Everton y el alto precio de Liam Delap
Everton ya sabe el precio de sentarse a negociar en serio por Liam Delap. Y no es bajo. Chelsea ha puesto una cifra contundente sobre la mesa: alrededor de 40 millones de libras. Traducido al contexto de Goodison –y de su mudanza al Hill Dickinson Stadium– significaría convertir al delantero en el ariete más caro de la historia del club.
No es un simple tanteo. Es una barrera de entrada.
Un delantero caro… pese a los números
Chelsea no quiere desprenderse a la ligera de un jugador al que solo lleva un año en nómina. El club de Stamford Bridge exige esos 40 millones, lo que supondría un beneficio de 10 millones respecto a lo que pagó, pese a que Delap apenas marcó un gol en 28 partidos de Premier League la pasada temporada y solo dos en 41 encuentros oficiales.
El dato frío contrasta con la percepción de mercado. Delap viene de firmar 12 tantos en la Premier League con Ipswich Town en la 2024/25. Un registro notable en un equipo que acabó descendiendo de inmediato al Championship. Ese descenso activó una cláusula de rescisión de 30 millones de libras, que le permitió escuchar propuestas de varios clubes.
Everton estuvo ahí. Y no de perfil.
El club de Liverpool vio la oportunidad de colocar a Delap como rostro de un nuevo ciclo en el Hill Dickinson Stadium. Un proyecto con un líder joven, inglés, y con margen de crecimiento. La ambición era clara: convencerle de que ser la estrella de Everton podía pesar más que otras ofertas.
Moyes se moja por Delap
David Moyes rompió uno de sus hábitos. El técnico, habitualmente reservado con los nombres propios en el mercado, decidió hacer pública su admiración por el delantero.
“Sí, hemos tenido la oportunidad de hablar con él. Habló con tres o cuatro clubes. Nos ha dado la ocasión de exponer nuestro proyecto. Probablemente vamos un poco por detrás, pero nunca se sabe lo que puede pasar”, reconoció tras el encuentro con el jugador.
El mensaje era transparente: Everton estaba en la carrera, aunque no en la pole. Y así fue.
Delap eligió Chelsea. El gancho de la Champions League y la posibilidad de volver a trabajar con Enzo Maresca, su antiguo técnico en Manchester City, inclinaron la balanza hacia Londres. El proyecto deportivo, en aquel momento, parecía más sólido y más inmediato.
Chelsea cambia de rumbo, pero no de precio
El escenario en Stamford Bridge, sin embargo, se ha movido bajo los pies de Delap. Maresca se marchó el día de Año Nuevo. Después llegó Liam Rosenior, al que el club despidió menos de cuatro meses después de firmarle un contrato de seis años y medio. Ahora el banquillo lo ocupa Xabi Alonso.
Pese a ese vaivén en el banquillo, la postura del club con Delap es firme: no hay rebaja. Quien quiera al delantero, que pague como si se tratara de un activo consolidado, no de un proyecto en construcción.
Esa cifra coloca a Everton ante un dilema mayúsculo. Si los de Moyes aceptan el precio, Delap superaría a todos los delanteros que han pasado por la historia reciente del club en términos de inversión. El récord global de fichaje sigue en manos del centrocampista Gylfi Sigurdsson, por el que se pagaron 45 millones de libras hace casi nueve años. Tras él, los desembolsos iniciales de 35 millones por Richarlison y Tyler Dibling marcan el siguiente escalón.
Delap entraría directamente en ese podio. Con todo lo que eso implica en expectativas, presión y margen de error.
Competencia feroz en la Premier
Everton no está solo en este tablero. Nottingham Forest y Newcastle United forman, junto a los de Liverpool, el trío de clubes de la Premier League que lidera la persecución del delantero de 23 años.
En Nottingham, Oliver Glasner ya ha dejado claro qué tipo de ataque quiere. En su etapa en Crystal Palace confió en Jean-Philippe Mateta como referencia, y en febrero el club batió su récord con los 48 millones de libras invertidos en Jorgen Strand Larsen. El técnico austríaco demanda un ‘9’ que fije centrales, que sea punto de apoyo y desahogo. Y ha pedido a los dirigentes del City Ground que vayan con todo a por Delap. El propietario Evangelos Marinakis, dispuesto a respaldar a su quinto entrenador “permanente” en menos de un año, escucha.
Newcastle, en cambio, vive un momento de transición. Eddie Howe puso fin el jueves a su ciclo de cinco años al mando, y el relevo preferido, el alemán Matthias Jaissle, de 38 años y actualmente en Al Ahli (Arabia Saudí), aún no ha sido confirmado. El interés está ahí, pero el proyecto deportivo todavía no tiene una cara visible que pueda seducir al delantero con un plan claro.
Desde la Championship también llega ruido. Leeds United sigue de cerca la situación. Busca competencia real para Dominic Calvert-Lewin, pero el movimiento se antoja ambicioso con el actual margen económico en Elland Road. El club ya está intentando cerrar un fichaje récord de 40 millones de libras por el guardameta James Trafford. Sumar otra operación del mismo calibre por Delap, hoy, parece más deseo que opción real.
¿Hasta dónde está dispuesto a llegar Everton?
En este contexto, la pregunta que flota sobre Goodison no es si Delap gusta. Eso ya lo dejó claro Moyes. La cuestión es cuánto está dispuesto a arriesgar el club por un delantero que aún no ha demostrado de forma sostenida ser un goleador de élite en la Premier, pero que el mercado trata como tal.
Everton ve en él algo más que cifras. Ve un perfil para liderar un proyecto, un punto de apoyo para su nuevo estadio y una bandera deportiva para los próximos años. Chelsea, mientras tanto, se aferra a su tasación y a la sensación de que, si espera, el valor del jugador puede seguir creciendo.
Entre esos dos polos se decidirá el futuro de Liam Delap. Y también el mensaje que Everton quiere enviar sobre el tamaño de sus ambiciones en esta nueva era.




