Dominik Szoboszlai y su penalti decisivo en St James’ Park
Dominik Szoboszlai rescató a Liverpool en St James’ Park con un penalti que dijo mucho más que el 2-2 final. Dijo jerarquía. Dijo cambio de era. Y dejó una pregunta flotando en el aire: ¿ya tiene dueño el punto de penalti tras la marcha de Mohamed Salah?
Szoboszlai, dueño del balón parado
Minuto final, grada en ebullición, Liverpool contra las cuerdas. Szoboszlai agarró el balón, miró al portero y reventó la escuadra. Imparable. El mediocampista de 7.0m no se limitó a marcar: ejecutó un lanzamiento que rozó la perfección técnica y emocional.
“Estuve practicando mucho en pretemporada… en los entrenamientos”, explicó después, agradeciendo a los porteros suplentes por las sesiones de penaltis. El trabajo se notó.
La duda era inevitable: ¿es ya el nuevo especialista desde los 11 metros? Andoni Iraola abrió el abanico, pero también dejó claro el nivel del húngaro.
“No tenemos solo a Dom y Alexander [Isak], tenemos más especialistas muy buenos. Alexis [Mac Allister] también estaba en el campo y es muy buen lanzador, Cody [Gakpo]… tenemos muchos. Pero Dom mostró el nivel. Es un penalti casi imposible de parar”, subrayó el técnico.
Szoboszlai no solo se adueñó del penalti. También monopolizó las jugadas a balón parado: todos los saques de esquina, todas las faltas de Liverpool pasaron por su bota. Mando total en la estrategia.
Antes de su empate, Gakpo ya había encendido la tarde con un disparo seco y raso desde fuera del área, ajustado al palo. El neerlandés fue una amenaza constante: seis remates, más que ningún otro jugador en esta primera jornada, y un despliegue que le llevó a sumar también por su aportación defensiva hasta alcanzar los 12 puntos en el sistema DefCon.
Liverpool, eso sí, necesitó 27 tiros para sacar un punto. Dominio, insistencia… y muchas dudas atrás.
Isak regresa sin brillo, Wirtz se apaga
La vuelta de Alexander Isak a St James’ Park prometía ruido. Se quedó en susurro. El sueco participó en cinco acciones de tiro, entre remates propios y ocasiones generadas, pero casi todo se le fue cruzado con la grada encima.
Un cabezazo bloqueado, un disparo alto desde dentro del área y una sensación constante de frustración. Iraola defendió a su delantero:
“Creo que esperaba un poco el ambiente, no ha sido una gran sorpresa para él. Lo ha intentado todo, nos ha dado buenas posiciones con balón. Ha tenido un par de situaciones para finalizar en el área, pero quizá no las más claras que él quería o que nosotros queríamos… pero valoro que siguiera empujando, luchando. Es un buen paso para Alex siendo el primer partido”.
A su lado, Florian Wirtz tampoco encontró el ritmo. Formó parte de un doble punta con Isak, pero apenas dejó huella. Le sacaron poco después de la hora de juego, con una sola acción realmente peligrosa, un disparo bien resuelto por Lukas Hornicek.
En Liverpool también hubo sombras. Los dos laterales quedaron por debajo de lo esperado y Rio Ngumoha sufrió muchísimo en el costado derecho. Desubicado, inseguro, terminó sustituido por Victor Munoz, que aprovechó mejor el contexto y forzó el penalti decisivo en el tramo final.
En defensa, el conjunto de Iraola transmitió poca fiabilidad, aunque Jeremy Jacquet dejó detalles interesantes hasta que tuvo que salir en el minuto 70. El propio entrenador lo explicó:
“Jeremy no ha hecho una pretemporada completa, así que era de esperar que no terminara el partido. Todos los suplentes nos dieron energía. La necesitamos porque es difícil aguantar 90 minutos al ritmo que queremos. Los jugadores desde el banquillo pueden cambiar el partido”.
Wissa, motor del nuevo Newcastle
El empate dolió en Newcastle, pero el rendimiento dejó señales muy positivas para el proyecto de Matthias Jaissle. El equipo mordió, corrió y castigó a la espalda de la defensa de Liverpool con dos transiciones letales culminadas por Anthony Elanga y Joe Willock.
El mejor, sin embargo, fue Yoane Wissa. Actuando como mediapunta por detrás de Will Osula, el atacante de 6.0m se movió entre líneas con inteligencia, combinó bien con el punta y rompió una y otra vez conduciendo hacia campo rival. De una de esas arrancadas nació el gol de Willock.
Falló un par de ocasiones claras, sí, pero su influencia fue constante. Y su rol, clave.
“Con el nuevo rol que me ha dado, me ha dado mucha confianza. Soy uno de los líderes, así que tengo que respaldarle. En el campo no siempre se le puede oír, así que tengo que asegurarme de que los chicos estén alerta”, explicó Wissa sobre Jaissle.
“El míster espera que sea un líder y que lidere al grupo. Quiere que gane balones, que me asegure de que todos van hacia delante, a por el gol, y a veces que esté tranquilo. Quiere que mantenga la energía. Quiere mucha energía y ese es el rol que me ha dado y estoy muy feliz”.
Con este nivel, Wissa se perfila como un problema serio para la defensa de Tottenham el próximo fin de semana. Los dos goles a Liverpool nacieron de contras veloces y pases al espacio. Un aviso directo para un Spurs que no podrá despistarse ni un segundo.
Detrás, Hornicek y Amar Dedic ofrecieron seguridad. Lewis Miley, en el centro del campo, dio un paso al frente pese a llegar con una pretemporada limitada. Ritmo, criterio y despliegue en un escenario exigente.
Parte médico y dudas para lo que viene
La nota amarga en Newcastle llegó antes del partido. El capitán Dan Burn, 5.0m, se perderá las próximas semanas por una lesión de tobillo sufrida en un entrenamiento. Estuvo en St James’ Park con muletas y una bota protectora, un golpe importante para la zaga de Jaissle.
Osula también encendió las alarmas. Tras un choque, se le vio renqueante, pero apretó los dientes hasta el minuto 56, cuando tuvo que dejar el campo. De momento no hay parte oficial, aunque el duelo de EFL Cup a mitad de semana ante West Bromwich Albion y la rueda de prensa previa del técnico deberían aclarar su situación.
Liverpool se marcha con un punto que sabe a alivio más que a premio. Newcastle, con la sensación de haber dejado escapar dos. Entre ambos, un nombre propio se impuso en la noche de St James’ Park: Dominik Szoboszlai, nuevo dueño de los balones parados y, quizá, del relato ofensivo de un Liverpool que busca identidad tras Salah.
La próxima jornada, con Tottenham enfrente y las defensas a examen, dirá si este empate fue solo un chispazo de agosto o el primer capítulo de algo mucho más serio.




