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Fracaso mundialista de Corea del Sur: investigación en la KFA

La resaca del Mundial no se apaga en el césped, sino en los pasillos del poder del fútbol surcoreano. La policía registró este jueves la sede de la Korea Football Association (KFA) en Seúl, en plena investigación sobre el nombramiento del seleccionador que dirigió la decepcionante campaña mundialista.

Agentes de la unidad de delitos económicos llevaron a cabo operaciones de “registro e incautación” en las oficinas centrales del organismo. El objetivo: recabar pruebas sobre presunta “obstrucción de negocios” en el proceso de contratación del entonces seleccionador, Hong Myung-bo.

Un nombramiento bajo la lupa

Hong, de 57 años, había asumido el cargo en 2024. Su llegada ya levantó preguntas dentro y fuera de la KFA. Ahora, tras el batacazo deportivo, esas dudas se han convertido en una investigación formal.

El técnico presentó su dimisión en junio, después de que Corea del Sur quedara eliminada en la fase de grupos del Mundial de 48 equipos celebrado en Estados Unidos, México y Canadá. El golpe definitivo fue una sorprendente derrota por 1-0 ante Sudáfrica, que selló la eliminación y desató la tormenta.

La caída en la primera fase, sin alcanzar siquiera los cruces de dieciseisavos, encendió todas las alarmas. Lo que empezó como debate deportivo sobre planteamientos y rendimiento ha derivado en algo mucho más profundo: cómo y por qué fue elegido el seleccionador.

Sospechas sobre la cúpula de la KFA

Un portavoz policial confirmó que los investigadores analizan “si hubo cargos de obstrucción de negocios durante el nombramiento de Hong Myung-bo”. La fórmula es jurídica, pero el trasfondo es claramente político y deportivo: se quiere saber si alguien dentro de la federación forzó la maquinaria.

Medios locales apuntan a que las pesquisas se centran en posibles intervenciones irregulares de altos cargos de la KFA en el proceso de designación. Según esas informaciones, se investiga si se vulneraron normas internas para favorecer la elección de Hong.

No hay detenciones ni imputaciones formales comunicadas por ahora, pero el simple hecho de ver a la policía entrando en la casa del fútbol surcoreano marca un punto de no retorno.

Del césped al estrado

La eliminación mundialista ya había dejado a la KFA contra las cuerdas, cuestionada por la planificación, la elección del seleccionador y la falta de reacción. Ahora, el foco se desplaza a los despachos, donde cada firma, cada correo y cada acta de reunión puede convertirse en pieza clave del caso.

El futuro inmediato de la selección queda atrapado entre dos frentes: reconstruir un proyecto deportivo tras un torneo fallido y, al mismo tiempo, sobrevivir a una investigación que apunta al corazón de su estructura de poder.

La pelota ya no rueda. Ahora, lo que puede cambiar el rumbo del fútbol surcoreano se decidirá en los archivos, en los interrogatorios y en las salas de reunión de la policía de Seúl.