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El breve paso de Jermain Defoe por Woking

El breve y turbulento paso de Jermain Defoe por el banquillo de Woking ya es historia. Cuatro meses, seis partidos de liga y una salida repentina a dos semanas del inicio de la nueva temporada en la National League ante Sutton United. Demasiado poco tiempo para un nombre tan grande. Suficiente, sin embargo, para encender las alarmas dentro del club.

Una marcha que pilla a todos a contrapié

El anuncio oficial habló de un acuerdo mutuo para “separar caminos con efecto inmediato”. Nada de conflicto público, ningún comunicado airado. Pero puertas adentro, el ambiente llevaba tiempo enturbiándose.

Jody Brown, director de fútbol de Woking y responsable directo de la apuesta por Defoe, no escondió que la decisión llegó tras “crecientes preocupaciones” que emanaban de distintos rincones de la entidad: vestuario, cuerpo técnico, departamentos internos. El runrún ya no era un murmullo.

Lo llamativo es que, en paralelo, el discurso de Defoe seguía siendo luminoso. Según Brown, el exdelantero trasladaba siempre “comentarios positivos” y repetía su “entusiasmo y emoción por la temporada”, tanto en público como en privado. Esa dualidad explica el desconcierto que ha rodeado su adiós. El mensaje hacia afuera era optimista; las señales internas, mucho menos.

Informes que nunca llegaron y una ausencia que lo cambió todo

Con esas dudas creciendo, Brown decidió pasar a la acción. Pidió a Defoe y a su asistente, Paul Bracewell, un informe breve que detallara tres puntos clave: profundidad actual de la plantilla, objetivos de fichajes y posibles problemas operativos. La idea era clara: identificar necesidades y ofrecer el apoyo adecuado para encarar el curso.

Lo pidió una vez. Lo volvió a pedir. Nunca lo recibió.

Ante el silencio, el club programó una reunión decisiva con los directores, el entrenador, el asistente y el responsable de operaciones para revisar la preparación de la temporada. Era el momento de ponerlo todo encima de la mesa.

Defoe no se presentó. Bracewell tampoco. Ninguno de los dos apareció ni en la reunión ni en la sesión de entrenamiento de ese mismo día. A partir de ahí, el desenlace se aceleró.

Brown asegura que, durante todo su mandato, Defoe “nunca comunicó ninguna preocupación seria” directamente con él. Sin esa conversación, sin ese informe y con la pretemporada entrando en su tramo final, el margen de maniobra se redujo al mínimo.

El peso del nombre y la realidad del banquillo

La figura de Defoe imponía por sí sola. 305 goles en 763 partidos como profesional, una carrera que le llevó por West Ham, Tottenham, Portsmouth y Sunderland, además de 20 tantos en 57 encuentros con la selección de Inglaterra. Un delantero letal que se retiró en 2022 dejando una huella indiscutible.

Tras colgar las botas, dio los primeros pasos en los banquillos como parte del cuerpo técnico interino de Rangers en 2021 y en la academia de Spurs, donde trabajó con jóvenes talentos hasta 2024, cuando decidió lanzarse de lleno a la gestión de un primer equipo.

Woking fue ese primer gran salto. Y también el primer golpe.

En su despedida, Defoe definió su etapa en el club como “una experiencia reveladora en la gestión” y aseguró que le hará “más fuerte para el próximo desafío” de su carrera. No hubo reproches públicos. Sí la sensación de que, para ambas partes, la experiencia ha sido tan corta como intensa.

La autocrítica de Brown y la lección para el futuro

Brown no se escondió detrás del escudo del club. Reconoció que la elección de Defoe fue suya. Apuestó por un “tipo agradable”, convencido de que era la persona idónea para liderar “una nueva era emocionante” en Woking.

La realidad le ha desmentido con rapidez. Y el propio director de fútbol lo verbalizó con crudeza: el éxito como jugador no garantiza nada en los banquillos. Brillo en el césped no siempre significa liderazgo en el vestuario, ni gestión en el día a día.

Pese al desenlace, Brown le deseó suerte y dejó claro que espera verlo triunfar “en la dirección que siga”. El fútbol, al fin y al cabo, concede segundas oportunidades a quienes están dispuestos a aprender del primer tropiezo.

Mientras tanto, Woking encara el arranque de la temporada con más preguntas que respuestas. Nuevo plan, nuevo rumbo y poco tiempo. Sutton United asoma en el calendario y el margen para equivocarse se ha reducido. La apuesta por el nombre rutilante no salió bien. La próxima decisión no podrá permitirse fallar.