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Chelsea evita deducción de puntos pero enfrenta serias advertencias

Chelsea ha recibido una multa de 10 millones de libras (11,7 millones de euros) y una sanción de dos ventanas de fichajes suspendida tras admitir decenas de infracciones de la normativa de agentes de la Federación Inglesa (FA). No perderá puntos en la clasificación, pero la advertencia es clara: un paso en falso más y el mercado se le puede cerrar de golpe.

De una posible sangría de puntos a un castigo en los despachos

El club londinense se enfrentaba inicialmente a un castigo deportivo de enorme calado: una deducción de seis puntos, también suspendida, acompañada de la multa económica. Esa fue la decisión de la comisión independiente que analizó en primera instancia el caso.

Chelsea recurrió. Y el tablero cambió.

Un comité de apelación decidió sustituir la amenaza de la pérdida de puntos por una sanción diferente: un veto de dos ventanas de traspasos, igualmente suspendido. Es decir, el club podrá seguir fichando, pero vive ahora bajo la sombra de un cierre de mercado si reincide en este tipo de conductas antes del 30 de junio de 2027.

74 infracciones y un pasado que vuelve

La FA confirmó este viernes las sanciones contra el club del oeste de Londres tras la admisión por parte de Chelsea de 74 infracciones en total de su normativa. El abanico es amplio: reglas sobre agentes, relaciones con intermediarios e inversión de terceros en jugadores.

El origen del caso se remonta al turbulento cambio de propiedad de 2022. Durante el proceso de compra del club a Roman Abramovich, los nuevos dueños detectaron posibles irregularidades históricas y las pusieron sobre la mesa de las autoridades futbolísticas. No esperaron a que se las encontraran: las reportaron ellos mismos.

Ese movimiento marcó el tono de la investigación. Chelsea ya había alcanzado acuerdos sancionadores por este mismo asunto con la Premier League y con la UEFA. Faltaba el dictamen de la FA. Ya ha llegado.

Autodenuncia y cierre de capítulo regulatorio

En un comunicado, el club recordó ese paso decisivo: en 2022 se autodenunció ante todos los organismos competentes por “posibles incumplimientos históricos” de las normas. A partir de ahí, según subrayó, colaboró “abierta y transparentemente” con los reguladores, entregando de forma voluntaria “muchos miles de documentos”.

La entidad aseguró estar “satisfecha” por poder confirmar que, con la conclusión del proceso de la FA, “todas las actuaciones regulatorias contra el club quedan cerradas”.

Se cierra el frente jurídico. Queda la factura económica, la advertencia de un castigo deportivo en el mercado y una pregunta incómoda para el proyecto actual: ¿podrá Chelsea construir el futuro que imagina sabiendo que el margen de error, en los despachos, se ha reducido a cero?