Banyana Banyana resucita en Casablanca y se aferra a la WAFCON
Sudáfrica sigue con vida. Apenas. Pero sigue.
El 2-2 ante Costa de Marfil en Casablanca no fue una obra de arte, ni mucho menos la actuación que se espera de las campeonas de África. Sin embargo, el punto las mantiene con opciones reales de llegar a los cuartos de final de la WAFCON y, sobre todo, devolvió la voz a dos futbolistas que venían escuchando más críticas que aplausos: Thembi Kgatlana y Ronnel Donnelly.
Un primer tiempo para el olvido
Durante 45 minutos, Banyana Banyana fue un equipo partido en dos, blando atrás y sin ideas arriba. Costa de Marfil olió sangre y castigó a la contra.
Grace Sery abrió el marcador a los 18 minutos y repitió a los 36, ambas veces culminando transiciones veloces que desnudaron la fragilidad sudafricana. Cada pérdida en campo rival se convertía en un sprint marfileño directo al corazón de la defensa.
Sudáfrica apenas dejó un destello en toda la primera parte: una genialidad de Linda Motlhalo filtrando un pase perfecto para Kgatlana, que obligó a Aramatou Diakité a salir a los pies de la delantera para evitar el gol. Fue un chispazo aislado. El resto del tiempo, Kgatlana estuvo sola, desconectada, casi invisible.
Con Tanzania ya con tres puntos y Costa de Marfil lanzada tras golear 4-1 a Burkina Faso en su debut, el panorama para las campeonas se oscurecía a pasos agigantados.
Kgatlana responde a sus críticos
La delantera de Tigres UANL lleva tiempo en el centro del debate: ¿sus mejores días con Sudáfrica ya pasaron? En Casablanca, la respuesta llegó cuando el equipo, por fin, empezó a jugar cerca de ella.
Sin Jermaine Seoposenwe, retirada el año pasado, nadie ha logrado ocupar con éxito ese rol de enlace que potenciaba a Kgatlana. Ese vacío ha pesado. Y en medio de esa búsqueda, el nombre de Ronnel Donnelly se ha mencionado casi siempre acompañado de reproches.
Desiree Ellis, sin embargo, insiste con ella. Y el viernes se entendió por qué.
La entrada de Donnelly cambia el guion
Donnelly, de 22 años y con pocos minutos en Mamelodi Sundowns, no es Seoposenwe. No intenta serlo. Su fútbol va por otro lado: cuerpea, gana balones aéreos, arrastra centrales, abre espacios donde antes no los había.
A poco de entrar, se fabricó su propia ocasión dentro del área. No logró rematar, pero no dejó morir la jugada. El balón se recicló, volvió a encontrar a Kgatlana y ahí se encendió la chispa que Sudáfrica llevaba todo el partido buscando.
Kgatlana encaró, se metió hacia dentro y definió para recortar distancias con algo menos de 20 minutos más descuento por jugar. Gol y mensaje. Con acompañamiento, su instinto sigue intacto.
El tanto cambió el clima. Costa de Marfil, que hasta entonces había manejado el partido con cierta comodidad, empezó a recular. Banyana, empujada por el orgullo y la urgencia, se instaló en campo rival.
Magaia aparece al límite
Cuando el reloj ya se asomaba al final del tiempo añadido, la insistencia encontró premio. Otra vez, Donnelly como punto de apoyo. Esta vez, con un gesto sencillo, pero decisivo: un ligero toque de cabeza para prolongar el balón hacia Hildah Magaia.
Magaia no dudó. Controló y fusiló. Empate en el descuento. Grito liberador.
El 2-2 no borra los problemas defensivos ni el pobre primer tiempo, pero sí explica por qué Ellis sigue confiando en Donnelly pese a su rol secundario en Sundowns. Su manera de fijar centrales y ganar duelos aéreos elevó el nivel de todas las que la rodearon, empezando por Kgatlana y terminando en Magaia.
Un grupo al rojo vivo
Con dos jornadas disputadas, el Grupo B queda cargado de tensión.
Costa de Marfil suma cuatro puntos y una diferencia de goles de +3, gracias al 4-1 sobre Burkina Faso y este empate. Tanzania, que derrotó 2-1 a Sudáfrica en su debut, llegó a la segunda fecha con tres puntos y +1 antes de enfrentarse a Burkina Faso.
Sudáfrica, por su parte, estrena su casillero con un punto y diferencia de -1. Burkina Faso sigue sin puntuar. El margen de error se ha evaporado.
Las cuentas son claras: Banyana Banyana necesita ganar a Burkina Faso el 4 de agosto para tener alguna opción de meterse en cuartos. Nada de especular. Además, el criterio de desempate prioriza el enfrentamiento directo por encima de la diferencia de goles, un detalle que puede resultar crucial en un grupo tan apretado.
Un ojo en Brasil 2027
El premio final eleva todavía más la presión. Las cuatro semifinalistas de esta WAFCON obtendrán billete directo para la Copa Mundial Femenina de la FIFA 2027 en Brasil. Las dos mejores selecciones eliminadas en cuartos aún tendrán una última bala: un playoff interno africano que conduce al repechaje intercontinental.
Para una Sudáfrica que se acostumbró a mirar a la élite de frente, quedarse fuera demasiado pronto sería un golpe duro.
¿Apuesta ofensiva desde el inicio?
Con la espalda contra la pared, Ellis deberá decidir si repite el plan prudente del inicio ante Costa de Marfil o si se lanza desde el primer minuto. El tramo final en Casablanca dejó una pista tentadora: un frente de ataque formado por Donnelly, Kgatlana, Lebohang Ramalepe y Magaia funcionó ante una defensa fuerte y física como la marfileña.
Esa combinación le dio al equipo algo que había echado en falta durante demasiado tiempo: profundidad, movilidad y, sobre todo, presencia real en el área.
Sudáfrica llega a la última jornada obligada a ganar y, probablemente, a convencer. Pero si algo dejó claro el final del partido en Casablanca es que, cuando Banyana Banyana se suelta y juega con orgullo, no se rinde sin pelear hasta el último segundo.
La pregunta es sencilla y brutal: ¿se atreverá Ellis a salir desde el primer minuto con el mismo coraje con el que terminó el encuentro ante Costa de Marfil?




