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Hearts mantiene la ventaja en la lucha por la Premiership

Hearts sale cuatro puntos por delante de Celtic en esta interminable y fascinante lucha por la Premiership escocesa tras empatar en casa de Motherwell. Un punto que sabe a poco… pero que puede seguir valiendo oro cuando el domingo se dispute el Old Firm.

El equipo de Derek McInnes volvió a tirar de carácter. Por quinto partido consecutivo remontó un marcador adverso, esta vez gracias a Lawrence Shankland, que neutralizó el gol en propia puerta de Stephen Kingsley. Sin embargo, ni la avalancha del segundo tiempo, ni el caos final en Fir Park, ni una decisión de VAR que desató la indignación visitante, bastaron para encontrar el tanto de la victoria.

El escenario del título sigue claro: si Hearts vence el miércoles a Falkirk en Tynecastle, llegará el sábado a Celtic Park con una ecuación sencilla. Evitar la derrota para conquistar su primera liga desde 1960. Sesenta y seis años de espera colgando de dos noches de fútbol.

Un Fir Park hostil y un golpe temprano

Visitar Fir Park se ha convertido en uno de los exámenes más duros del curso. Solo Falkirk había ganado allí en liga y Motherwell presume del mejor registro defensivo en casa: apenas nueve goles encajados antes de este encuentro. No es casualidad.

Hearts lo notó de entrada. El líder salió prudente, casi midiendo cada pase, pese a que Shankland avisó muy pronto con un disparo que Stephen O’Donnell bloqueó de forma brillante cuando ya buscaba portería.

El que se soltó primero fue Motherwell. Una jugada afilada por banda dejó espacio para Emmanuel Longelo, cuyo centro cruzado pilló descolocado a Kingsley. El defensa, sin tiempo para reaccionar, terminó empujando el balón a su propia red. Gol en contra y silencio incómodo en la zona visitante.

La reacción del líder

Este Hearts no entiende de pánico. Ha construido su candidatura al título a base de remontadas, y en Fir Park no iba a renunciar a ese guion.

Kingsley, señalado por el autogol, se redimió pronto. Colgó un balón preciso al segundo palo para encontrar a Michael Steinwender, cuyo potente disparo fue repelido a duras penas. El rechace cayó donde siempre aparece Shankland. Control, serenidad en el área y definición limpia para poner el 1-1. Otra vez el capitán, otra vez en un momento grande.

Desde ahí, el partido se rompió. El ritmo se disparó, las áreas se encendieron y el líder empezó a jugar con la urgencia de quien sabe que cada punto cuenta. Pero el precio fue alto.

Marc Leonard y Craig Halkett, dos piezas clave en el eje del equipo, cayeron con problemas en el tendón de Aquiles. Dos lesiones que no solo condicionaron la noche, sino que los sacan definitivamente de esta carrera por el título. Golpe duro en plena recta final.

El penalti que no llegó

La noche se torció del todo cuando llegó la jugada que incendiará tertulias si Hearts se queda corto en la lucha por la liga.

En un córner en corto, Alexandros Kyziridis encaró dentro del área y Tawanda Maswanhise pareció pisarle el pie. Contacto ligero, pero contacto. El árbitro Steven McLean dejó seguir, pero la sala VAR lo llamó al monitor. El estadio contuvo la respiración.

La escena es ya habitual: carrera hacia la pantalla, revisión, gesto con las manos y señalización del punto de penalti. Esta vez, no. McLean miró, volvió al césped… y mantuvo su decisión inicial. Nada de penalti.

Fir Park se quedó en un silencio extraño, mezcla de sorpresa y alivio local. En el banquillo visitante, la reacción fue de furia contenida. McInnes terminó el partido claramente enfadado, consciente de que esa acción puede quedar marcada si el título se escapa por un suspiro.

Para añadir más dramatismo, Kyziridis tuvo después la ocasión del partido. Un centro perfecto lo encontró solo, en posición inmejorable, pero su cabezazo se marchó desviado. Era la jugada para silenciar el debate del penalti. No lo hizo.

Motherwell resiste, Hearts aprieta

Motherwell, pese a las bajas de Paul McGinn en defensa y Lukas Fadinger en el centro del campo, ofreció una versión valiente, especialmente en el primer tramo. Jens Berthel Askou vio a su equipo mandar en el inicio, acelerar el ritmo y dominar las sensaciones con balón.

Su equipo defendió el área con coraje, aunque concedió en la acción del gol de Shankland. Después, en la segunda parte, perdió claridad para sacar la pelota jugada desde atrás, acosado por la presión de Hearts, pero mantuvo siempre una amenaza latente al contraataque.

No es casual la temporada de Motherwell. Se ha ganado el derecho a pelear por Europa y mantiene cuatro puntos de ventaja sobre Hibernian con dos jornadas por jugar. La racha, eso sí, inquieta: solo una victoria en los últimos ocho partidos y un calendario final que incluye a Celtic y Hibs. Habrá que terminar el trabajo.

Askou, pese al resultado, se mostró orgulloso. Habló de un rendimiento “sobresaliente”, de un equipo que “tomó la iniciativa” y de una noche con la mayor asistencia en más de 20 años en Fir Park. El ambiente acompañó a la magnitud del choque.

Un punto que aprieta a Celtic

El empate abre la puerta a Celtic. Si el campeón defensor vence a Rangers el domingo, recortará la diferencia a un solo punto. El pulso se estrecharía al máximo.

Sin embargo, Hearts mantiene lo esencial: el destino sigue en sus manos. Dos partidos, cuatro puntos de ventaja, un título que desafía la lógica y un equipo que ha sumado más puntos viniendo desde atrás que cualquier otro en la liga.

McInnes lo sabe. Le gustaría no tener que remar siempre contracorriente, pero reivindica la mentalidad de un grupo que, pese a lesiones, golpes y polémicas, sigue arriba. Destaca la “ambición por ganar” de sus jugadores y la capacidad para salir reforzados de cada revés. Y cuando mira a la clasificación, la respuesta está ahí: su equipo lidera el campeonato.

El miércoles, Celtic visitará este mismo Fir Park mientras Hearts recibirá a Falkirk. Dos partidos en paralelo, dos estadios conectados por una misma pregunta.

¿Quién tendrá más nervios de acero cuando el título ya se puede tocar con la punta de los dedos?