El Chelsea sufre otra derrota y revela el caos defensivo de Alonso
El viejo problema del Chelsea volvió a aparecer donde más duele: atrás. Esta vez, además, faltó pólvora arriba. Sin Joao Pedro, lesionado de la rodilla, el equipo de Xabi Alonso perdió su chispa ofensiva y terminó derrumbándose 3-0 en su visita al Brentford.
Hasta el descanso, el partido caminaba sobre el alambre. Ritmo alto, duelos físicos, pocas ocasiones claras. Con Joao Pedro fuera de combate, el técnico apostó por Danny Welbeck como referencia, acompañado por Cole Palmer y el fichaje récord de 117 millones de libras, Morgan Rogers. Sobre el papel, talento de sobra. Sobre el césped, casi nada.
Welbeck, de 35 años, fue aseado con el balón, descargó de espaldas, intentó dar continuidad. Pero apenas tocó la pelota: 17 intervenciones antes de ser sustituido en el minuto 71. Sin servicio y sin la capacidad de generarse ocasiones que sí tiene Joao Pedro, su impacto fue mínimo.
La ausencia del brasileño pesó como una losa. Llegaba al fin de semana como el jugador con más participación en goles en la Premier League: tres tantos y tres asistencias en cuatro partidos. No solo suma números; también conecta. Su sociedad con Palmer y Rogers había sido el motor del nuevo Chelsea. En Brentford, en cambio, Rogers firmó probablemente su actuación más discreta desde que llegó procedente de Aston Villa, y terminó actuando como delantero centro ante la baja de Emmanuel Emegha, aún inédito con el club.
Un partido igualado… hasta que cayó el primero
Durante una hora, el duelo parecía condenado a decidirse por detalles. Ninguno dominaba de forma clara, ninguno encontraba continuidad en campo contrario. El primer gol se intuía definitivo.
Y lo fue. En el minuto 61, Jaidon Anthony adelantó al Brentford y el Chelsea se vino abajo. No fue solo el 1-0. Fue el desplome posterior. La estructura se rompió, la confianza se evaporó, la zaga empezó a defender a destiempo. El 3-0 final reflejó más el hundimiento psicológico que la diferencia real entre ambos bloques durante buena parte del encuentro.
El dato es demoledor: el Chelsea ha encajado 12 goles, más que cualquier otro equipo de la Premier League, aunque con un partido más disputado que el resto. Y Alonso ya figura en una lista incómoda: es apenas el sexto técnico que recibe dos o más goles en cada uno de sus primeros cinco encuentros en la competición.
La conclusión es evidente. Frenar la sangría se ha convertido en una urgencia.
La vieja herida de las jugadas a balón parado
Si hay un área donde el Chelsea no avanza, es en la defensa de jugadas a balón parado. Desde el inicio de la temporada pasada ha encajado 23 goles en estas acciones. Ningún equipo de la Premier League ha recibido más. En Brentford, otro golpe: el cabezazo sencillo de Anthony en un córner elevó a cinco los tantos encajados a balón parado en este curso.
El club intentó corregir ese defecto con la llegada de especialistas. Primero fue Bernardo Cueva, fichado precisamente desde el Brentford hace dos años. Este verano, su relevo fue Austin MacPhee, otro técnico reputado en la materia. De momento, los resultados no acompañan.
Levi Colwill, capitán circunstancial, no se escondió ante Sky Sports: “No es lo suficientemente bueno. En ocasiones nos han intimidado en el área y definitivamente tenemos que mejorar. Confiamos plenamente en nuestro entrenador de jugadas a balón parado y todavía nos estamos ajustando a nuevas ideas, pero debemos mejorar como equipo”.
Las palabras son claras. El problema no es solo de pizarra, también de carácter.
Alonso, entre los experimentos y la falta de identidad
Xabi Alonso ha heredado un vestuario joven, inestable, con problemas estructurales que vienen de lejos. Pero su inicio tampoco ofrece un patrón reconocible. El técnico ha probado sistemas, ha rotado nombres, ha dado 11 debuts en apenas unas semanas. En Brentford sumó dos más: el centrocampista Mahdi Nicoll-Jazuli, que con 16 años se convirtió en el jugador más joven del Chelsea en debutar en Premier League, y Jordan Henderson, de 36, que se estrenó ante su antiguo club.
Curiosamente, el Chelsea alineó su once inicial más veterano desde mayo de 2023. Henderson compartió franja de edad con Welbeck y con el guardameta Emiliano Martínez, todos por encima de los 30. Ni la experiencia calmó al equipo cuando el marcador se puso en contra.
Alonso, consciente del problema, apuntó al bajón mental tras el descanso: “Diría que hemos perdido nuestra consistencia y nuestra mentalidad competitiva en la segunda parte. Sabemos que los pequeños detalles pueden ser decisivos”, explicó tras los dos goles encajados en el tramo final.
El propio técnico reconoce que aún está en fase de búsqueda: “No se trata de buscar excusas. Tenemos que mirarnos los unos a los otros y saber que hay que trabajar y mejorar porque todavía queda un largo camino”.
Por ahora, ese camino está lleno de dudas. El Chelsea que al inicio del curso desbordaba rivales con la brillantez individual de su ataque ya no existe. Sin Joao Pedro, sin un plan defensivo sólido y sin una identidad clara con balón, el equipo se ha quedado a medio camino: ni arrolla arriba ni se sostiene atrás.
Tres semanas para pensar… y reaccionar
La derrota en Brentford no solo deja un marcador doloroso. Deja una sensación de fragilidad que se repite. Cada balón parado en contra parece una amenaza. Cada gol recibido desencadena un colapso colectivo. Cada cambio táctico abre más interrogantes que respuestas.
Con el parón internacional por delante, el Chelsea tendrá tres semanas para digerir el golpe. Tiempo para que Alonso revise sistemas, ajuste roles, refuerce automatismos defensivos y, sobre todo, reconstruya una mentalidad que se viene abajo con demasiada facilidad.
El arranque del proyecto fue eléctrico, lleno de goles y victorias que alimentaron la ilusión. Hoy, el equipo se marcha al parón con una pregunta incómoda flotando en el aire: ¿podrá este Chelsea aprender a defender antes de que la temporada se le escape de las manos?




