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Chelsea se prepara para el último duelo en casa contra Tottenham

Chelsea apenas ha tenido tiempo de lamerse las heridas de Wembley. Tres días después de caer ante Manchester City en la final de la FA Cup, Stamford Bridge se prepara para su último partido de la Premier League en casa, con un invitado que llega con el agua al cuello: un Tottenham amenazado por el descenso. El calendario no perdona. Tampoco la exigencia.

En medio de ese torbellino, una de las grandes incógnitas tiene nombre propio: Levi Colwill. Nueve meses fuera por una grave lesión de ligamentos de rodilla, 23 años, dos titularidades seguidas ante Liverpool y Manchester City, 180 minutos completos y un nivel que ha devuelto la sonrisa a Cobham. Y también un dilema.

Colwill, la gran decisión

McFarlane, técnico interino de los Blues, lo tiene claro: entusiasmo sí, temeridad no. Colwill ha respondido con autoridad en escenarios de máximo nivel —Anfield y una final de FA Cup—, pero el contexto físico obliga a pisar el freno.

«Tenemos que tener cuidado con Levi. Viene de una lesión muy seria y ha rendido bien en esos dos partidos. Veremos cómo se encuentra hoy, cómo nos informa, y tomaremos una decisión a partir de ahí», explicó el entrenador.

No es solo una cuestión de minutos; es una apuesta de club. McFarlane lo ve como una pieza de presente y de futuro, y lo dice sin rodeos: «Ha sido fantástico tenerlo de vuelta, también para el fútbol inglés. Tenemos un jugador con muchísimo talento y un potencial altísimo. Las lesiones forman parte del juego, y él ha demostrado una gran fortaleza mental y carácter para volver y rendir fuera de casa en Anfield y en una final de FA Cup».

En el vestuario, su impacto va más allá de los tackles y las coberturas. «Estamos muy, muy ilusionados con Levi y ha aportado mucho al equipo, no solo en el campo, también fuera. Han sido dos partidos brillantes para él y ojalá pueda terminar la temporada con fuerza», remató McFarlane. El mensaje es claro: Colwill es capital, pero no se le va a exprimir a cualquier precio.

Del dolor de Wembley al laboratorio de Cobham

Tras el golpe emocional de Wembley, la reacción fue inmediata. Nada de días libres ni pausas largas. El domingo, la plantilla se presentó en Cobham para una sesión de recuperación. Hoy, vuelta al césped para ajustar los últimos detalles antes de recibir a Tottenham.

Es ahí, en ese entrenamiento, donde se decidirá buena parte de la convocatoria. «Van a entrenar esta tarde y entonces tendremos una idea mucho mejor de cómo están», admitió McFarlane. «Fue un partido duro el sábado, así que tendremos que ver cómo han informado y cómo se ven en el entrenamiento antes de tomar cualquier decisión definitiva sobre la plantilla».

El cuerpo técnico exprimirá cada hora. No habrá lista cerrada hasta el último momento. «Estuvieron aquí ayer. Ojalá hoy las sensaciones sean positivas cuando informen y, cuando entrenen, se sientan bien. Tomaremos la decisión lo más tarde posible», añadió. El margen es mínimo, el riesgo, máximo. El rival, incómodo. El contexto, delicado.

Lavia, Badiashile y Sarr: piezas en la recámara

Entre las ausencias en Wembley llamaron la atención tres nombres: Benoit Badiashile, Mamadou Sarr y Romeo Lavia. Tres perfiles que podrían alterar el dibujo en este sprint final, pero cada uno con su propio matiz.

El caso más sensible es el de Lavia. El centrocampista sufrió un pequeño golpe en la previa del partido ante City. Nada dramático, pero suficiente para activar las alarmas en un jugador con historial reciente de problemas físicos. McFarlane no quiso forzar.

«Romeo sufrió un pequeño golpe en la preparación del partido. Nada importante, pero con Romeo no quisimos asumir ese riesgo», explicó. El técnico no escatimó elogios: «Me pareció brillante en los partidos que jugó, nos dio muchísimo, de forma similar a Levi, pero tenemos que ser cuidadosos con jugadores que han tenido ese historial de lesiones».

Con Badiashile y Sarr, el escenario es distinto. No entraron en la convocatoria, pero no hay lesión detrás. Solo competencia feroz y gestión de recursos. «No entraron en la lista. Están entrenando muy bien, muy fuerte. Podemos utilizarlos en los próximos dos partidos, potencialmente, pero tenemos muchos jugadores en esas posiciones, así que quieres asegurarte de que tienes el equilibrio adecuado en el banquillo. No hay nada que reportar con ellos dos», aclaró McFarlane.

Es la realidad de una plantilla amplia y golpeada por las lesiones durante toda la temporada: cada elección deja fuera a futbolistas válidos, cada banquillo es un rompecabezas.

Stamford Bridge, último examen

El telón de la temporada en casa baja con un duelo cargado de tensión. Chelsea llega herido, pero con brotes verdes en el rendimiento de piezas como Colwill y Lavia. Tottenham llega al límite, obligado a puntuar para escapar del abismo.

En ese cruce de urgencias, McFarlane tendrá que hilar fino: proteger a sus futbolistas clave sin perder competitividad, gestionar cargas después de una final agotadora y, al mismo tiempo, ofrecer a la afición una última noche en Stamford Bridge que no huela a despedida amarga.

Entre la prudencia médica y la necesidad deportiva se jugará, en buena medida, la alineación. Y quizá algo más: la forma en que este Chelsea quiere mirarse al espejo cuando la temporada eche definitivamente el cierre.

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