David Moyes y su regreso a Preston: la escuela ideal para entrenadores
David Moyes regresa este miércoles por la noche a un escenario que conoce de memoria. El técnico de Everton, hoy con 63 años, vuelve a Deepdale para medirse a Preston North End en la segunda ronda de la Carabao Cup (20:00 BST), al campo donde se forjó primero como jugador y después como entrenador.
No lo esconde: si un entrenador joven le pide consejo, su respuesta es clara. “Lo recomendaría”, dice sobre Preston North End como destino para técnicos que empiezan y quieren “ganarse los galones”.
Deepdale, el primer gran paso
En enero de 1998, Moyes sustituyó a Gary Peters y asumió en Deepdale su primer cargo como entrenador principal. Aquel salto marcó su carrera.
“Fue un trabajo brillante para mí. Se lo estaría recomendando a todos los entrenadores jóvenes”, recuerda. Para él, el camino ideal no pasa por el atajo del gran escaparate, sino por el barro de las divisiones inferiores.
“Es mejor ganarte los galones y encontrar tu camino a través de las ligas que que te lancen a un club donde todo es difícil desde el principio”, subraya. Una declaración de principios. Y un mensaje directo a la nueva generación de técnicos que buscan su oportunidad en la élite sin haber pasado por ese filtro.
Las charlas con una leyenda: Sir Tom Finney
El regreso a Preston también activa otro recuerdo poderoso en Moyes: sus conversaciones con Sir Tom Finney, mito absoluto del club. El delantero disputó 372 partidos y marcó 171 goles para North End entre su debut en 1946 y su retirada en 1960. Cifras que definen una era.
“Solía venir y tomarse una taza de té conmigo los viernes antes de un partido, en los primeros tiempos”, relata Moyes. “Era legendario y lo sigue siendo. Era el pilar de cómo yo veo a Preston”.
Aquellas charlas no eran simples visitas protocolarias. Moyes aprovechaba cada minuto con él. Le intrigaba, sobre todo, esa capacidad de Finney para desbordar rivales, una marca registrada del ídolo de Deepdale.
“Lo más grande que solía preguntarle era sobre su fama de regatear jugadores, y él decía: ‘Bueno, se sobreprotegían en un lado y yo simplemente los encaraba por el otro’”, cuenta el técnico escocés.
Moyes admite que nunca pudo verlo en directo —“era demasiado joven”—, pero sí ha buscado imágenes, fragmentos, cualquier pista visual que le acerque a aquel futbolista que aún hoy define la identidad de Preston North End. “He visto algunos vídeos y fue algo enorme para Preston”, resume.
Esta noche, cuando Everton salte al césped de Deepdale, Moyes no solo dirigirá un partido de copa. Volverá al lugar donde aprendió a ser entrenador, al club que todavía recomienda como escuela y al estadio donde, entre tazas de té y lecciones de fútbol, una leyenda como Sir Tom Finney ayudó a moldear su mirada sobre el juego.




