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Fiorentina sorprende a Juventus con un 0-2 en el Allianz Stadium

En el Allianz Stadium, en una mañana que debía consolidar la candidatura europea de Juventus, fue Fiorentina quien escribió el guion inesperado: un 0-2 seco, clínico, que dejó al público de Turín mirando al césped con una mezcla de incredulidad y resignación. En la jornada 37 de la Serie A 2025, con Juventus llegando como 6.º con 68 puntos y una diferencia de goles total de +27 (59 a favor, 32 en contra), el choque parecía inclinarse hacia el local. Pero el campo contó otra historia.

Juventus se plantó en un 4-2-3-1 con Luciano Spalletti apostando por una estructura reconocible: M. Di Gregorio bajo palos, línea de cuatro con P. Kalulu, Bremer, L. Kelly y A. Cambiaso; doble pivote con M. Locatelli y T. Koopmeiners; por delante, una línea de tres con F. Conceicao, W. McKennie y K. Yildiz por detrás de D. Vlahovic. Al frente, Paolo Vanoli respondió con un 4-3-3 ordenado y pragmático: D. de Gea en portería; Dodo, M. Pongracic, L. Ranieri y R. Gosens atrás; C. Ndour, N. Fagioli y M. Brescianini en el eje; y un tridente móvil con F. Parisi, R. Piccoli y M. Solomon.

Heading into this game, los números dibujaban un escenario muy distinto al que terminó reflejando el marcador. En total esta campaña, Juventus sumaba 19 victorias en 37 partidos, con una media goleadora de 1.6 tantos por encuentro y apenas 0.9 encajados. En casa, el Allianz era una fortaleza: 10 triunfos, 7 empates y solo 2 derrotas, con 35 goles a favor (media de 1.8) y 16 en contra (0.8). Fiorentina, por contra, llegaba como 15.º con 41 puntos y una diferencia de goles total de -9 (40 a favor, 49 en contra). Lejos de Florencia, su hoja de ruta hablaba de fragilidad: 5 victorias, 6 empates y 8 derrotas, con 20 goles a favor y 29 en contra, para una media de 1.1 goles marcados y 1.5 recibidos fuera de casa.

Ese contraste hacía prever un Juventus dominante, pero el plan de Vanoli se construyó precisamente sobre esas expectativas. Sin M. Kean —ausente por lesión de gemelo—, Fiorentina renunció a la referencia más pura y se apoyó en la agresividad de R. Piccoli y la movilidad de M. Solomon y F. Parisi para castigar los espacios a la espalda de los laterales bianconeri. La línea defensiva violeta, liderada por M. Pongracic y L. Ranieri, se mostró compacta, escalonada, cerrando pasillos interiores y empujando a Juventus hacia centros previsibles.

El “vacío táctico” de la noche estuvo en la conexión entre el doble pivote juventino y la mediapunta. M. Locatelli, que en total esta campaña ha sido el metrónomo bianconero con 2720 pases y una precisión del 88%, se vio obligado a recibir muy atrás, acosado por la presión alterna de Ndour y Brescianini. T. Koopmeiners, más pensado para llegar que para iniciar, quedó demasiado lejos de K. Yildiz, el auténtico faro creativo de este Juventus 2025.

Yildiz llegaba al duelo como uno de los atacantes más influyentes de la Serie A: 10 goles y 6 asistencias en 36 apariciones, 76 pases clave y 149 regates intentados, con 78 exitosos. Su duelo directo con la zaga de Fiorentina era el gran “Cazador vs Escudo” de la tarde. Pero Vanoli le rodeó de ayudas: Dodo cerrando por dentro, Ndour saltando a la presión y un bloque que basculó siempre hacia su perfil, obligándole a recibir de espaldas y lejos del área. Incluso su amenaza a balón parado y su capacidad para ganar duelos —175 duelos ganados en total esta campaña— quedaron neutralizadas por la lectura de tiempos de Pongracic y Ranieri.

En el otro lado del tablero, el “motor” del partido se jugó entre N. Fagioli y el propio Locatelli. Fagioli, interior con pie fino y buena lectura entre líneas, supo encontrar a M. Solomon y F. Parisi en los espacios que dejaban Cambiaso y Kalulu cuando Juventus adelantaba metros. Cada vez que los locales perdían la pelota en campo rival, Fiorentina encontraba la transición: salida limpia con Fagioli, apoyo de Brescianini y ruptura del tridente. Sin datos de xG en el JSON, el relato visual es claro: menos volumen, más filo. Fiorentina convirtió sus llegadas en golpes, mientras Juventus acumuló posesión estéril.

La disciplina fue otro eje silencioso del encuentro. Heading into this game, Juventus presentaba un reparto de tarjetas amarillas muy concentrado en el tramo 61-90’, con un 22.00% entre el 61-75’ y un 20.00% entre el 76-90’, además de rojas repartidas al 31-45’ y al 76-90’ (50.00% cada tramo). Un equipo que sufre emocionalmente en la gestión de los finales. Fiorentina, por su parte, exhibía un perfil aún más volcánico: un 25.30% de sus amarillas llegaban entre el 76-90’ y un 15.66% entre el 91-105’, con un 66.67% de sus rojas concentradas también en el 76-90’. El guion pedía un tramo final bronco; el 0-2 temprano y la serenidad de D. de Gea enfriaron cualquier conato de remontada nerviosa.

En clave individual, el trabajo oscuro de M. Locatelli y W. McKennie merece mención. El italiano, además de su volumen de pases, ha sumado 99 entradas, 23 bloqueos y 38 intercepciones en total esta campaña, un verdadero “apagafuegos” que, sin embargo, se vio sobrepasado por la amplitud de Fiorentina. McKennie, con 5 goles, 5 asistencias y 47 pases clave, fue el interior llegador que nunca encontró el último pase: encerrado entre Gosens y Ranieri, sus rupturas desde segunda línea se diluyeron. A. Cambiaso, uno de los laterales más completos del curso (3 goles, 4 asistencias, 55 pases clave y 60 entradas), se vio obligado a elegir entre proyectarse o proteger la espalda de Bremer y Kelly; en esa indecisión, Fiorentina encontró aire.

Defensivamente, el visitante se sostuvo sobre un M. Pongracic que ya había demostrado su perfil de muro: 26 disparos bloqueados y 35 intercepciones en total esta temporada. En Turín, esa estadística tomó forma de despejes quirúrgicos y duelos ganados ante Vlahovic, cortando centros laterales y negando segundas jugadas. L. Ranieri, con 13 bloqueos y 24 intercepciones en el curso, complementó ese muro con agresividad medida, pese a su historial de 8 amarillas y 1 roja.

Following this result, el relato estadístico de la temporada sufre un pequeño giro para Juventus. El equipo de Spalletti, que había construido su candidatura europea sobre la solidez (16 porterías a cero en total esta campaña, 8 en casa y 8 fuera), ve cómo uno de sus escasos tropiezos en el Allianz llega en el momento más inoportuno. Fiorentina, en cambio, reescribe su papel de visitante frágil: de un promedio de 1.5 goles encajados lejos de casa a una noche en la que mantuvo la portería a cero y golpeó dos veces en el templo bianconero.

Desde la óptica de los modelos de rendimiento, el pronóstico previo habría favorecido claramente a Juventus: mejor diferencia de goles, más eficacia ofensiva, mayor solidez defensiva, un creador diferencial como K. Yildiz y un mediocentro total como Locatelli. Pero el fútbol se decide en los detalles tácticos: la densidad alrededor del turco, la gestión de las transiciones, el trabajo de Pongracic y Ranieri, y la serenidad de D. de Gea inclinaron la balanza.

El análisis deja una conclusión nítida: Juventus sigue siendo, en total esta campaña, un bloque de élite, pero cuando su engranaje creativo se atasca —cuando Yildiz no encuentra líneas de pase y Locatelli se ve obligado a jugar demasiado bajo—, el equipo se vuelve previsible. Fiorentina, con un plan austero pero preciso, supo explotar justo ese vacío. Y en una Serie A donde los márgenes europeos y de permanencia se deciden por detalles, noches como este 0-2 en Turín pesan más que cualquier promedio.