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Bielsa y su foto oficial en el Mundial: un gesto sin explicación

Marcelo Bielsa nunca ha necesitado esforzarse por parecer diferente. Le sale natural. Su apodo, El Loco. Su devoción casi obsesiva por el detalle. Su costumbre de sentarse en una conservadora de hielo durante los partidos. El exentrenador de Leeds lleva décadas habitando ese territorio donde la excentricidad se mezcla con la coherencia absoluta.

Y en este Mundial, hasta su retrato oficial con Fifa lo confirma.

Mientras la mayoría de futbolistas y técnicos aprovechan la sesión de fotos para mirar fijamente a la cámara, sonreír o, al menos, posar con cierta complicidad, Bielsa eligió lo contrario: mirada clavada hacia abajo, gesto pétreo, como si lo hubieran arrancado del análisis de un video para cumplir un trámite que le interesa poco. Nada de foco, nada de espectáculo. Casi una declaración de principios sin decir una palabra.

La imagen, por supuesto, corrió rápido. Y llegaron las interpretaciones.

No soy modelo

Tras el 1-1 de Uruguay ante Arabia Saudita en Miami, en el debut celeste, las preguntas no solo giraron en torno al partido. Varios periodistas quisieron saber si esa pose en la foto oficial escondía algún tipo de protesta o mensaje.

Bielsa no se mostró precisamente encantado con el tema.

«No tengo que dar ninguna explicación, la foto fue tomada como fue tomada», respondió, cortante. Y remató con una frase muy suya: «No soy modelo».

Fifa ha fotografiado a todas las selecciones y cuerpos técnicos de este Mundial, en una rutina que ya es parte del ritual mediático de sus grandes torneos. El argentino, uno de los entrenadores más respetados del planeta, afronta su tercera experiencia mundialista como seleccionador tras dirigir antes a Argentina y Chile. Pero ni la jerarquía del cargo ni la magnitud del escenario parecen moverle un milímetro del personaje que ha construido a base de convicciones.

La rueda de prensa avanzó hacia otros asuntos, pero Bielsa volvió por decisión propia al tema de la foto.

«Hay un límite en cuanto a lo que necesitamos explicar», subrayó. Y encadenó una serie de ejemplos tan simples como contundentes:

  • «Si llevo gafas, ¿por qué llevo gafas?
  • Miras a alguien a los ojos, ¿por qué haces eso?
  • No hay nada malo en llevar gafas, en mirar a los ojos a alguien o en mirar hacia abajo».

El mensaje era claro: no todo gesto necesita una tesis. No toda imagen es una performance.

Un Loco en plena Copa del Mundo

Mientras el debate sobre la foto circula, Bielsa se mantiene en lo suyo: entrenar, revisar videos, ajustar detalles. La selección uruguaya tiene por delante un desafío incómodo: Cabo Verde, la gran sorpresa del torneo, en el segundo partido de la fase de grupos, el domingo a las 23:00 BST.

Para muchos, el foco seguirá en sus alineaciones, en sus planteos agresivos, en esa búsqueda permanente de intensidad que marcó su paso por clubes y selecciones. Para otros, también en los detalles que lo convierten en figura de culto: desde el famoso “video vault” con horas infinitas de análisis hasta aquella imagen recogiendo basura en los alrededores de la ciudad deportiva de Leeds.

Bielsa no parece dispuesto a explicar ni una cosa ni la otra. Él dirige, decide, mira hacia abajo si le apetece y se sienta donde quiere, aunque sea en una caja de hielo.

El resto, que lo interpreten los demás.