Real Madrid dominó el partido con una posesión del 70%, mientras que Levante apenas tuvo el 30%. Desde el inicio, los locales controlaron el balón, creando una presión constante sobre la defensa de Levante. A pesar de que el primer tiempo terminó sin goles, Madrid mostró una clara intención de atacar, aprovechando los espacios dejados por un Levante que buscaba mantener su bloque defensivo.
Eficiencia Ofensiva
El equipo local fue extremadamente efectivo en su ofensiva, registrando 26 tiros en total, de los cuales 11 fueron a puerta. Con un total de 2.88 goles esperados, la calidad de las oportunidades de Real Madrid fue notable. En contraste, Levante logró solo 10 tiros, ninguno de los cuales fue a puerta, reflejando una incapacidad para generar situaciones de peligro. La diferencia en la creación de ocasiones se hizo evidente, ya que Madrid no solo lanzó más, sino que lo hizo con mayor precisión.
Disciplina Defensiva e Intensidad
El partido fue físico, con un total de 12 faltas cometidas por Real Madrid y 14 por Levante. Este alto número de faltas indica una estrategia disruptiva, especialmente por parte de Levante, que buscaba interrumpir el flujo de juego de los locales. A pesar de la presión, el portero de Levante, Mat Ryan, tuvo que hacer 9 salvadas, lo que demuestra que su defensa fue sometida a un intenso bombardeo. La falta de salvadas del portero de Madrid sugiere que la defensa local estuvo bien organizada y sólida ante los ataques esporádicos de Levante.
Conclusión
En última instancia, la eficiencia de Real Madrid en la conversión de oportunidades fue clave para su victoria. A pesar de que Levante intentó mantener la posesión y romper el juego del rival, no pudo traducir sus esfuerzos en goles. La combinación de una posesión dominante y una efectividad letal en el ataque aseguró que el equipo local se llevara los tres puntos en este encuentro.





