Harry Maguire revela la incómoda llamada de Tuchel sobre su ausencia en el Mundial
Harry Maguire sigue siendo uno de los líderes silenciosos de Manchester United, pero en la última Copa del Mundo tuvo que verla por televisión. No por falta de nivel, según él mismo, sino por una decisión directa de Thomas Tuchel que todavía escuece.
El central, pieza clave en el tramo final de la temporada 2025/26 con Man Utd, quedó fuera de la lista de Inglaterra para el Mundial pese a su rendimiento sólido y su experiencia en grandes torneos. En su lugar, el seleccionador apostó por Dan Burn, Jarell Quansah, Ezri Konsa, Marc Guehi y John Stones.
Maguire lo asumió públicamente en su momento. Ahora ha ido un paso más allá y ha contado los detalles de cómo vivió ese descarte en una conversación con Gary Lineker, Alan Shearer y Joe Cole en el programa The Rest is Football.
La sorpresa y el golpe
Maguire no maquilla nada. Lo que sintió fue un golpe directo.
«No, fue una sorpresa en ese momento», admite. «Lo dije desde el principio: fue una sorpresa. Estaba realmente decepcionado. Pensé que había hecho lo suficiente para estar en la convocatoria y pensé que podría haber ayudado a los chicos allí».
El defensa no habla solo de minutos. Habla de peso dentro del vestuario, de ese rol que se gana con años de selección y noches grandes.
«Pensé que todavía habría tenido un papel que jugar en el campo y fuera de él también», explica. «Así que sí, estaba decepcionado en ese momento, pero el entrenador ha tomado una decisión, se ha quedado con sus 26 y esto forma parte del fútbol. A partir de aquí intentaré pasar página rápido».
Quiere seguir adelante, pero el mensaje deja claro que la herida existió. Y fue profunda.
Un FaceTime frío para una noticia caliente
Si la decisión dolió, la forma de comunicarla no ayudó demasiado. Tuchel optó por un método directo, casi quirúrgico: videollamadas individuales.
«Habla con todos, para ser justos», desvela Maguire. «Hace FaceTime con todos… Sí, es una llamada bastante incómoda».
El central describe una escena tan moderna como tensa: un seleccionador mirando a la cámara, varios jugadores esperando al otro lado del móvil una noticia que puede cambiarles el año.
«Creo que hace FaceTime a todo el mundo. Es una forma bastante única de hacerlo. Probablemente lo hace más difícil para él mismo, al ver nuestras reacciones y cosas así».
Nada de correos, nada de intermediarios. Cara a cara, aunque sea a través de una pantalla. Y ahí llegó la explicación. O, mejor dicho, la ausencia de una explicación clara.
Sin excusas, solo una elección
Maguire fue tajante al relatar lo que le dijo Tuchel sobre su ausencia en la lista.
«Dijo realmente que no podía darme una excusa», cuenta el central. «Creo que comentó que se había quedado con los cuatro chicos con los que pasó la fase de clasificación en otoño, en las concentraciones de otoño, donde sintió que lo hicieron bien durante esos seis partidos».
Tuchel, por tanto, se aferró a la continuidad del bloque que le respondió en los clasificatorios. Un argumento de confianza en el grupo… pero sin consuelo para quien se queda fuera.
«Pero sí, dijo que no podía darme realmente una excusa. Pero bueno, esto es fútbol. Fue duro de aceptar».
Ahí se resume todo: sin lesión, sin bajón evidente de rendimiento, sin una razón deportiva contundente. Solo una elección de entrenador.
El reloj y el que quizá fue su último Mundial
Más allá del orgullo herido, hay un componente que hace todavía más amarga la decisión para Maguire: la edad. El tiempo no perdona ni a los centrales más robustos.
«Estaba realmente decepcionado. Quería ir al Mundial y jugar. Tengo 33 años ahora, así que tendría 37 en el próximo Mundial. Se ve muy lejos», reconoce.
No habla como quien se rinde, pero sí como quien entiende lo que significa perder una gran cita a estas alturas de carrera.
«Quería ir, no solo jugar, sino que, como le dije al seleccionador, no exigía ir y ser titular en los partidos. Habría sido feliz con jugar un minuto mientras estuviera allí con los chicos. Así que no, fue decepcionante».
No pedía galones, ni brazalete, ni un sitio fijo en el once. Pedía estar. Sentirse parte de un grupo al que ha representado en las noches más exigentes de los últimos años.
Tuchel eligió otro camino. Maguire, orgulloso pero dolido, ya mira hacia delante. La pregunta es si el fútbol internacional le dará otra oportunidad… o si esa videollamada de FaceTime quedará marcada como el punto final de su historia mundialista con Inglaterra.




