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Celtic viaja a Austria con ventaja y advertencia

Celtic se sube al avión hacia Austria con un 3-0 en el bolsillo y la sensación de tener medio billete sellado para la fase de liga de la UEFA Champions League. Pero el destino, LASK, no es precisamente un anfitrión amable. Campeón de la Bundesliga austríaca por primera vez en 61 años y con un registro en casa que impone respeto, el equipo de Linz convierte este segundo asalto en algo más que un simple trámite.

El conjunto de Glasgow llega escarmentado por lo vivido la temporada pasada. Esta vez no hubo fichajes masivos, sino retoques quirúrgicos. Menos ruido, más calidad. El arranque de curso les da la razón: resultados sólidos en todas las competiciones y una autoridad que los coloca como claros favoritos frente a Die Laskler, incluso lejos de Parkhead. Si confirman el pase, el club está preparado para volver a abrir la chequera.

Aun así, nadie en el vestuario se engaña: un mal inicio en Linz y el 3-0 puede empezar a parecer más frágil de lo que indica el marcador.

Sinisalo, ante otra noche grande

En la portería, Viljami Sinisalo se ha ganado el puesto a base de actuaciones firmes desde que la lesión de Kasper Schmeichel le abrió la puerta a principios de año. El finlandés no solo ha cumplido, ha transmitido seguridad. En un escenario caliente como el de LASK, su capacidad para imponerse en el área y enfriar el ambiente será clave.

Por delante, Martin O'Neill no tiene intención de tocar demasiado lo que funciona. Colby Donovan apunta a dueño del carril derecho, obligado a asumir galones con Alistair Johnston fuera de combate hasta octubre. En el eje, la pareja de la USMNT, Cameron Carter-Vickers y Auston Trusty, se ha mostrado firme, agresiva en los duelos y fiable en la salida de balón. Kieran Tierney completa la línea desde la izquierda, con ese punto de descaro y calidad que le convierte en pieza intocable en el último tercio defensivo.

Liam Scales esperará su momento desde el banquillo, un comodín que ofrece soluciones tanto como central como en el lateral zurdo si el partido exige reajustes.

Un doble pivote para mandar

En el centro del campo, Celtic ya ha movido ficha para el presente y el futuro. Mika Baur llega para recoger el testigo de Arne Engels y todo apunta a que será titular en Linz. El alemán está llamado a dirigir desde la base, formando un doble pivote junto al capitán Callum McGregor. Entre ambos deben marcar el ritmo, enfriar el ímpetu local y elegir cuándo acelerar.

Desde atrás se prepara una segunda oleada de talento: Alex Oxlade-Chamberlain, Luke McCowan y Reo Hatate ofrecen variantes de todo tipo para el segundo tiempo, ya sea para proteger el resultado o para castigar a un LASK obligado a exponerse.

Más arriba, Benjamin Nygren atraviesa un momento dulce. Gol y asistencia en la ida, influencia constante entre líneas y esa sensación de estar siempre cerca de la jugada decisiva. Si mantiene el nivel, LASK volverá a sufrir para contenerlo.

Duran se sacrifica, el equipo lo agradece

La zona ofensiva cuenta una historia distinta, de sacrificio y recompensa. Camilo Duran ha cedido su posición natural de ‘9’ para abrirle paso a Kasper Høgh, pero no ha perdido impacto. Al contrario. Firmó un doblete en el 3-0 de Celtic Park y se ha adaptado a partir desde una zona más retrasada sin perder olfato. Su movilidad puede ser un quebradero de cabeza para una defensa austríaca obligada a adelantar líneas.

Yang Hyun-jun, mientras tanto, se gana el puesto por insistencia. Le falta afinar la puntería y el último pase, pero su energía, su presión constante y su trabajo sin balón le dan ventaja sobre Sebastian Tounekti en la carrera por la banda. En un duelo en el que Celtic necesitará correr hacia atrás y hacia adelante, ese despliegue pesa.

En la recámara esperan alternativas de peso: Tounekti, el veterano James Forrest y el fichaje sonado Haissem Hassan ofrecen perfiles distintos para las bandas, preparados para entrar si el partido pide desborde fresco o pausa en los metros finales.

El plan está claro: proteger la renta sin renunciar al golpe. Celtic viaja con una ventaja enorme, pero la historia europea recuerda una y otra vez lo mismo: en noches así, confiarse es la forma más rápida de quedarse fuera.