logo

Fútbol y memoria: McKennie y Berhalter se encuentran en Chicago

En el corazón de Chicago, entre conos, porterías y el murmullo de un entrenamiento más, el fútbol de selecciones se mezcló con algo mucho más íntimo: la memoria y la lealtad.

Weston McKennie y Sebastian Berhalter aparecieron ante la prensa en la ciudad del Chicago Fire con un objetivo sencillo pero cargado de significado: cruzarse con Gregg Berhalter. Para uno, el exseleccionador que marcó su carrera. Para el otro, simplemente, su padre.

“Es una gran persona, y no lo digo solo porque [Sebastian está aquí]”, soltó McKennie entre risas al hablar de Gregg. El tono era ligero, pero el trasfondo, profundo. El mediocampista de Juventus apenas había llegado a la instalación cuando se sentó ante los micrófonos, pero ya tenía claro qué esperaba de la jornada: un rato con el entrenador que lo acompañó en algunos de los momentos más delicados de su vida.

“Acudí a él con problemas dentro y fuera del campo. He llorado delante de él”, confesó. “Hemos pasado momentos duros y también increíbles juntos, así que será muy bonito poder verlo por aquí, ojalá hoy, y simplemente ponernos al día y repasar recuerdos. Seguro que me dará algún consejo de cara al partido y al Mundial, porque es el tipo de persona que es”.

Gregg Berhalter, de “niños” a hombres

Gregg Berhalter ya no dirige a la selección, pero sigue hablando de este grupo como si fuera suyo. No es una pose: es una relación construida desde las cenizas de aquel fracaso en la clasificación de 2018, cuando le encargaron liderar un relevo generacional casi desde cero.

“Creo que una cosa que tenemos que recordar es que cuando los tomé eran jóvenes, eran bebés, y apenas estaban aprendiendo lo que se necesita para ser un atleta profesional”, recordó. “Ahora los veo y son hombres. Tienen hijos, son adultos y saben exactamente lo que significa mantenerse como profesionales. Es algo increíble de ver.

“Acabo de saludarlos ahora y fue como: ‘No me lo puedo creer, ¡han crecido!’. Creo que estarán listos para este momento. Lo que sé de este grupo es que se crece en estos momentos”.

Ese vínculo explica por qué el técnico sigue tan pendiente de lo que ocurra este verano. Vio a esa generación dar sus primeros pasos; ahora quiere verla reclamar su sitio en un gran escenario.

Chris Richards, el tiempo que se escapa

Sobre el césped, otro nombre atraía miradas: Chris Richards. El central se entrenó con el grupo, calentó sin aparentes problemas, pero no estará este fin de semana. Así lo confirmó Mauricio Pochettino, que no ocultó su frustración con el proceso que ha rodeado su recuperación.

“Cuando decidimos la lista, pensábamos que Chris podría jugar la final de la Conference [League] porque habíamos diseñado la convocatoria antes”, explicó. “Había una línea de información en la que creíamos que podría jugar esa final contra Rayo Vallecano en la Conference League. Estaba en el banquillo, si recuerdan. Después, que quizá podría estar contra Senegal. Después, hoy… al final los plazos se fueron alargando y eso me enfada un poco. No estoy contento porque sabemos que Chris Richards es un jugador importante, por supuesto, todos lo sabemos, pero también lo que decía se basaba en la información que teníamos, y a veces no hubo claridad.

“Al final, podemos esperar que Chris pueda estar. Pero al final nos vamos a encontrar con que llega sin competir [un mes] y después tenemos que decidir si está en forma para competir o no. No hay mucho tiempo en el Mundial”.

El caso de Richards simboliza el dilema de estas fechas. Casi todos arrastran algo: pequeñas molestias, fatiga, golpes de una temporada larga. Pochettino lo reconoció con una sonrisa cuando le pidieron detalles. “En general todos están bien”, dijo, aunque sabe que esa frase siempre esconde matices.

El verdadero problema es otro: la imposibilidad de tomar una decisión perfecta a las puertas de una Copa del Mundo.

El riesgo antes del Mundial

Descansar o arriesgar. Guardar a las estrellas o darles minutos para que lleguen con ritmo. Cualquier camino tiene trampa.

Pochettino lo resumió con crudeza. Si reserva a sus figuras, le dirán que el equipo llega frío. Si las utiliza y alguien se lesiona, lo acusarán de irresponsable. Y en la era de las redes sociales, el juicio es inmediato y despiadado.

“Los haters hoy, con las redes sociales, nunca van a estar de acuerdo si juegas normalmente con los jugadores o si juegas con el once fuerte antes del Mundial”, lanzó. “Si no pasa nada, nadie va a decir nada, ‘buena decisión’, pero si pasa algo, dirán que no tengo ni idea.

“Es imposible saber qué tenemos que hacer. Por eso, desde el principio, se trata de preparar de la mejor manera para que todos los jugadores tengan la posibilidad de jugar o competir”.

No hay manual para esto. Solo decisiones que se miden, casi siempre, por el resultado final.

Alemania, un viejo examen con nuevas sensaciones

El calendario no da tregua. Tras vencer a Senegal, Estados Unidos se cruza ahora con otra potencia europea: Alemania, esta vez en suelo alemán. Pochettino lo ve como el tipo de prueba que buscaba desde marzo, cuando insistió en la necesidad de medirse a rivales de máximo nivel.

“Queríamos jugar contra los mejores en la preparación para este Mundial”, apuntó. “Creo que todas las pruebas contra Portugal o Bélgica fueron increíbles porque nos permitieron mejorar y aprender qué no tenemos que hacer y cómo tenemos que afrontarlo de nuevo. Es una gran oportunidad, después de Senegal, este va a ser un equipo hermoso al que enfrentarnos mañana, y se trata de afrontarlo de la mejor manera posible”.

Para este grupo no es un territorio totalmente desconocido. En octubre de 2023, la selección ya se midió a Alemania y cayó 3-1 pese a un gol de Christian Pulisic. Catorce de los 26 jugadores actuales estuvieron en aquella derrota en Connecticut.

McKennie prefiere mirar más allá del marcador de entonces.

“No recuerdo muy bien la plantilla de Alemania para ese partido, y no sé cuánto se parece a esta”, reconoció. “Pero creo que ese partido mostró, obviamente, la calidad que ellos tienen, pero también la que tenemos nosotros. Jugamos un buen partido y también tuvimos potencial para ganarlo.

“Llegamos a este partido con muchos jugadores que no han jugado contra ellos todavía y otros que sí, así que creo que la nueva energía, el nuevo estilo, las nuevas circunstancias en general de cara a un Mundial… va a ser una gran prueba para nosotros y creo que salimos con la misma mentalidad de siempre”.

McKennie, confianza de club al servicio de la selección

McKennie aterriza en esta concentración con la mochila llena de confianza. Nueve goles y seis asistencias entre Serie A y Champions League con Juventus avalan su temporada, aunque el club se haya quedado a solo dos puntos de la clasificación para la próxima Champions.

No todos sus compañeros llegan igual. Algunos atraviesan un momento brillante, otros no tanto. El Mundial, sin embargo, no entiende de estados de forma prolongados, sino de noches concretas, de noventa minutos que lo cambian todo.

Así lo ve el propio McKennie, dispuesto a trasladar su nivel en Italia a la camiseta de su país. La incógnita es dónde lo utilizará Pochettino: más atrás, como mediocentro de apoyo, o más adelantado, cerca del área rival.

“Creo que cualquier jugador puede decir que llegar con buen momento en el club hace mucho, porque es la confianza que traes, el deseo, las ganas, todo”, explicó. “Creo que el sistema que nuestro entrenador tiene aquí, el tipo de jugador que soy es un jugador que se adapta. Soy el tipo de jugador que puede desempeñar muchos roles, así que soy más un tipo al que, donde me necesite, haré lo que me toque hacer.

“Intento dar un paso al frente y ser lo mejor que pueda para el equipo. Creo que eso es algo que tiene este grupo: nadie es egoísta. Todos están aquí por las razones correctas. Todos están aquí para conseguir una victoria para Estados Unidos, así que es increíble poder venir aquí con confianza y después de una gran temporada individual. Obviamente, mi club no terminó donde queríamos, pero la confianza sigue ahí”.

En esa frase se condensa el espíritu de esta selección: un núcleo que creció bajo la mirada de Gregg Berhalter, que ahora se pone a prueba bajo la batuta de Pochettino y que encara un verano decisivo con una mezcla peligrosa para cualquier rival: memoria, hambre y la certeza de que ya no son aquellos “bebés” de 2018, sino un grupo de hombres dispuesto a comprobar hasta dónde llega su techo.

Fútbol y memoria: McKennie y Berhalter se encuentran en Chicago