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Inter vive al límite: remontada y mensaje de Chivu

Inter se ha abonado al vértigo. Por segundo partido consecutivo en Serie A, el campeón se vio 0-2 abajo en casa y volvió a tirar de épica, esta vez ante Udinese, calcando el guion reciente frente a Napoli. El Giuseppe Meazza pasó de la incredulidad al rugido en cuestión de minutos. Inter, otra vez, eligió el camino más tortuoso.

Cristian Chivu, sin embargo, no se dejó arrastrar por el caos. Lo asumió casi como una consecuencia lógica del fútbol que quiere.

“Estas son nuestras cualidades y lo que sabemos hacer. Podemos marcar muchos goles y mantener un nivel alto”, explicó en Sky Sport Italia. “Salvo los primeros 25 minutos, donde intentamos hacer ciertas cosas sin la energía adecuada y Udinese aprovechó nuestra actitud, reaccionamos bien. Nos mantuvimos en el partido, no quisimos perder, y estoy satisfecho con eso”.

El rumano no vende una imagen de equipo perfecto. Todo lo contrario. La abraza y la desarma en público.

“Un equipo perfecto no existe, no lo he visto en mi carrera. Intentaremos mantener nuestra identidad, por los valores humanos y los principios de este grupo. En algunos partidos pagas más, en otros menos, y somos conscientes de que podemos encontrar dificultades en el futuro también”.

Goles a raudales, grietas atrás

Los números son claros. Inter es hoy el ataque más demoledor de Italia: 14 goles en cuatro jornadas. Una máquina de marcar. Pero el precio se ve en el otro área: ocho tantos encajados en el mismo tramo.

No es un accidente. Es una elección.

Chivu lo asume sin rodeos. Su Inter ataca con mucha gente, arriesga, se expone a las contras. Y no piensa renunciar a esa idea.

“Si no digo que estoy preocupado, no soy entrenador”, admitió. “Pero este es el fútbol de hoy: con la intensidad que ponemos, asumimos riesgos porque queremos jugar de esta manera. Llevamos muchos hombres a la posesión y, cuando perdemos el balón, nos exponemos. Pero el contra-pressing en el gol de Barella se hizo bien. No somos perfectos, ni queremos serlo. Tenemos que seguir trabajando, la temporada es larga y hay cosas que mejorar”.

El mensaje es nítido: el desorden parcial forma parte del plan. Inter no quiere ganar desde el control absoluto, sino desde la agresión constante. A veces brilla. A veces se quema.

Chivu se planta por sus porteros

Tras el partido, el foco se desvió rápidamente hacia la portería. Josep Martinez quedó bajo la lupa de la prensa italiana, en un eco evidente de las críticas que recibió Yann Sommer el curso pasado.

Chivu cortó el debate de raíz. Se plantó, subió el tono y defendió a sus guardametas con vehemencia.

“El año pasado Sommer era el problema y lo señalasteis enseguida, ahora es Pepo Martinez”, lanzó. “Lo defenderé a muerte, igual que a [Ivan] Provedel u otros. Pido amablemente que no hagáis siempre titulares sobre nuestros porteros. No tenemos problemas con los porteros”.

Y fue más allá, recordando que en Inter manda la meritocracia, no la presión mediática.

“El año pasado estuvisteis machacando con Sommer y Pepo era el deseado. Hoy es Pepo porque Ivan es el deseado. Que es un gran portero y tendrá su oportunidad. Pero no por lástima, sino porque se lo merece. Todos se equivocan, yo también”.

Chivu marca así una línea clara: ni rotaciones forzadas por el ruido externo ni búsqueda de chivos expiatorios bajo los palos. El error se asume, pero no se utiliza como arma.

Roma en el horizonte: un duelo de Scudetto

El calendario no concede tregua. Ahora espera la Roma de Gian Piero Gasperini en el Stadio Olimpico, en un choque que huele a cita grande de la temporada. Ambos equipos llegan con pleno de victorias tras cuatro jornadas. Cuatro de cuatro. Sin margen para el despiste.

Inter, además, llega con dudas físicas en piezas clave. Hakan Calhanoglu es seria incógnita por una lesión muscular en el aductor. John Stones también preocupa después de retirarse cojeando pasada la hora de juego.

Chivu lo sabe. Lo acepta. Y mira al parón con una mezcla de resignación y desafío.

“Contra Roma es un partido importante antes del parón, también porque luego me quedaré con tres jugadores”, ironizó. “Pero seguiremos así, porque este es el estatus de este grupo y trataremos de mejorar por el camino”.

Inter vive al límite, entre remontadas, goles y sobresaltos defensivos. La pregunta ya no es si puede mantener este ritmo. La verdadera incógnita es cuánto tiempo podrá sostener este fútbol al filo sin que la Serie A le pase factura en la lucha por el Scudetto.