El 4–0 de U.N.A.M. - Pumas sobre Santos Laguna se explica más por el control del espacio que por una posesión abrumadora. El reparto del balón fue casi equilibrado: 52% para Pumas y 48% para Santos, lo que indica un partido sin un dominador absoluto en circulación. Sin embargo, Pumas supo acelerar en los momentos justos y castigar cada desajuste rival, especialmente en una primera parte donde el marcador ya estaba 4–0 al descanso. Santos, pese a no verse sometido en posesión, nunca logró transformar su tiempo con balón en control territorial real ni en ventajas entre líneas.
Eficiencia ofensiva
Los números de ataque muestran un guion muy claro: Pumas fue extremadamente eficaz. Con solo 8 tiros totales y 5 a puerta, convirtió esas pocas llegadas en cuatro goles, una muestra de máxima contundencia en el último tercio. Llama la atención que solo 3 de esos 8 disparos fueran dentro del área y 5 desde fuera, lo que sugiere que la calidad de las ejecuciones y la selección de momento para finalizar pesaron más que el volumen o la cercanía al arco.
Santos, en cambio, fue el equipo más voluminoso: 10 tiros totales, 4 a puerta y 7 saques de esquina, frente a 0 corners de Pumas. Esa diferencia en balones parados ofensivos indica que los visitantes acumularon fases de ataque posicional y presión territorial, sobre todo tras el descanso, cuando ya estaban muy por detrás en el marcador. Sin embargo, la traducción de ese dominio puntual en ocasiones claras fue pobre: con más remates que Pumas y más presencia en área (5 tiros dentro del área por 3 de Pumas), no lograron batir a Keylor Navas. La estructura 4-2-3-1 de ambos se resolvió en favor de Pumas por su capacidad de atacar con precisión quirúrgica y castigar transiciones, mientras Santos acumuló llegadas más previsibles y menos dañinas.
Disciplina defensiva e intensidad
En el plano defensivo, la diferencia de enfoques es evidente. Pumas cometió solo 8 faltas y recibió 2 amarillas, señal de un bloque relativamente ordenado que no necesitó cortar constantemente el juego. Santos, en cambio, incurrió en 19 faltas y vio 3 tarjetas amarillas, lo que habla de un plan mucho más agresivo y reactivo, intentando frenar las conducciones y las salidas rápidas de Pumas, especialmente después de quedar muy pronto por detrás.
Las estadísticas de porteros refuerzan la lectura: el guardameta de Pumas realizó 4 paradas, mientras el de Santos solo 1. Es decir, los locales, aun con menos tiros totales, obligaron mucho menos a su propio portero, protegiendo bien su área, y al mismo tiempo convirtieron en gol la mayoría de sus remates a puerta, reduciendo el margen de intervención del arquero rival.
Conclusión
En última instancia, la eficacia de U.N.A.M. - Pumas superó el mayor volumen ofensivo de Santos Laguna. Con una posesión equilibrada (52–48), pocos tiros pero altísima precisión y una defensa poco expuesta en faltas y ocasiones claras, Pumas transformó cada ventana de espacio en un castigo definitivo.





