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Brennan Johnson, la nueva esperanza del Everton según Lee Trundle

Lee Trundle ve a Brennan Johnson como la próxima gran chispa de Everton. Y no lo dice cualquiera: lo dice un delantero galés que conoce de sobra lo que es ganarse a una grada exigente.

El atacante de Gales ha firmado por cuatro años con los Toffees dentro de un intercambio directo que ha llevado a Dwight McNeil a Crystal Palace. Un trueque de peso en la Premier, con Johnson cambiando Selhurst Park por el nuevo proyecto de David Moyes en Merseyside.

Trundle, ex de Wrexham, Swansea City, Bristol City y Leeds United y declarado hincha de Everton, no duda. Está convencido de que el jugador de 25 años tiene todo para conquistar Goodison… y rápido.

«Con la llegada de Johnson, creo que es un gran fichaje y es alguien que me ilusiona», comentó en el podcast Feast of Football de la BBC. Para él, el encaje con Moyes es casi perfecto: «Creo que Moyes sacará lo mejor de él, creo que Moyes es un buen entrenador para él».

La receta es clara: que marque pronto. «Creo que entrará y, una vez que empiece a marcar, la afición le cogerá cariño. Creo que le encantará estar en un club como Everton porque, una vez que entras y haces esos goles, los aficionados te idolatran, sobre todo porque es justo lo que llevan tanto tiempo pidiendo».

Un delantero para un equipo que falla en el remate

Johnson ha pasado por casi todas las casillas del tablero ofensivo: extremo, carrilero, punta. Un comodín moderno. Pero Trundle lo ve en el corazón del área. En el nueve puro. Y no es casualidad.

Everton genera, pero no remata. Beto y Thierno Barry, la pareja de referencia hasta ahora, no han logrado la consistencia que exige un club que vive al límite cada temporada. Ahí aparece el nombre de Johnson.

«Si miras a Everton, crean muchas ocasiones, simplemente no las convierten», analizó Trundle. «Creo que si él está en esas posiciones para tener esas ocasiones, aprovechará más de ellas».

No se trata solo de empujar balones sueltos. Trundle subraya el perfil profundo del galés: «Se desmarcará al espacio, marcará goles él mismo y también creará por su cuenta». Un delantero que ataca la espalda, que vive al límite de la línea defensiva y que puede dar aire a un equipo acostumbrado a sufrir cada llegada.

De los ascensos y las finales europeas al desafío de Everton

El currículum de Johnson no es menor. Formó parte del Nottingham Forest que logró el ascenso desde Championship bajo las órdenes del técnico galés Steve Cooper en la temporada 2021-22. De ahí, su progresión le llevó a Tottenham Hotspur, donde tocó metal en Europa: ganó la Europa League y, para dejar huella, firmó el gol de la victoria en la final ante Manchester United.

El curso pasado levantó la Conference League con Crystal Palace, consolidándose como un futbolista acostumbrado a noches grandes, a escenarios de presión máxima.

Ahora aterriza en un club que no sabe lo que es ganar un título desde hace 31 años. Y ahí cambia el paisaje. La sequía no rebaja la exigencia. Al contrario, la multiplica.

Nathan Blake avisa: en Everton no hay margen

Otro exdelantero de Gales, Nathan Blake, lanza el aviso. Johnson llega a un entorno que no perdona. «La afición de Everton es exigente», recordó. «Te guste o no, no importa que no hayas ganado un trofeo en mucho tiempo, es un club grande. Creo que allí habrá más exigencia sobre él».

Blake, que recuerda el peso del escudo y de la grada, pone un plazo muy concreto al margen de error del galés: «Tener a Moyes y a [el asistente] Billy McKinlay puede ser algo bueno, pero si no rinde en los primeros 10 o 15 partidos, eso te alcanza».

El mensaje es claro: el crédito inicial existe, pero no es eterno. Johnson deberá responder desde el primer tramo de temporada, en una Premier que no espera a nadie.

Blake, eso sí, también ve el lado positivo del contexto: «La formación y la experiencia de Moyes y de su cuerpo técnico, le entrenarán para mejorar». Un cuerpo técnico curtido en mil batallas, ideal para pulir un jugador que ya sabe lo que es decidir finales y ascensos.

Everton, hambriento de gol y de gloria, se agarra ahora a las carreras de Johnson al espacio y a su instinto en el área. Trundle cree que la conexión con la grada será inmediata en cuanto el balón cruce la línea. Blake avisa de la presión y del reloj que empezará a correr desde el debut.

Entre la ilusión y la exigencia, el nuevo nueve tiene un escenario perfecto para dar el salto definitivo: o se convierte en el próximo ídolo de Goodison, o la grada buscará muy pronto a otro salvador.