Eddie Howe deja Newcastle: Matthias Jaissle como candidato principal
El jueves amaneció con un temblor en St James’ Park. Eddie Howe, el hombre que cambió el pulso de Newcastle United desde noviembre de 2021, se marcha. No es un simple relevo en el banquillo: es el final de una era que devolvió al club a la élite… y el inicio de otra apuesta del proyecto PIF.
Según Fabrizio Romano, el técnico inglés ha decidido poner fin de inmediato a su etapa en el norte. Y el relevo ya tiene nombre y apellido: Matthias Jaissle, entrenador alemán de Al-Ahli en la Saudi Pro League, es el principal candidato y está en negociaciones avanzadas para convertirse en el nuevo entrenador de Newcastle.
El propio Romano lo adelantó en X con su habitual contundencia: Howe se separa del club de forma inmediata, el cambio está decidido y las conversaciones por su sustituto ya han comenzado. Minutos después, remató: Jaissle es el número uno en la lista y el acuerdo está “cerca”.
El arquitecto del resurgir
La salida de Howe golpea porque no se trata de un técnico más. A sus 48 años, ha firmado uno de los periodos más brillantes en la historia moderna del club. Llevó a Newcastle a la Champions League en dos ocasiones y, sobre todo, rompió una sequía de 70 años sin títulos con la Carabao Cup de 2025.
Su gestión del vestuario, su capacidad para exprimir a la plantilla y construir un equipo competitivo a gran velocidad lo convirtieron en símbolo del nuevo Newcastle respaldado por el Public Investment Fund (PIF) de Arabia Saudí.
Pero el escenario ha cambiado. Y rápido.
En el último año, el equipo ha visto marcharse a varias de sus figuras. Alexander Isak forzó un traspaso millonario a Liverpool por 125 millones de libras tras una larga saga el verano pasado. Este verano se han sumado las salidas de Sandro Tonali y Anthony Gordon, mientras Bruno Guimarães presiona también para irse. El proyecto que Howe ayudó a levantar ha empezado a desmantelarse pieza a pieza.
Un adiós meditado
David Ornstein, en The Athletic, detalló el trasfondo de la decisión. Howe optó por seguir al final de la pasada temporada, pero en las últimas semanas cambió de idea. Tras casi cinco años en el cargo, ha comunicado al club que quiere tomarse un descanso del fútbol.
No hay ruptura traumática. Ornstein subraya que la marcha se produce de forma amistosa y con el visto bueno de Newcastle. La entidad, de hecho, llevaba tiempo preparándose para este escenario y ya tiene muy avanzadas las conversaciones con Jaissle.
El alemán, de 38 años, llega con credenciales sólidas: dos veces campeón de la Asian Champions League con Al-Ahli, club que, como Newcastle, está controlado mayoritariamente por el PIF. Un perfil joven, ganador y plenamente integrado en el ecosistema saudí que impulsa el proyecto de los ‘Magpies’.
Las señales estaban ahí
La noticia impacta, pero no cae del todo por sorpresa dentro del club. En marzo, el periodista Graeme Bailey ya apuntó que el futuro de Howe estaba sobre la mesa después de una campaña muy complicada, rematada con un decepcionante 12º puesto en liga y dos derrotas ante Sunderland que dolieron especialmente en Tyneside.
En abril, Fraser Fletcher añadió más tensión al cuadro: Howe peleaba por su continuidad mientras una oleada de estrellas buscaba la puerta de salida antes del mercado de verano. Lo que entonces sonaba a advertencia hoy se ha cumplido punto por punto.
Desde entonces, Howe ha tenido que esquivar preguntas constantes sobre su futuro. El mensaje oficial tras la revisión de final de temporada fue claro: él y su asistente Jason Tindall seguirían. Parecía que el proyecto tendría continuidad. Sin embargo, el técnico ha decidido que el momento de parar es ahora.
Un técnico que siempre miró más allá del siguiente partido
El 1 de mayo, Howe dejó pistas de cómo entendía su papel. Habló de confianza, de visión a largo plazo, de la necesidad de pensar en el siguiente partido, en el verano y en la próxima temporada al mismo tiempo. De cuidar los intereses del club a largo plazo sin descuidar la urgencia de ganar el fin de semana.
Defendió la idea de una evolución constante, de cambios medidos en cada ventana de fichajes, de evitar revoluciones como la llegada masiva de seis jugadores del verano anterior. Prefería un “goteo” de incorporaciones, una construcción paciente para sostener el éxito.
También dejó claro que la “reclutación” era el gran foco del club. Justo ahí, en la planificación deportiva y en las salidas de sus hombres clave, se ha abierto la grieta que ha terminado de empujarle a la puerta.
Jaissle, el elegido del PIF
Mientras Howe se aparta para tomar aire, el proyecto no se detiene. PIF mueve ficha con rapidez y mira hacia un técnico que ya conoce su forma de trabajar. Jaissle, moldeado en el fútbol europeo y consolidado en el ecosistema saudí, encaja en el perfil que busca la propiedad: joven, con éxito reciente y acostumbrado a gestionar altas expectativas bajo el paraguas del mismo fondo soberano.
Con 38 años y dos Asian Champions League en el bolsillo, llega como una apuesta de continuidad en el control del proyecto, pero con un sello propio. Su reto, si se cierra el acuerdo, será mayúsculo: reconstruir un equipo que pierde a sus referentes, mantener a Newcastle en la pelea europea y hacerlo bajo la sombra de un técnico que, contra todo pronóstico, devolvió la grandeza a St James’ Park.
Howe se va con un trofeo, dos clasificaciones a la Champions y la sensación de haber cambiado la historia reciente del club. Jaissle, si finalmente aterriza en el norte, heredará un banquillo caliente, un vestuario en transformación y un proyecto que ya no admite pasos atrás.
La pregunta es simple y brutal: ¿será capaz Newcastle de sostener el salto que dio con Howe en plena fuga de estrellas y con un nuevo hombre al mando?




