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Atlético de Madrid inicia pretemporada con goleada y Lookman destacando

Atlético de Madrid abrió su pretemporada con un marcador contundente y un mensaje nítido. El 4-1 ante Getafe no fue solo una victoria cómoda en un amistoso de julio: fue, sobre todo, la presentación en grande de Ademola Lookman como pieza central del plan ofensivo de Diego Simeone para el curso que viene.

El delantero nigeriano necesitó apenas medio tiempo para adueñarse de la tarde. Dos goles antes del descanso, mucha actividad entre líneas y la sensación constante de amenaza cada vez que tocó la pelota. En un partido en el que las piernas pesan y las ideas aún se están ensamblando, Lookman jugó como si el campeonato ya hubiera empezado.

Lookman, la chispa de un ensayo serio

La doble aparición de Lookman fue, con diferencia, la mejor noticia para el Atlético. No solo por la eficacia, sino por lo que implica: un atacante capaz de ofrecer profundidad, desborde y gol en un equipo que la temporada pasada echó de menos continuidad en la zona de definición.

Cada vez que se giró, atacó el espacio o se asoció, el Getafe sufrió. Su presencia obligó a retroceder a una defensa muy joven y dejó claro que, con minutos y confianza, puede convertirse en uno de los focos principales del ataque rojiblanco.

Hay matices, claro. El resultado maquilla el contexto: Getafe presentó un equipo muy debilitado, cargado de futbolistas de la cantera, un once más cercano a un ensayo de formación que a una prueba seria de nivel competitivo. El 4-1 dice goleada; el rival, en esta versión tan experimental, invita a la prudencia a la hora de medir el alcance real del triunfo.

Pero los goles de un delantero nunca sobran, ni siquiera en julio. Y menos cuando apuntan a una jerarquía que el Atlético necesita.

El laboratorio de Simeone: tres centrales y carrileros altos

Más allá de la pegada, el otro foco del día estuvo en el pizarrón. Diego Simeone volvió a probar una estructura con tres centrales y carriles muy profundos, un sistema que altera el paisaje habitual del equipo y abre la puerta a nuevas funciones para varios nombres propios.

En ese dibujo, Marcos Llorente tuvo un protagonismo especial. Su despliegue, su capacidad para romper líneas y su lectura de los espacios encajan con la idea de un futbolista que puede saltar de la banda al área en cuestión de segundos. En este esquema, su zancada se convierte en un recurso recurrente, no en una aparición esporádica.

La propuesta también mira hacia adelante, hacia piezas que todavía no están del todo integradas. El plan táctico tuvo muy presente el perfil de Alejandro Grimaldo, reciente incorporación que aún no se ha ejercitado con el grupo, pero cuyas características encajan de forma natural en ese rol de carrilero largo, con peso ofensivo y responsabilidad en la salida de balón.

La gran incógnita queda servida: ¿es este sistema de tres centrales una apuesta de fondo o solo una variante de pretemporada, una herramienta puntual para determinados partidos? Simeone no despejó la duda con el once ni con los cambios. El ensayo fue serio, pero no definitivo.

Un grupo en construcción y un mensaje nítido

El amistoso dejó claro que el dibujo colectivo sigue en fase de construcción. Pese a disponer de buena parte de su plantilla principal, el técnico argentino aún no puede contar con todos: varios jugadores siguen de descanso tras su participación en el Mundial de 2026, lo que condiciona rotaciones, jerarquías y automatismos.

En ese contexto, el rendimiento individual gana peso. Y ahí, de nuevo, aparece Lookman. Sus dos tantos en la primera parte fueron el faro de un equipo que todavía se busca, una declaración de intenciones en una delantera donde la competencia será feroz cuando regresen todas las piezas.

La pretemporada apenas empieza, los rivales irán subiendo de nivel y las piernas se irán soltando. Pero hay impresiones que se clavan desde el primer día. En este estreno, una quedó marcada: si el Atlético quiere un ataque más incisivo, más vertical y con más gol, Ademola Lookman ya ha levantado la mano para liderarlo.