

La calma duró poco. Joe Willock saltó al campo desde el banquillo y, casi de inmediato, devolvió la ventaja a los de casa. St James’ Park estalló, convencido de que el primer triunfo de la era Matthias Jaissle estaba ya encaminado.

Pero el partido se negó a morir. Y el descuento trajo drama.

Lewis Hall, héroe para la grada con aquella entrada sobre Isak, se convirtió en villano en cuestión de segundos. Su torpe entrada sobre Victor Muñoz, ya en el tiempo añadido, terminó en penalti. Dominik Szoboszlai asumió la responsabilidad y fusiló la escuadra, un disparo seco, alto, imposible para el portero. 2-2 y silencio súbito en buena parte del estadio.

Iraola, fichado este verano tras su etapa en Bournemouth para sustituir al destituido Arne Slot, respiró aliviado: “We scored at the end, so probably you have a better taste. But before the game we wouldn't have signed for this result”. El punto sabe mejor por la forma que por el fondo.

Jaissle, orgullo y rabia contenida

En el otro banquillo, Matthias Jaissle se marchó con una sensación muy distinta. El técnico, que llegó tras la sorprendente dimisión de Eddie Howe a comienzos de agosto, vio cómo se le escapaban dos puntos en el último suspiro y no escondió su malestar con la decisión arbitral.

“It was indeed a game of mixed feelings, especially in the end when you get a decision, two points away, it is really hard to digest”, admitió. Para él, la acción de Hall sobre Muñoz no merecía castigo máximo: “For me it is a really soft penalty as you call it here, if you give these penalties then you need to give a lot in the season”.

La frustración por el penalti no le impidió valorar el desempeño de los suyos, especialmente de los más jóvenes, en un contexto complejo: “But there is also a lot of confidence and we are really proud of what we saw, the young lads were doing an amazing job with all the challenges of a transition period”.

Newcastle, sin piezas clave como Dan Burn y Joelinton, sometió durante tramos largos a Liverpool, dominó fases del juego y ofreció una versión intensa, agresiva, prometedora para un equipo en plena reconstrucción.

“This was special, already delivering on a high level and it makes us proud. We've a really good base to build on”, remató Jaissle, aferrado a lo que considera el verdadero botín de la noche: una base sólida sobre la que crecer.

Liverpool se marcha con un punto, dudas atrás y la incómoda pregunta sobre cuándo empezará Isak a parecer el delantero de 125 millones que el club creyó fichar. Newcastle, con la sensación de haber dejado escapar una victoria, se queda con algo igual de valioso en agosto: la certeza de que, pese al golpe final, el nuevo proyecto ya compite a gran nivel.