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Celtic sufre un derrumbe histórico en Austria

Martin O’Neill sitúa el derrumbe europeo de Celtic entre las noches más dolorosas de su carrera en el club. Y no es una frase hecha: el equipo pasó de saborear la fase de grupos de la Champions League a un naufragio histórico en Austria.

De un 4-0 global a una pesadilla

El guion parecía escrito para una clasificación tranquila. Tras el 3-0 de la ida en Glasgow ante Lask, el tanto de Callum McGregor en el minuto 21 del choque de vuelta ponía a Celtic 4-0 arriba en el global y con pie y medio en la liguilla de la máxima competición europea.

Mandaban, controlaban, se sentían superiores. O eso sugería el marcador.

Pero el partido se rompió justo donde más duele. El conjunto austríaco encontró un gol antes del descanso, otro nada más arrancar la segunda parte y, desde ahí, Celtic se descompuso. La ventaja se hizo pequeña, la seguridad se evaporó y Lask se lanzó a por la remontada con todo.

El castigo fue total: 5-1 en la noche tras la prórroga, eliminación y una herida deportiva y económica de enorme calado.

Un golpe de 20 millones y algo más

La derrota no solo borra el sueño de la Champions League. Envía a Celtic a la Europa League y supone un impacto financiero estimado en, como mínimo, 20 millones de libras que el club deja de ingresar.

Para un técnico que ha dirigido más de 300 partidos al frente del equipo, el golpe se clava hondo. O’Neill no dudó cuando le preguntaron si era una de sus noches más dolorosas.

«Diría que absolutamente, sí», afirmó el técnico de 74 años. «La pondría incluso por delante de la decepción de perder la final de la Uefa Cup en 2003, pero es tan, tan decepcionante».

El irlandés repasó con crudeza lo ocurrido en Austria: «Deberíamos haber dejado la eliminatoria sentenciada antes del descanso. Marcamos un gol, que estuvo muy bien, fallamos dos oportunidades grandísimas. Y luego les damos una vida justo antes del descanso y otra justo después. Y ellos vuelven rugiendo. Y obviamente concedimos, desde nuestro punto de vista, goles nada buenos. Pero es mi equipo y es mi responsabilidad».

O’Neill no esconde la responsabilidad

Cuestionado por la fortaleza de su plantilla, O’Neill reconoció la dureza del escenario sin refugiarse en excusas.

«Estos son partidos duros. Y puede que solo sea una eliminatoria de clasificación para la Champions League, pero se sintió como un partido de Champions», explicó. «Pensé que eran un buen equipo. Pero eso no importa. Deberíamos haber sido capaces de mantener la ventaja. Y no lo hicimos. Hablar de la plantilla, eso queda para otro día».

No hubo reproches públicos a jugadores concretos, pero sí un mensaje claro: el desplome, para él, nace de dentro del propio equipo y recae en su figura.

McGregor, capitán sin excusas

En el césped, la voz fue la de Callum McGregor. El capitán no maquilló nada.

«Obtuvimos lo que merecimos», dijo a Amazon Prime. «Creo que estuvimos muy pasivos. Toda la noche. Parecía que teníamos miedo de ir a ganar el partido, y cuando vas 3-0 arriba es algo psicológico».

McGregor fue más allá y apuntó también al encuentro de ida: «Para ser honesto, tampoco creo que estuviéramos tan bien en el primer partido. Marcamos en buenos momentos y, de alguna manera, nos salimos con la nuestra. Te pones 3-0 y piensas que tienes una oportunidad real, pero cuando juegas así no puedes tener ninguna excusa».

El mediocentro asumió el deber de dar la cara ante la afición: «Tenemos que aguantarnos, pedir perdón a los aficionados y al club porque no hay forma de que debamos perder ese partido… Ahora se verá qué clase de caracteres hay ahí dentro».

Un giro brusco en la temporada

La noche en Austria reescribe el mapa del curso para Celtic. De aspirar a la élite europea y a los ingresos de la Champions League a tener que reconstruir la confianza en la Europa League, con una cicatriz deportiva que tardará en cerrarse.

O’Neill habla de responsabilidad, McGregor de miedo y carácter. La pregunta, a partir de ahora, es evidente: ¿cómo responde un vestuario grande cuando descubre de golpe hasta qué punto puede derrumbarse?