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Chelsea arrebata a Morgan Rogers al Arsenal en 24 horas

El plan del Arsenal saltó por los aires en un solo fin de semana. Cuando en el norte de Londres daban por encarrilado el fichaje de Morgan Rogers, apareció Chelsea, puso 117 millones de libras sobre la mesa y cerró una operación relámpago que ha dejado descolocados a Mikel Arteta y a la dirección deportiva ‘gunner.

Durante todo el verano, el nombre de Rogers había estado pegado al del Arsenal. Había acuerdo en los términos personales, el jugador veía con buenos ojos el proyecto y Arteta, según Fabrizio Romano, incluso mantuvo conversaciones directas con el atacante de Aston Villa en los últimos meses. Era un objetivo prioritario: un futbolista capaz de moverse por todo el frente de ataque y también de actuar por detrás del nueve.

El guion parecía claro. Tras acercar posturas para la llegada de Christos Tzolis desde Club Brugge, el siguiente paso era Rogers. Pero el mercado no espera a nadie.

Chelsea entra, paga y se lo lleva

El giro llegó el fin de semana. Chelsea decidió “ir con todo” por Rogers, según Romano, y ejecutó una ofensiva total: 117 millones de libras y un contrato de seis años para el internacional inglés, con opción a una temporada adicional. Sin regateos, sin escalas.

Mientras Arsenal buscaba margen para negociar y situar la operación en torno a los 90 millones, con un techo máximo de 100, en Stamford Bridge optaron por el golpe definitivo. El mensaje fue claro: o ahora, o nunca.

Romano, en su canal de YouTube, lo describió con precisión: las próximas 24 horas iban a ser “las 24 horas de Morgan Rogers como nuevo jugador del Chelsea”. Y así fue. Chelsea y Aston Villa comenzaron a intercambiar documentos de inmediato y dejaron la operación lista para firmarse el lunes.

En Birmingham, el sentimiento es de satisfacción: Aston Villa considera que ha hecho “un negocio excelente”. En Londres, en el lado azul, se felicitan por haber añadido “un jugador fantástico” a la plantilla. En el lado rojo, la sensación es otra: sorpresa, enfado y la necesidad urgente de reordenar el plan de fichajes.

Para Arsenal, admite Romano, ha sido “una gran sorpresa” que les obliga a reaccionar en el mercado. Tenían al jugador, tenían el visto bueno del entorno, pero no estaban dispuestos a llegar a los 117 millones. Esa diferencia de ambición —o de riesgo— ha decidido el desenlace.

Chelsea, consciente de que Arsenal podía intentar un contraataque de última hora, aceleró aún más. La única manera de evitar un giro final era completar el acuerdo en 24 horas. Lo hicieron. Y cerraron la puerta.

Arsenal gira hacia Yan Diomande

Perdido Rogers, el Arsenal ha tenido que moverse rápido. El nuevo nombre sobre la mesa es Yan Diomande, extremo de RB Leipzig, por el que el club londinense ya ha realizado consultas.

No es, sin embargo, una carrera sencilla. París ya se había adelantado. Según Romano, Paris Saint-Germain mantiene desde hace tres o cuatro semanas un acuerdo verbal con Diomande sobre los términos de su contrato. El jugador quiere el proyecto, el club francés lo ve como una pieza estratégica. Pero falta lo más complejo: el visto bueno de RB Leipzig a nivel económico.

La relación entre PSG y Leipzig es buena, reforzada por operaciones recientes como la de Xavi Simons. Eso ayuda. No garantiza nada. “A veces puedes tener un acuerdo con el jugador, pero no con el club”, recuerda Romano. Exactamente lo que le ha ocurrido al Arsenal con Morgan Rogers: los términos personales nunca fueron el problema, hasta que apareció Chelsea y cerró la operación.

Con Diomande, el escenario se repite con matices. PSG sigue siendo el gran favorito, insiste Romano, pero el tiempo juega su papel. Cada día se suman nuevas llamadas, nuevos clubes que tantean la situación para ver si pueden entrar en la puja. Entre ellos, el propio Arsenal, que ha intensificado sus movimientos en los últimos días.

El tablero queda así: Paris Saint-Germain tiene la ventaja deportiva y el acuerdo con el jugador; RB Leipzig espera la oferta adecuada; Arsenal observa, pregunta y valora si dar el paso que no dio con Rogers en términos económicos.

El verano aún tiene recorrido. La cuestión, para el Arsenal, es si esta vez estará dispuesto a pagar el precio completo antes de que otro vuelva a adelantarse en la recta final.