Azor Matusiwa: El ascenso de Ipswich Town entre el dolor
Azor Matusiwa se bajó del autobús descapotable todavía cojeando. El dolor seguía ahí, clavado en la pierna, pero el holandés sonreía como si nada. Ipswich Town ya es equipo de Premier League y él sabe que ha pagado un precio alto para que ese ascenso no se escapara en la recta final.
El centrocampista, de 28 años, no es de los que se esconden. Reconoce que jugó tocado, muy tocado, en el tramo decisivo del curso. Todo empezó en Pascua, en el triunfo en casa ante Birmingham. Una dura contusión en la pierna le obligó a retirarse antes de tiempo. Desde entonces, nada fue igual físicamente.
“Jugué con mucha incomodidad, para ser sincero. Creo que se veía. El rendimiento no fue tan bueno como antes”, admite. No hace falta revisar demasiado las imágenes del sprint final para comprobarlo: el despliegue seguía ahí, pero no con la misma chispa. Aun así, no levantó la mano.
El golpe contra Birmingham derivó en algo más. “Jugué con un problema en el isquio durante dos partidos después de ese dead leg. Fue un impacto grande. Todavía duele, pero encontramos la forma de seguir”. No fue una frase hecha. Fueron siete jornadas de sufrimiento silencioso para rematar un ascenso que nadie en el vestuario quería poner en riesgo.
“Estoy tan feliz de no haber parado, de haber seguido, porque sabíamos lo importante que era el momento. Tenía que jugar, costara lo que costara. Estoy muy feliz de haber podido estar en los últimos partidos porque esa fase de la temporada era muy importante”. Esa es la mentalidad que ha convertido al ex de Ajax en el corazón competitivo del equipo.
Del fichaje caro al hombre imprescindible
Matusiwa aterrizó el verano pasado procedente de Rennes, por unos 7,8 millones de libras. Una inversión fuerte para el contexto de Championship. Llegaba, además, con un peso simbólico añadido: heredar el dorsal 5 y el papel de motor del equipo que había encarnado el excapitán Sam Morsy.
Respondió al reto sin titubeos. Titular en todos los partidos de liga salvo uno —se perdió la derrota 0-3 en casa ante Charlton por sanción—, vivió meses caminando sobre la cuerda floja disciplinaria en invierno, pero no rebajó ni un punto su agresividad. Firmó un golazo decisivo ante Hull y se convirtió en el rey de las intercepciones del campeonato: 75, más que ningún otro centrocampista, con Ben White, de Preston, muy por detrás con 51.
Esa mezcla de jerarquía táctica, carácter y constancia tuvo recompensa doble: fue elegido ITFC Player of the Year y también Supporters’ Player of the Year. El vestuario le ve como un líder silencioso. La grada, como un reflejo de su propio esfuerzo.
“Increíble. Un sentimiento de orgullo, de mucho orgullo. Especialmente por la forma en la que lo hemos conseguido”, contaba, todavía con la adrenalina del desfile por las calles de Ipswich. “No fue fácil. Hubo muchos momentos duros. Pero encontramos la manera. Estoy muy feliz, muy feliz”.
Llegó con un objetivo claro. Y no lo esconde. “Vine para esto. Vine para ayudar al club a ascender, a volver a la Premier League. ¡Y lo hemos hecho!”. No hay grandilocuencia en su tono, solo una satisfacción tranquila, la de quien ha cumplido exactamente aquello para lo que fue contratado.
Ajuste rápido, impacto inmediato
Su adaptación no fue un camino de rosas. “Ya lo hemos hablado: el primer partido, en Birmingham, fue duro, muy duro. Y creo que el segundo ya fue mejor. Después, con la casa y todo, me asenté. Mi nivel volvió y creo que me adapté bien”.
El entorno también jugó su papel. “Los chicos, el cuerpo técnico, me ayudaron mucho a adaptarme. Me ficharon por mis cualidades y estoy feliz de haber sido un jugador importante para el club, para los compañeros. Pero lo más importante es el ascenso”.
El mensaje se repite en cada respuesta: por encima de los premios individuales, la promoción. Por encima del dolor, el equipo. “De verdad creo que la afición y la comunidad se merecen esto. Nos apoyaron durante toda la temporada. Incluso cuando fue duro, siguieron detrás de nosotros. Ellos también se lo merecen. Estoy feliz de que lo hayamos logrado por nosotros, pero también por ellos”.
Del Championship a la élite
Ahora su nombre cambia de categoría: Azor Matusiwa, jugador de Premier League. Su reacción, cuando se le plantea así, es inmediata. “Premier League incoming. ¡Suena muy bien!”, responde entre risas y una sonrisa amplia.
Para él no es solo un salto profesional. Es la culminación de un anhelo de infancia. “Es un gran sueño. Es un sueño que tenía desde pequeño, jugar en la liga más grande del mundo. El sábado este sueño se hizo realidad. Es una sensación increíble”.
La ilusión se le escapa en cada palabra. “Estoy muy emocionado, realmente emocionado por jugar contra los equipos más grandes y los mejores jugadores del mundo. No puedo esperar”.
Cuando le preguntan por partidos marcados en rojo, no duda demasiado. Desde niño miraba a Manchester United. Jugar en Old Trafford le parece algo especial. También cita Anfield, el Villa Park de Aston Villa. Y remata con un guiño a Portman Road: los partidos en casa, dice, serán todavía mejores que los de esta temporada.
Sin red en la próxima caída
El recuerdo del último paso de Ipswich por la Premier es incómodo. El equipo bajó con apenas 22 puntos en la temporada 2001/02. La pregunta es inevitable: ¿podrán esta vez competir de verdad en la élite?
La respuesta de Matusiwa no se esconde detrás de matices. “Vamos a por ello. No queremos subir para volver a bajar. Porque esta liga, el Championship, es dura. Esta liga es muy dura. Y la próxima temporada va a ser aún más dura. Creo que es el momento adecuado para salir de esta liga y, ojalá, no volver nunca más”.
Ahí está el nuevo listón de Ipswich Town. Ya no se trata solo de regresar a la Premier. Se trata de quedarse. Y Matusiwa, con la pierna todavía dolorida y el sueño por fin cumplido, ya ha dejado claro que está dispuesto a volver a jugar “cueste lo que cueste” para que el club no vuelva a mirar hacia abajo.




