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El Barça reabre el dossier del central: Araujo y la búsqueda de una oportunidad

El Barça reabre el dossier del central: Araujo, el hueco y la oportunidad

El verano del Barça parecía ya trazado: prioridad al ataque, la defensa en segundo plano y un mercado condicionado por los límites salariales. Pero el caso Ronald Araujo lo ha cambiado todo. Su salida, ya encaminada, ha obligado a Hansi Flick y a la dirección deportiva a revisar de arriba abajo el plan para el centro de la zaga.

Deco no cierra la puerta. Al contrario: la deja entreabierta a la espera de “la oportunidad adecuada” en las tres semanas que quedan de mercado. No habrá fichaje por inercia, pero el escenario ha dado un giro evidente.

Un vacío en el eje… y algo de aire en la masa salarial

La marcha de Araujo no es un detalle menor. Deportivamente, el Barça pierde a su líder más físico atrás; económicamente, libera un salario importante que puede transformar el margen de maniobra del club en este tramo final de ventana.

Sin el uruguayo, Flick se queda con Pau Cubarsí, Gerard Martín, Andreas Christensen y Eric Garcia como centrales naturales. Jules Koundé puede actuar también en el eje, pero el técnico alemán le ve como una pieza clave en el lateral, zona en la que quiere que Eric sea también una alternativa.

Ahí aparece la primera contradicción: si Garcia debe cubrir tanto el centro como la banda, la profundidad en el corazón de la defensa se resiente. Y en un calendario largo, con alta exigencia desde septiembre, esa carencia se paga.

La carta de La Masia… y el deseo de experiencia

En este contexto, un nombre gana peso en los despachos: Álvaro Cortés. El central de La Masia ha dejado muy buenas sensaciones al cuerpo técnico, que valora su evolución y su personalidad en entrenamientos y minutos de prueba. El club contempla seriamente darle un rol mayor en la rotación si finalmente no llega nadie de fuera.

Pero Flick, recién aterrizado y con la obligación de competir ya desde el primer día, prefiere sumar un perfil más hecho. No quiere un central únicamente para engordar la lista. Busca alguien que pueda discutir minutos de titular, que entre de verdad en la pelea con Cubarsí, Christensen y compañía.

La postura del Barça es clara: sólo habrá incorporación si el encaje económico es asumible y el nivel deportivo está a la altura de un once inicial. Sin concesiones, sin fichajes de relleno.

Romero y Laporte, nombres sobre la mesa… y muchas aristas

En ese filtro selectivo reaparece un viejo conocido del mercado azulgrana: Cristian Romero. El argentino, uno de los centrales más agresivos y dominantes de la Premier, vuelve a sonar como opción. Su situación en Tottenham no es intocable y su nombre circula en las conversaciones de los grandes.

El problema es el contexto. Romero interesa también a Arsenal e Inter de Milán, y las negociaciones con Atlético de Madrid han avanzado. Competencia dura, precios altos y una operación compleja para un Barça que sigue caminando sobre el alambre financiero.

El otro candidato que no desaparece del radar es Aymeric Laporte. Desde el entorno del internacional español se ha deslizado que su cláusula de rescisión podría ser relativamente baja, algo que abriría un escenario muy distinto para un club que necesita operaciones quirúrgicas, no subastas.

Athletic Club, sin embargo, ha desmentido esa versión y ha enfriado cualquier expectativa de ganga. Antes de dar un paso, el Barça necesita saber con exactitud cuáles son las condiciones reales: cifra de salida, salario, duración de contrato. Sólo entonces podrá valorar si Laporte es una oportunidad o un espejismo más de mercado.

Tres semanas para decidir el eje de una era

El reloj corre. Tres semanas de mercado, un vacío que deja Araujo, una perla como Álvaro Cortés llamando a la puerta del primer equipo y dos nombres de primer nivel como Romero y Laporte rodeados de incógnitas financieras.

Entre la apuesta por el talento propio y el salto inmediato que ofrece un central consagrado se jugará una parte importante del proyecto de Flick. El Barça sabe que no puede equivocarse en el corazón de la defensa.

La pregunta ya no es si necesita un central. La pregunta es si el mercado le permitirá encontrar uno que esté a la altura del hueco que deja Araujo. Y si el club se atreverá a pagar el precio, deportivo y económico, de esa decisión.