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Crystal Palace enfrenta a Everton en un partido decisivo

En Selhurst Park no hay margen para el despiste. Crystal Palace recibe a Everton en un duelo que, a estas alturas de la temporada, pesa mucho más que los tres puntos que ofrece la tabla: mide nervios, fondo físico y capacidad de respuesta en plena recta final.

El balón echará a rodar el 10 de mayo de 2026 a las 9:00 de la mañana (hora local), con dos equipos que llegan desde realidades muy distintas, pero con una misma urgencia: confirmar que su rumbo en la Premier League no se tuerce cuando menos lo necesitan.

Palace, entre Europa y el abismo

El equipo de Oliver Glasner vive con la mente partida en dos. Por un lado, la euforia continental: victoria 2-1 ante Shakhtar Donetsk el 7 de mayo para sellar el pase a la final de la Conference League. Selhurst Park vibró. El proyecto se sintió grande.

Tres días antes, la realidad doméstica fue un golpe seco: 3-0 frente a Bournemouth en liga. Una derrota que dejó al Palace en la 15ª posición y que recordó a todos que competir en dos frentes tiene un precio. El desgaste se ve en las piernas… y en la clasificación.

La carga europea no es un tópico, se nota en los resultados. En los últimos cinco partidos en todas las competiciones, el Palace suma dos victorias, un empate y dos derrotas. Siete goles a favor, ocho en contra. Y un detalle clave: los dos triunfos llegaron en Europa. En la Premier, las dudas persisten.

Glasner necesita una reacción inmediata de sus referentes. Jean-Philippe Mateta vuelve a estar en el centro del foco. El delantero reconoció que el desplome de su traspaso a AC Milan en invierno le golpeó mentalmente. Ahora, con la temporada jugándose a tumba abierta, se le exige liderazgo en el área y carácter en los momentos de presión.

El técnico austríaco no lo tendrá fácil con las bajas. Cinco nombres fuera por lesión: C. Doucoure, C. Kporha, B. Sosa, E. Guessand y E. Nketiah. Sin sancionados, la responsabilidad recae en un once proyectado que apunta a: D. Henderson; M. Lacroix, J. Canvot, N. Clyne; D. Kamada, J. Lerma, D. Munoz, J. Devenny; Y. Pino, J. Larsen; B. Johnson. Un equipo con piernas para correr, pero obligado a ser mucho más contundente en las áreas.

El contexto es claro: una derrota en casa ante un rival que mira hacia arriba en la tabla podría encender todas las alarmas sobre la permanencia. Selhurst Park sabe lo que está en juego.

Everton llega con colmillo

La posición de Everton —10º en la Premier League— no cuenta toda la historia. El equipo de David Moyes viene de un 3-3 salvaje en el Etihad frente a Manchester City el 4 de mayo, un resultado que sacudió la lucha por el título y dejó un mensaje rotundo: los de Liverpool pueden pelear de tú a tú con cualquiera cuando encuentran ritmo.

Ese punto, trabajado y sufrido, dejó sensaciones poderosas dentro del vestuario, aunque la noche quedó manchada por los episodios de abusos racistas dirigidos a jugadores de Everton. Un recordatorio amargo de que el fútbol sigue batallando con sus sombras, incluso en las grandes citas.

En lo puramente deportivo, el equipo de Moyes mezcla pegada y fragilidad. En sus últimos cinco encuentros de Premier suma una victoria, dos empates y dos derrotas. Once goles a favor, diez en contra. Capacidad ofensiva evidente, pero también demasiadas grietas atrás.

El único triunfo en esa racha fue un contundente 3-0 ante Chelsea el 21 de marzo. Después, empates 2-2 en el campo de Brentford y el reciente 3-3 en Manchester, además de dos derrotas ajustadas: 2-1 ante West Ham y 1-2 en el derbi contra Liverpool. Siempre compite, casi siempre marca… y casi siempre sufre.

Moyes también llega con parte médico cargado: I. Gueye, J. Grealish y J. Branthwaite están fuera por lesión. Sin sanciones en la plantilla, el once previsto se dibuja así: J. Pickford; V. Mykolenko, J. Tarkowski, J. O'Brien, M. Keane; I. Ndiaye, M. Roehl, K. Dewsbury-Hall, J. Garner; T. Iroegbunam; Beto. Un bloque con músculo en la medular y un ‘9’ como Beto que vive de castigar cualquier desajuste defensivo.

Después del golpe de autoridad en el Etihad, el siguiente paso para Everton es demostrar que también sabe mandar lejos de casa cuando el rival no pelea por títulos, sino por respirar.

Un duelo con historia reciente inclinada hacia Everton

El pasado inmediato entre ambos no favorece a los londinenses. El último enfrentamiento, el 5 de octubre de 2025 en Goodison Park, terminó con triunfo de Everton por 2-1. En los últimos cinco cruces, los de Liverpool suman tres victorias, Crystal Palace solo una, y se registra un empate.

La única alegría del Palace en esta secuencia llegó en Selhurst Park el 15 de febrero de 2025, con un ajustado 2-1. Antes y después, Everton ha sabido imponerse también en Copa: 1-0 en enero de 2024 en la FA Cup, y un 1-1 en liga en febrero de 2024 que fue la única vez que repartieron puntos.

La estadística inclina la balanza hacia el lado visitante. La necesidad, en cambio, pesa mucho más en el local.

Clasificación y presión: dos miradas, un mismo vértigo

La tabla es contundente. Crystal Palace, 15º, mira de reojo el fondo de la clasificación y sabe que cualquier tropiezo en casa puede convertir la recta final en un ejercicio de supervivencia extrema. Cada punto vale aire.

Everton, 10º, se mueve en una zona más cómoda, pero no por ello intrascendente. El objetivo es cerrar la temporada con un mensaje de solidez, con la sensación de que el proyecto de Moyes puede aspirar a algo más que la mitad de la tabla el próximo curso.

El escenario está servido: un Palace desgastado por Europa pero obligado a morder en liga, frente a un Everton que llega reforzado anímicamente tras medirse al campeón y que quiere transformar esa exhibición en una racha sostenida.

En Selhurst Park, la pregunta es sencilla y brutal: ¿responderá el Palace a la presión… o será Everton quien dé otro paso hacia arriba a costa de un rival que ya no puede permitirse fallar?

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