Guardiola reconoce que la Premier ya no depende del City
El Manchester City salió de Liverpool con un punto, muchas dudas y una confesión contundente de su entrenador. El empate 3-3 ante el Everton, en un partido desbocado en el Hill Dickinson Stadium, dejó a Pep Guardiola mirando la tabla con otra perspectiva: la Premier League ya no está en sus manos.
«Ahora no depende de nosotros; antes sí, ahora no», admitió el técnico tras el choque del lunes. No hubo rodeos. Solo realidad.
Una ocasión desperdiciada
El escenario era claro. Si el City ganaba en Liverpool y después al Brentford, se colocaba igualado a puntos con el líder, el Arsenal. La presión pasaba al norte de Londres. En cambio, el campeón se marcha cinco puntos por detrás, aunque con un partido menos, obligado a esperar un tropiezo ajeno.
Guardiola lo sabe. Y lo asume. «Cuatro partidos nos quedan en la Premier League. Serán bastante similares, y veremos qué pasa», explicó, consciente de que el margen de error se ha reducido a casi nada.
La sensación en el banquillo visitante no fue de punto valioso, sino de oportunidad tirada. «Es mejor que perder», concedió Guardiola. «Preferiríamos ganar. Jugamos para eso, y acabamos de mostrar qué equipo somos. Lo intentamos todo. Los jugadores fueron agresivos». Sonó más a consuelo que a celebración.
Doku y Haaland, orgullo y rabia
El partido se le escapaba al City cuando apareció Jeremy Doku para rescatarlo en el minuto 97. El extremo firmó un doblete y el gol que evitó la derrota en el último suspiro, pero ni siquiera eso suavizó el golpe anímico.
«Duele ahora, pero todavía quedan muchos partidos y puede pasar cualquier cosa», aseguró Doku, alineado con el mensaje combativo del vestuario. «Seguiremos luchando. Se lo debemos a nosotros mismos y a nuestros aficionados».
Erling Haaland, autor del 3-2 en el 83’, también dejó claro que el equipo no se rinde. Al término del encuentro, mientras saludaba a sus compañeros, se le escuchó decir: «We’re still in it». El noruego no mira a la clasificación; mira a lo que le queda por jugar.
Un calendario sin red
El City encara ahora una recta final sin respiro. Tras el duelo del sábado ante el Brentford, llegarán Crystal Palace, Bournemouth y Aston Villa para cerrar la liga. Cuatro partidos, una persecución y cero garantías.
Al otro lado, el Arsenal observa el sprint final con un calendario que, al menos sobre el papel, parece más amable: West Ham United, un Burnley ya descendido y Crystal Palace. Los de Mikel Arteta tienen la ventaja y el viento a favor.
El City, en cambio, se mueve sobre una cuerda fina: ya no le basta con ganar; necesita que el líder falle.
La sombra del triplete doméstico
El golpe en la Premier es evidente, pero la temporada del City aún puede escribir una página histórica. El equipo de Guardiola sigue vivo en la carrera por un triplete doméstico. Ya se impuso al Arsenal en la League Cup en marzo y tiene cita con el Chelsea en la final de la FA Cup el 16 de mayo.
Entre la frustración por lo que se escapó en Liverpool y la ambición por lo que aún se puede conquistar, el City camina por una delgada línea. La liga se le ha ido de las manos. La cuestión ahora es sencilla y brutal: ¿le quedará tiempo —y energía— para recuperarla antes de que sea demasiado tarde?




