El partido en el Georgios Karaiskakis se definió como un choque entre control del balón y control del espacio. Bayer Leverkusen asumió la iniciativa desde el inicio, con un 58% de posesión y 591 pases totales, de los cuales el 84% fueron precisos, imponiendo su 3-4-2-1 en campo rival. Olympiakos Piraeus, con un 42% de posesión y 414 pases (79% de acierto), aceptó un rol más reactivo desde su 4-2-3-1, intentando salir rápido con Ayoub El Kaabi y las conducciones de Daniel Podence y Mehdi Taremi. Sin embargo, el mayor dominio territorial alemán se tradujo en mejores zonas de finalización y, a la larga, en el control del marcador.
Eficiencia ofensiva
Los datos reflejan dos planes muy distintos. Olympiakos terminó con 13 remates totales, pero solo 1 a puerta y 6 bloqueados. Ese volumen, combinado con 9 tiros desde fuera del área y un xG de apenas 0.87, describe un ataque forzado a finalizar desde posiciones poco ventajosas, sin capacidad para atacar con continuidad el área rival (solo 4 tiros dentro del área). Los 3 saques de esquina locales tampoco generaron una amenaza sostenida.
Leverkusen, en cambio, fue un ejemplo de eficiencia estructurada. Con solo 8 remates totales, colocó 5 a portería y 7 de ellos desde dentro del área, apoyado por un xG de 1.95 que evidencia llegadas claras, bien trabajadas a partir de su circulación paciente. La igualdad en córners (3-3) muestra que no hubo un asedio constante, sino ataques seleccionados y bien construidos. El 3-4-2-1 permitió cargar el carril izquierdo con A. Grimaldo y conexiones interiores con P. Schick, generando pocas pero muy buenas ocasiones, un patrón de “eficiencia clínica” más que de volumen.
Disciplina defensiva e intensidad
En términos de intensidad, el partido fue relativamente controlado: 7 faltas de Olympiakos y 9 de Leverkusen, con solo una tarjeta amarilla para cada lado. No hubo un plan de presión ultraagresivo ni un partido excesivamente cortado; más bien, dos bloques ordenados, con Leverkusen defendiendo hacia adelante desde su línea de tres y doble pivote, y Olympiakos tratando de no desordenarse por dentro.
Las porterías también ayudan a leer el desarrollo. El guardameta de Olympiakos realizó 3 paradas frente a solo 1 de J. Blaswich, lo que confirma que las llegadas alemanas fueron más peligrosas y obligaron a intervenciones clave, mientras que los griegos apenas lograron probar al portero rival. Los 6 tiros bloqueados por la zaga visitante subrayan la solidez del bloque de tres centrales y mediocentros, cerrando carriles de tiro y protegiendo el área.
La precisión y selección de ocasiones de Bayer Leverkusen, respaldadas por un 58% de posesión y 5 tiros a puerta sobre 8, se impusieron a un Olympiakos Piraeus voluntarioso pero poco incisivo, con 13 remates para un xG de 0.87. La eficiencia alemana terminó superando la resistencia griega.





