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De Zerbi y su revolución en el Tottenham: tiburones en el mercado

Roberto De Zerbi no disimula. No quiere parecer prudente ni moderado. Quiere dejar claro que ha llegado al mercado con los colmillos fuera.

«En el mercado de fichajes, cuando quiero a un jugador me convierto en un tiburón. ¡No hay opción de decir que no!», confesó el técnico italiano en una entrevista con *Football London*.

La frase no es solo una metáfora brillante: es el resumen perfecto del Tottenham que está construyendo.

El gasto ya es enorme. Y aun así, para De Zerbi el proyecto apenas va por la mitad. O poco más.

«El mercado no ha terminado seguro, pero hemos completado el 60 por ciento de nuestro proyecto. Ahora tenemos otra *bomba*», lanzó, dejando caer la palabra con la misma naturalidad con la que otros hablan de “un refuerzo más”.

La próxima bomba: Savinho presiona al City

Esa “bomba” tiene nombre propio en todas las quinielas: Savinho. El brasileño, cedido por Manchester City, estaría apretando para que el club de Pep Guardiola autorice su salida definitiva hacia el norte de Londres.

Su llegada añadiría más dinamita a un ataque ya carísimo, reforzado recientemente con la incorporación de Mateus Fernandes por 85 millones de libras. No es un capricho, es una obsesión táctica: De Zerbi quiere extremos que encajen a la perfección con su idea de laterales.

«Un extremo puede ser muy abierto, uno capaz de ir hacia dentro, un extremo sin lateral, un extremo capaz de jugar con el lateral», detalló. No es una descripción genérica. Es un manual de uso.

El italiano tiene clarísimo de dónde parte su libreto: «Tenemos cuatro grandes laterales ahora mismo, quizá los cuatro laterales más importantes del mundo, porque creo que Pedro Porro es el mejor lateral derecho del mundo, con Destiny Udogie, Andy Robertson, y Djed Spence puede jugar a derecha y a izquierda.

»Antes de traer a un extremo, tenemos que considerar al lateral, porque empezamos desde el lateral, desde el jugador que ya tenemos, ¿no?».

Ahí está la clave: primero los laterales, luego todo lo demás. Los fichajes no son piezas sueltas, son engranajes de un sistema muy específico.

Preguntado por lo cerca que está el siguiente movimiento, De Zerbi apenas abrió una rendija: «Espero, pero no ha terminado seguro». Impaciencia controlada. O algo parecido.

Romero, camino a Italia: respeto a la palabra dada

Mientras unos llegan, otros preparan la salida. Y no cualquiera. El capitán Cristian Romero tiene la puerta abierta para regresar a la Serie A, con Inter ya trabajando activamente en su fichaje. Su director deportivo, Piero Ausilio, ha reconocido que las conversaciones están en marcha para llevar al subcampeón del Mundial 2026 al San Siro.

De Zerbi no esconde la admiración por su central, pero tampoco reniega de un principio que considera innegociable: respetar la voluntad del jugador.

«Romero como jugador es uno de los mejores centrales del mundo, pero al final dije que quiero respetar la voluntad de los jugadores», explicó.

El técnico recordó las reuniones individuales que mantuvo con la plantilla en abril: «Les dije: “Ayudadme a mantenernos arriba y luego yo os ayudo a iros. Si no me ayudáis a mantenernos arriba, os quedáis bajo el agua conmigo”».

El mensaje era duro. Romero respondió.

«Conmigo Romero fue increíble. *Top*. En su comportamiento, su respeto, sufrió cuando no jugó el último partido», subrayó De Zerbi, desmontando además los rumores sobre una supuesta presión del defensa para marcharse antes con Argentina a preparar el Mundial: «No es verdad que quisiera irse a Argentina para preparar su Mundial. No es verdad».

El argentino, si acaba en Inter, se marchará con la bendición del entrenador y la sensación de haber cumplido su parte del trato.

Jóvenes bajo lupa: Bergvall, Spence y las reglas de hierro

Mientras el mercado agita los nombres grandes, las miradas también se posan en los jóvenes que despiertan interés en media Europa. Lucas Bergvall y el propio Djed Spence aparecen en las agendas de varios clubes en plena transición del Tottenham.

De Zerbi, sin embargo, marca territorio. Quiere que se queden, sí. Pero no a cualquier precio.

«Si se quedan, tienen que quedarse siguiendo mis reglas, decisiones en el campo», advirtió a quienes hoy viven en la periferia del once.

El italiano no quiere repetir errores recientes: «Después de dos partidos, tres partidos, si un jugador no está jugando y empieza a estar triste o a no ser correcto con los otros jugadores, los entrenadores, el staff, el club, cometeríamos un gran, gran error porque no habríamos aprendido de la temporada pasada».

No hay margen para las medias tintas. O se está dentro del proyecto, o se está fuera. Y estar dentro implica aceptar jerarquías, roles y tiempos.

Un Tottenham en ebullición antes de medirse al Chelsea

Entre tiburones en el mercado, bombas por detonar y un capitán con billete casi hecho hacia Milán, el nuevo Tottenham de De Zerbi se arma a toda velocidad. El dibujo aún no está completo, pero las líneas maestras ya se ven con claridad: laterales protagonistas, extremos moldeables, disciplina férrea y un vestuario alineado con el técnico.

El primer termómetro, aunque sea amistoso, llega ya: este sábado, frente a Chelsea, en plena pretemporada. No será un examen definitivo, pero sí la primera pista real de hasta qué punto este Tottenham empieza a parecerse al que De Zerbi tiene en la cabeza.

Y si el mercado sigue el guion que marca el italiano, la verdadera pregunta no es a quién más traerá. Es cuánto tardará este equipo en jugar con la misma ferocidad con la que su entrenador negocia cada fichaje.