Eddie Howe se marcha: fin de una era en Newcastle
Eddie Howe está a punto de cerrar su etapa como entrenador del Newcastle United. Cinco años después de aterrizar en un club hundido en la tabla y con el futuro en entredicho, el técnico inglés ha comunicado a la directiva su decisión de dar un paso al lado y tomarse un descanso del fútbol, según informa The Athletic. No hay ruptura, no hay drama público: la separación es amistosa. Pero marca un giro profundo en el proyecto de St James’ Park.
Hace apenas unas semanas, Howe había optado por seguir. Había recibido respaldo directo de los representantes del Public Investment Fund (PIF) saudí al final de la temporada, en las reuniones de Matfen Hall. Sin embargo, el cansancio, la presión y un curso 2025-26 mucho más áspero de lo esperado han terminado inclinando la balanza. El club ya estaba preparado para este escenario.
Jaissle, el elegido del proyecto saudí
Newcastle se mueve rápido. Las conversaciones avanzadas apuntan a Matthias Jaissle, actualmente en Al Ahli, como sucesor inmediato en el banquillo de St James’ Park. No es un nombre improvisado ni un experimento exótico: es el candidato principal y cuenta con un respaldo clave, su vínculo directo con los dueños del club.
El entrenador alemán, de 38 años, se ganó un nombre en Europa al frente de Red Bull Salzburg. Allí levantó dos títulos consecutivos de la Bundesliga austríaca y una Copa de Austria, imponiendo un fútbol agresivo, de alta intensidad y clara vocación ofensiva. Un estilo que encaja con la idea de un Newcastle ambicioso, que quiere dominar más que resistir.
Su salto a Al Ahli en 2023 no rebajó el listón competitivo. Al contrario. Bajo su mando, el conjunto saudí encadenó dos títulos seguidos de la AFC Champions League en 2025 y 2026, una carta de presentación contundente ante los ojos del PIF, que controla tanto a Al Ahli como al Newcastle. La conexión es evidente. El plan, también: trasladar ese modelo ganador al norte de Inglaterra.
Si nada se tuerce, Jaissle aterrizará en un club en plena remodelación, con poder desde el banquillo, pero también con urgencias inmediatas.
El legado de Howe: de la zona de descenso a la élite
Para entender el peso de esta salida hay que volver a noviembre de 2021. Newcastle era entonces un equipo roto, anclado en el puesto 19 de la Premier League, recién iniciada la era saudí, con dudas sobre si el dinero bastaría para evitar un desastre deportivo. Howe llegó para apagar un incendio y terminó construyendo un proyecto.
Primero, la salvación. Rápida, firme, con un equipo que pasó de la angustia a la estabilidad en pocos meses. Después, el salto que cambió la percepción del club: la clasificación para la Champions League en la histórica campaña 2022-23. St James’ Park volvió a vibrar como en sus mejores tiempos, esta vez con la sensación de que el techo estaba más alto que nunca.
El gran hito llegaría en 2025. Howe llevó al Newcastle a conquistar la Carabao Cup ante el Liverpool, poniendo fin a una espera de 70 años sin levantar un gran trofeo. Setenta años de frustraciones, de finales perdidas, de “casi” y “algún día” que se derrumbaron en una sola noche. Esa copa no fue solo un título: fue la confirmación de que el club había cambiado de dimensión.
Pero el fútbol no concede treguas. La temporada 2025-26 golpeó duro. El Newcastle se desplomó hasta el 12º puesto en la Premier League, muy lejos de las expectativas creadas, y sufrió una dolorosa eliminación en octavos de final de la Champions frente al Barcelona, con una diferencia que recordó al equipo lo lejos que aún está de la aristocracia europea más asentada.
El proyecto no se rompió ahí, pero sí se resintió. Y aunque el PIF mantuvo su apoyo al técnico, Howe ha decidido que este es el momento de parar. Se va dejando una estructura más fuerte que la que encontró, un club que ha vuelto al mapa grande y una afición que, pese a la decepción reciente, sabe que su trabajo cambió la historia moderna del Newcastle.
Un verano de salidas, millones y reconstrucción
La marcha de Howe no llega sola. El vestuario vive un verano de sacudidas profundas. El club, obligado a cuadrar cuentas y a seguir creciendo bajo criterios de sostenibilidad, ha dado luz verde a operaciones que habrían sido impensables hace apenas dos años.
- Anthony Gordon ya ha sido traspasado al Barcelona por 69,3 millones de libras.
- Sandro Tonali ha puesto rumbo al Tottenham Hotspur en una operación de 100 millones.
Dos salidas de peso, dos titulares, dos piezas clave del proyecto que se marcha el técnico que los impulsó.
Y no es el final. Arsenal presiona por Bruno Guimarães, el cerebro del centro del campo y uno de los símbolos del nuevo Newcastle. Si el brasileño termina haciendo las maletas, el escenario que se encontrará Jaissle será aún más desafiante: un equipo con dinero para invertir, sí, pero con huecos enormes en la columna vertebral.
Ahí estará su primer examen real. No solo deberá trasladar su idea de juego a la Premier, sino hacerlo mientras recompone una plantilla en plena mutación, con la exigencia de competir desde el primer día y con una grada que ya ha probado el sabor de la Champions y de los títulos.
Un nuevo capítulo bajo la misma mirada saudí
El PIF no cambia de rumbo. Cambia de guía. Howe ha sido el arquitecto del despegue, el entrenador que convirtió una inversión millonaria en resultados tangibles. Jaissle llega con la misión de llevar ese proyecto a la siguiente fase, con una plantilla más moldeable, pero también con menos margen para el error.
Newcastle se asoma a un verano decisivo: nuevo entrenador, ventas sonadas, fichajes por llegar y una Premier cada vez más salvaje en la parte alta. La era Howe se cierra con una copa, una Champions y la certeza de que el club ya no es el mismo.
La pregunta, ahora, es sencilla y brutal: ¿podrá Jaissle convertir este periodo de transición en el salto definitivo hacia la élite permanente, o será el inicio de otro ciclo de reconstrucción interminable en Tyneside?




