Hibernian domina a Dundee en un partido crucial
Hibernian salió al césped como si el partido europeo de mitad de semana no hubiera existido. Ni rastro de cansancio. Ni físico ni mental. Desde el inicio, el equipo de David Gray se adueñó del balón, instaló el juego en campo rival y marcó el ritmo.
La única grieta estaba donde más duele: en el último toque.
Nathan Lowe no logró dirigir con fuerza un buen centro que pedía gol. Martin Boyle encadenó un par de remates sin premio antes de encontrar por fin el hueco. Esta vez se mantuvo en posición correcta, atacó el pase filtrado de Grant Hanley y definió para abrir el marcador. Un gol que hacía justicia a lo que se veía, pero que no calmaba del todo la ansiedad de un Hibs claramente superior.
Boyle pudo doblar la ventaja antes del descanso. Volvió a romper la línea, encaró y, con todo a favor, eligió la vaselina. La pelota botó y se fue fuera. Ocasión de esas que se recuerdan si el partido se complica.
La sensación, aun así, era de dominio absoluto. El segundo tanto terminó por reflejarlo mejor. Hibernian se asentó todavía más en campo contrario, y el gol llegó para poner en el marcador lo que ya se intuía en el juego. Con el 2-0, Jamie McGrath y Felix Passlack empezaron a encontrar más espacios entre líneas y amenazaron con sentenciar de forma definitiva, hasta que apareció el tanto de Westley para devolver algo de tensión al tramo final.
La reacción de Dundee, sin embargo, llegó demasiado tarde para cambiar la historia.
Dundee despierta tarde y echa de menos a su capitán
El primer tiempo del equipo de Steven Pressley fue pobre, casi un borrón. Más allá de un disparo desviado de Bradley Fink, el conjunto local apenas inquietó a Raphael Sallinger. Desorden en la presión, poca claridad en la salida y una sensación permanente de ir a remolque.
Tras el descanso, el guion cambió ligeramente. Joe Bevan empezó a entrar en juego y, con él, mejoró Dundee. Un centro suyo se paseó por delante de la portería tras un desvío, obligando a Passlack a despejar casi sobre la línea. Con 2-0 en contra, Hamilton probó por fin los reflejos de Sallinger. Había más intención, más presencia en área rival, pero no la suficiente para replicar las victorias recientes ante Aberdeen y Dundee United.
Cada ataque recordaba una ausencia. En la grada, el capitán lesionado Simon Murray observaba el partido, símbolo perfecto de la energía que le falta a Dundee en los últimos metros. Justo esa parcela, el ataque, es una de las prioridades que Pressley había señalado antes del encuentro para reforzar antes del cierre del mercado del jueves, junto con el eje de la defensa.
El calendario no espera: otro duelo en casa, esta vez ante el rival de Tayside St Johnstone, asoma ya el miércoles por la noche.
Gray exige más colmillo antes del derbi
Pese al susto final con el gol encajado, la lectura del encuentro no admite demasiadas dudas. El propio Steven Pressley lo asumió sin rodeos: Hibernian fue mejor.
«En el global, no hay duda de que Hibernian mereció ganar. Parecimos un poco desarticulados. No fuimos realmente cohesivos en la forma en que queríamos presionar ni en nuestra construcción de juego», admitió el técnico de Dundee, que también reconoció que el plan de Gray le pilló a contrapié: «Hibernian vino y nos sorprendió con algunas cosas que hicieron. Yo no conseguí encontrar las soluciones adecuadas. Tenemos que tomar la medicina y responder».
En el otro banquillo, David Gray valoró la respuesta de los suyos tras el tropiezo europeo. «Es, desde luego, la forma correcta de reaccionar. Como grupo, pensé que estuvimos sobresalientes y merecimos plenamente la victoria», subrayó. El entrenador, eso sí, no perdió de vista lo que faltó: «Durante 80 minutos, control total, probablemente deberíamos haber marcado otro gol para matar completamente el partido. Ellos marcan justo al final. Los jugadores encontraron la respuesta para asegurarse de que lo cerráramos».
Ese detalle no es menor. El jueves, Hibernian recibe a su rival de ciudad, Hearts, subcampeón de la pasada Scottish Premiership. El impulso ofensivo mostrado ante Dundee es una buena señal. La falta de contundencia frente al arco, no tanto.
En un derbi que puede marcar el tono del inicio de temporada, ¿podrá Hibs transformar este dominio en algo más implacable o volverá a dejar la puerta entreabierta en el momento más incómodo?




